La COVID-19 amenaza a las pequeñas empresas de los países en desarrollo. Así se pueden salvar

A man arranges crates of bread outside a shop at the end of a night-long curfew ordered by Kenya's President Uhuru Kenyatta to slow the spread of the coronavirus disease (COVID-19), in Nairobi, Kenya March 28, 2020. REUTERS/Thomas Mukoya - RC2USF95CJKV
Curfews have made it difficult for suppliers to keep shops stocked, impacting the dependent local communities.Image: REUTERS/Thomas Mukoya
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  • Las pequeñas empresas de los países en desarrollo mantienen a flote las economías locales.

  • En Nairobi, el 80% de los bienes de consumo básicos se vende en tiendas de barrio.

  • Su capacidad para funcionar durante la COVID-19 está siendo puesta a prueba, dejando a las comunidades sin productos alimentarios básicos, pero las nuevas técnicas pueden ayudar a frenar la caída de los ingresos.

Cuando Caroline Moses abrió su pequeña tienda de barrio a las afueras de Nairobi hace un año, su entusiasmo desbordante compensaba su falta de experiencia.

La emprendedora de 23 años llegó directamente del programa Smart Duka, una alianza entre TechnoServe y la Fundación Citi, donde había aprendido a llevar registros comerciales, gestionar sus existencias y tratar a sus clientes de tal manera que volvieran a comprar.

Su entusiasmo y los conocimientos básicos la llevaron lejos. Su "duka" (en suajili, "tienda de barrio") empezaba a crecer como negocio, y estaba entusiasmada al ver que sus ventas alcanzaban una media de 60 dólares al día.

Entonces llegó la crisis de la COVID-19 y, con ella, las ventas de su tienda cayeron un 50%. No fue la única propietaria de un "duka" que sufrió.

Las pequeñas empresas como la de Caroline son fuentes vitales de bienes y servicios en países en desarrollo como Kenia. En Nairobi, por ejemplo, el 80% de los bienes de consumo básicos se vende en dukas.

Algunos de los golpes provocados por la COVID-19 que ha sufrido Caroline incluyen la pérdida de clientes que regresaron a sus pueblos, ya sea por seguridad o porque habían perdido su empleo en la ciudad.

Además, los toques de queda han dificultado que los proveedores también mantengan la tienda abastecida, mientras que la reducción de horarios y las inversiones en nuevos procedimientos de seguridad han mermado sus ventas.

La importancia de proteger a las pequeñas empresas durante la pandemia

Las pequeñas empresas como la de Caroline mantienen a flote las economías locales. Son aún más importantes en comunidades y barrios vulnerables, porque proporcionan bienes esenciales en zonas a las que las grandes cadenas minoristas no llegan.

A medida que la pandemia de COVID-19 somete a nueva presión la seguridad alimentaria mundial, la capacidad de estos comercios para atender a sus comunidades está siendo puesta a prueba: en Kenia, Nigeria y Sudáfrica, más de la mitad de los encuestados afirmó que algunos o muchos productos alimentarios básicos se han vuelto difíciles de encontrar.

Las pequeñas empresas son también importantes motores de medios de vida: en el África subsahariana y el sur de Asia, el 90% del empleo se concentra en empresas con menos de 50 trabajadores, al igual que el 75% del empleo en América Latina y el Caribe.

Los pequeños comercios minoristas son también una fuente de empleo e ingresos especialmente importante para las mujeres y los jóvenes.

Proteger estos empleos es más importante ahora que las oportunidades económicas se han vuelto aún más escasas. En las zonas urbanas de Perú, por ejemplo, el confinamiento del país ha dejado a más de la mitad de los hogares más pobres sin ningún ingreso.

La paradoja es que, a pesar de todas estas razones por las que son cruciales, las pequeñas empresas luchan por su propia supervivencia. ¿Cómo podemos ayudarlas?

Cuando hablamos con emprendedores de América Latina, África e India, nos compartieron los desafíos que les causan estrés financiero y emocional. Con frecuencia, los toques de queda, las restricciones de viaje y otros obstáculos les impiden llegar a sus clientes.

Las dificultades económicas han reducido el poder adquisitivo de sus clientes. Los empleados tienen dificultades para llegar a su lugar de trabajo, y mantener un nivel adecuado de existencias se ha convertido en un reto.

Estas son cinco conclusiones que extrajimos sobre líneas de acción que pueden emprenderse:

1. Centrar la atención en la supervivencia del negocio, no en los objetivos

Como organización de desarrollo, normalmente centramos nuestro trabajo con las pequeñas empresas en ayudarlas a crecer; pero en estas circunstancias, eso no es realista. El foco tanto de los emprendedores como de quienes los apoyamos debe pasar de los objetivos a la supervivencia del negocio.

Con una mentalidad de supervivencia, hemos desarrollado un conjunto de estrategias que los emprendedores pueden utilizar para ayudar a sus negocios a superar la crisis:

● Gestión financiera resiliente, como determinar las perspectivas financieras para distintos escenarios y encontrar formas de reducir costes sin poner en peligro el crecimiento futuro;

● Aprovechar nuevas oportunidades de ingresos, como reorientar los productos y servicios hacia artículos más esenciales, u ofrecer formas más seguras y sencillas de que los clientes accedan a los productos, como la entrega a domicilio;

● Acceder a las ayudas públicas y a condiciones de financiación flexibles, y aprovecharlas bien.

2. Crear un espacio para expresar las emociones

La salud emocional es también una parte importante de la respuesta; los emprendedores abrumados por el estrés tendrán dificultades para tomar decisiones clave.

Por ese motivo, hemos comprobado que resulta útil ofrecer un espacio donde los emprendedores puedan simplemente compartir sus experiencias y sentirse apoyados. Cuando hablamos con emprendedores que han atravesado crisis anteriores, a menudo escuchamos que lo más importante que aportaron nuestros programas no fue una herramienta concreta ni un consejo específico, sino la seguridad de que no estaban solos.

A juzgar por las perturbaciones anteriores, el apoyo adecuado en el momento oportuno puede ser un factor decisivo para que un negocio sobreviva o no.

Juan Carlos Thomas

3. Ayudar a implantar herramientas de aprendizaje a distancia

Las consideraciones de seguridad limitan la capacidad de nuestro personal para visitar a los propietarios de tiendas o reunir a los emprendedores para talleres. Esto nos ha llevado a acelerar la adopción de estrategias de aprendizaje a distancia.

TechnoServe publicó recientemente una investigación sobre el apoyo remoto eficaz, y nuestra experiencia al responder a esta crisis subraya varios puntos:

● Lo mejor es utilizar herramientas de comunicación a las que los emprendedores puedan acceder fácilmente y que ya utilicen; según el entorno, pueden ser Skype, Zoom, Google Hangouts, WhatsApp, mensajes de texto, llamadas telefónicas e incluso la radio;

● En un entorno digital, es especialmente importante que los contenidos sean breves, fáciles de asimilar y atractivos;

● Es fundamental seguir encontrando formas de utilizar a distancia técnicas eficaces de comunicación para el cambio de comportamiento, como pedir a los emprendedores que practiquen las nuevas técnicas que aprenden.

4. Aprovechar lo digital como herramienta de networking

También hemos identificado que es importante seguir creando comunidades entre los emprendedores, incluso si debe hacerse a distancia. Los grupos de WhatsApp, los grupos de Facebook y otras plataformas en línea permiten a los emprendedores buscar soluciones conjuntas a retos compartidos y brindarse apoyo emocional mutuo.

Eso es exactamente lo que ocurrió con Caroline y sus colegas. "Mi formador ha puesto en contacto a los propietarios de tiendas de mi región con distintos proveedores y fabricantes, lo que nos facilita conseguir productos que antes no encontrábamos en nuestros proveedores habituales", explicó.

A través de TechnoServe, hemos creado un grupo de WhatsApp en el que nuestro formador comparte materiales de formación. "Nos recordamos las medidas preventivas y sanitarias que debemos adoptar para evitar contraer o propagar el virus cuando atendemos e interactuamos con clientes y proveedores", añadió.

5. Actuar ahora

No se debe subestimar el impacto de una respuesta oportuna. La pandemia de COVID-19 es un desafío sin precedentes en escala y alcance, y este es un momento especialmente difícil para Caroline y millones de otros emprendedores de todo el mundo.

Pero, a juzgar por las perturbaciones anteriores, el apoyo adecuado en el momento oportuno puede ser un factor decisivo para que un negocio sobreviva o no.

Durante la convulsión política que paralizó la economía de Nicaragua en 2018 y 2019, por ejemplo, mientras que aproximadamente un tercio de las pequeñas empresas cerró a nivel nacional, casi el 90% de las empresas con las que trabajamos sobrevivió a la crisis. Los emprendedores calcularon que sus ingresos habrían caído un 26% adicional sin las nuevas técnicas que utilizaron.

Mediante el apoyo oportuno y adecuado, el intercambio de lo que funciona y la cooperación y el aprendizaje mutuo, quienes estamos en todo el mundo podemos ayudar a que estas empresas vitales superen la crisis y apoyen a sus comunidades.

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