Apoyar a las niñas y las mujeres en sus esfuerzos por mantenerse físicamente activas debe convertirse en una prioridad mundial de salud pública. Los resultados preliminares de nuestra investigación en la Universidad Dalhousie sugieren que el acceso a la naturaleza puede ser clave para lograrlo.
Un estudio reciente publicado en The Lancet Global Health reunió datos mundiales de los últimos 15 años y reveló tendencias persistentes y preocupantes: las mujeres siguen realizando una actividad física insuficiente y la brecha entre sus niveles de actividad y los de los hombres se está ampliando.
Se observan tendencias similares entre las niñas de 12 a 17 años. Solo el dos por ciento cumple los requisitos de las Directrices canadienses de movimiento de 24 horas —que incluyen dormir lo suficiente y realizar al menos 60 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa.
Nuestra propia revisión de la evidencia también concluyó que las niñas mantienen una relación compleja con la actividad física, que exige negociar continuamente los roles y estereotipos de género. Cada día, en muchos ámbitos de su vida, deben desenvolverse entre narrativas culturales centradas en el «cuerpo». Se espera que sean bonitas, pero parezcan naturales; delgadas, pero no demasiado flacas; y estén en forma, pero no demasiado musculosas.
Actualmente investigamos la salud de las adolescentes y las mujeres jóvenes mediante una técnica llamada fotovoz, en la que las participantes toman fotografías para representar sus propias experiencias.
Flores, árboles y agua
En este estudio pedimos a siete participantes que tomaran fotos para explorar sus experiencias relacionadas con la salud, la nutrición y la actividad física, y que luego las llevaran para comentarlas en grupo y buscar temas o tendencias.

Identificaron temas relacionados con el cuestionamiento de las normas y los estereotipos, así como con la importancia del apoyo social y la confianza. Hablaron de su percepción de que «todo está marcado por el género» y de que hay actividades que se «supone que deben hacer» las niñas. Contaron que a veces se sienten excluidas de los deportes dominados por los niños y hablaron de las expectativas sobre lo que las niñas deberían vestir al hacer actividad física.
También hablaron de cómo cuestionan esas normas. Por ejemplo, las niñas se fotografiaron practicando actividades físicas no tradicionales, como acrobacias aéreas en telas y trepar a los árboles con falda. También destacaron la importancia del apoyo de amigos y familiares para sentirse seguras al cuestionar las normas. Además, hubo un hallazgo sorprendente: la importancia que dieron a estar al aire libre, en contacto con la naturaleza.
Aunque la naturaleza y el medioambiente no formaban parte del objetivo previsto de la investigación, estar al aire libre resultó ser importante. Muchas niñas y mujeres jóvenes compartieron fotos de elementos naturales, como flores, árboles y agua.

También se fotografiaron a sí mismas, a sus amigos y a sus familias mientras realizaban actividad física al aire libre. Por lo general, se trataba de juegos activos al aire libre, pero también, más concretamente, de actividades como el senderismo y la acampada.
Aprendimos que la naturaleza ofrecía a estas niñas y mujeres jóvenes un contexto importante para sentirse cómodas, seguras y confiadas al desenvolverse entre las complejas normas de género relacionadas con la actividad física.
Espacios seguros al aire libre
Una revisión reciente muestra que, debido a la urbanización y a los temores de los padres, los jóvenes están menos conectados con la naturaleza que nunca y, como consecuencia, se están perdiendo sus beneficios para la salud.

Esta tendencia también se refleja en la cultura popular: los libros, las canciones y las películas muestran cada vez menos la naturaleza.
De manera similar, una encuesta a gran escala realizada en Estados Unidos muestra que los jóvenes pasan más tiempo con la tecnología que en la naturaleza, pero también indica que valoran el tiempo que pasan en contacto con la naturaleza y necesitan más oportunidades para hacerlo.
Ante la reciente advertencia de las Naciones Unidas de que solo tenemos alrededor de una década para frenar el cambio climático sin consecuencias devastadoras, el contacto con la naturaleza nunca ha sido más urgente. Esto puede lograrse fomentando el juego al aire libre, apoyando el transporte activo y ofreciendo espacios seguros para que mujeres y niñas participen.
Lograr la equidad de género
Curiosamente, las pruebas indican que las mujeres se enfrentan a obstáculos para disfrutar de la naturaleza.
Las expectativas de género, el temor por su seguridad y los sentimientos de cosificación y vulnerabilidad hacen que las niñas y las mujeres tengan que gestionar estos sentimientos para poder participar en actividades recreativas al aire libre.

Lograr la equidad de género es uno de los principales desafíos del siglo XXI, como reafirma la iniciativa de las Naciones Unidas Objetivos de Desarrollo Sostenible, que también destaca la importancia de la naturaleza, el medioambiente, la sostenibilidad y la salud.
Los beneficios de la actividad física para la salud mental y física son enormes, pero la mitad de la población no los está obteniendo. Algunos estudios empiezan a explorar la relación entre el género y los espacios al aire libre, mientras que la importancia de la naturaleza para las mujeres cobra cada vez más relevancia.
Aún queda mucho por hacer para determinar cómo este hallazgo puede contribuir a la equidad de género. La importancia de la naturaleza para promover la salud es una tendencia emergente en la investigación, y será el tema central de la próxima Conferencia de la Unión Internacional de Promoción de la Salud y Educación para la Salud.
¿Puede la naturaleza ser clave para promover la actividad física entre las niñas y las mujeres? Se necesita más investigación para saberlo con certeza, pero sin duda es una posibilidad prometedora.

