Estamos cerca de erradicar una enfermedad humana por segunda vez en la historia. Una alianza público-privada mundial ha reducido en un 99,9 % los casos de poliovirus en los últimos 30 años, pero aún queda mucho trabajo por hacer.
Incluso antes de alcanzar ese hito, los conocimientos y la infraestructura desarrollados para combatir la polio se están destinando a abordar otros desafíos mundiales.
3 países donde la polio sigue siendo endémica
En 2016, menos de 40 niños quedaron paralizados por la polio, la cifra más baja de la historia. Se trata de una drástica disminución frente a los 350 000 casos anuales estimados en 125 países que el mundo registró en 1985, año en que Rotary International inició una campaña mundial para erradicar esta terrible enfermedad.
En 1988, la OMS, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., UNICEF (y, más recientemente, la Fundación Gates) se sumaron a Rotary en esta iniciativa para crear la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio (GPEI).
Hoy, el virus está limitado a unas pocas zonas de solo tres países: Pakistán, Afganistán y Nigeria.

En respuesta, Nigeria intensificó las actividades de vigilancia para determinar dónde circula el virus.
En Pakistán se utilizan tácticas innovadoras para focalizar las campañas de inmunización contra la polio. Se capacita a los trabajadores de la salud en el uso de informes de datos por teléfono móvil, que permiten registrar en tiempo real la cobertura de inmunización y realizar encuestas de salud pública entre la población.
En Afganistán, el programa sigue adaptándose para llegar al mayor número posible de niños, pese a la inestable situación de seguridad.
155: número de países que participaron en el mayor cambio coordinado de vacunas de la historia
Hay tres cepas distintas del poliovirus. Cuando se elimina una cepa (el tipo 2 fue declarado oficialmente erradicado en septiembre de 2015), debemos adaptar las vacunas a las cepas restantes para proteger a los niños de todo el mundo.
Esta transición es una empresa de enormes proporciones que requiere financiación y coordinación considerables para lograr avances en salud mundial que nunca antes se habían intentado.
Para hacerse una idea de la escala, el mayor y más rápido cambio de vacunas coordinado a nivel mundial de la historia (dirigido contra los poliovirus de los tipos 1 y 3) se llevó a cabo con éxito durante dos semanas en abril de 2016, con la participación de 155 países.

60 000 millones de dólares: el costo anual de las epidemias de enfermedades infecciosas
La propagación de enfermedades infecciosas figura sistemáticamente entre los 10 principales riesgos del mundo en cuanto a impacto. La erradicación de la polio significará que ningún niño volverá a quedar paralizado por esta enfermedad debilitante. Sin embargo, debemos aprovechar los conocimientos y la infraestructura que la GPEI ha desarrollado durante muchos años para hacer frente a otras amenazas para la salud mundial.
Ya están en marcha avances drásticos para mejorar la salud infantil más allá de la polio, que han reducido el número de niños que mueren por otras enfermedades prevenibles en países con una sólida infraestructura contra la polio. Ahora, las gotas contra la polio suelen administrarse junto con servicios esenciales, como apoyo nutricional, atención primaria de salud y otras vacunas.

Al identificar las coincidencias entre lo que ofrece el programa contra la polio y las prioridades de cada país para fortalecer los sistemas de salud, podemos lograr una mejora duradera de la salud mundial en general y reducir significativamente la brecha en el impacto de las enfermedades infecciosas entre los países de ingresos medios y los países más pobres.
20 millones: número de voluntarios participantes
Desde el lanzamiento de la GPEI en 1988, Rotary y otros voluntarios han recaudado fondos, generado conciencia y defendido ante sus gobiernos nacionales la necesidad de apoyar la erradicación de la polio.

Un voluntario puede administrar a un niño las dos gotas de la vacuna oral contra la polio y participar en las Jornadas Nacionales de Inmunización, cuyo objetivo es vacunar a todos los niños menores de cinco años en países donde la polio es endémica o que están en riesgo. Millones de trabajadores de la salud también nos ayudan a llegar a niños que nunca antes habían sido vacunados.
1500 millones de dólares: la cantidad necesaria para erradicar la polio
Puede parecer caro, pero, en palabras del Dr. Jonas Salk, inventor de la primera vacuna eficaz contra la polio: «¿Qué es más importante, el valor humano del dólar o el valor en dólares del ser humano?»
La financiación ya ha contribuido a muchos logros importantes de nuestro programa. En 2016, Rotary financió el trabajo de 52 676 vacunadores y 2528 supervisores en Irak para mantener una sólida cobertura de inmunización. Las inversiones destinadas a erradicar la polio también contribuyen a alcanzar futuros objetivos de salud al documentar los conocimientos, las lecciones aprendidas y los recursos del programa.

Los fondos también hacen posible la extensa red de vigilancia y laboratorios del programa, que nos permite saber dónde existe la polio y dónde no. Es una tarea minuciosa, dado que solo uno de cada 200 casos de polio provoca parálisis. Esta red ya es fundamental para afrontar desafíos de salud pública más allá de la polio, como la enfermedad del Ébola.
Sin duda, aún queda trabajo por hacer y fondos por recaudar, pero confiamos en la labor de nuestros voluntarios y miembros para alcanzar el objetivo de la erradicación. Lean sus historias y logros, e inspírense aquí: un mundo libre de polio está sin duda a nuestro alcance.
4: el factor por el que los ahorros en salud superan el costo de erradicar la polio
La inmunización es una inversión de salud pública de enorme rentabilidad. Cada dólar gastado en vacunas en EE. UU. ahorra 3 dólares en costos directos de atención de salud y 10 dólares para la sociedad. Un mundo sin polio obtendrá ahorros financieros y reducirá los costos de atención de salud hasta en 50 000 millones de dólares de aquí a 2035. De hecho, desde el lanzamiento de la GPEI ya hemos ahorrado 27 000 millones de dólares, y los países de bajos ingresos representan el 85 % de esos ahorros, sin contar el alivio inconmensurable del sufrimiento humano.

Por el contrario, si permitimos que la polio vuelva a propagarse, el costo superaría los 35 000 millones de dólares adicionales en gastos de tratamiento y pérdidas económicas. No hay duda de que debemos dedicar todos nuestros recursos a terminar esta labor de una vez por todas.

