5 formas en que el sector privado puede contribuir a la cobertura sanitaria universal en África

Medics transport an injured person in Lagos, Nigeria.
Medics transport an injured person in Lagos, NigeriaImage: REUTERS/Afolabi Sotunde
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La complejidad de los sistemas nacionales de salud de África, el segundo continente más grande y uno de los más poblados del mundo, plantea barreras tanto económicas como físicas para acceder a servicios médicos de calidad. Esto da lugar a malos resultados de salud que, inevitablemente, se traducen en malos resultados económicos. Un sector de la salud sólido e integrado, con una gobernanza firme, es esencial para garantizar una atención sanitaria accesible, asequible y de calidad, uno de los derechos humanos más fundamentales.

El objetivo de la cobertura sanitaria universal (CSU), según lo expresa la Organización Mundial de la Salud, es: «Garantizar que todas las personas obtengan los servicios de salud que necesitan sin sufrir dificultades económicas al pagarlos». Aunque casi todos los países del mundo aspiran a alcanzar este objetivo, sus trayectorias son distintas. Un factor importante que puede acelerar o dificultar el éxito es la eficacia con que se ponen en común y se optimizan los recursos para satisfacer las necesidades de cada país. La integración de la CSU como objetivo en las estrategias nacionales de salud de los países africanos es cada vez más crítica e importante, ya que el continente sigue soportando una elevada carga de morbilidad (el 24 % a escala mundial), tiene una población creciente y carece de personal suficiente para atender la demanda de servicios de salud.

Un informe del Banco Africano de Desarrollo destaca que el sector privado de África representa más de cuatro quintas partes de la producción total, dos tercios de la inversión total y tres cuartas partes del crédito total a la economía, y emplea al 90 % de la población en edad de trabajar. De los 16.700 millones de dólares del gasto total en salud en África subsahariana en 2005, alrededor del 50 % correspondió a proveedores privados. Estas estadísticas indican que, aunque la salud pueda concebirse como un bien público y un derecho humano fundamental, actualmente su prestación no depende exclusivamente del gobierno. Es cada vez más importante involucrar al sector privado para complementar y reforzar los servicios del sector público.

También se ha reconocido ampliamente que la CSU plantea menos un desafío económico que uno político. Las inversiones por sí solas no bastan para lograr la máxima eficacia y los mejores resultados. Para impulsar la búsqueda de la CSU hacen falta otros factores fundamentales, como colaboraciones que aprovechen las fortalezas de cada parte, marcos y políticas sólidos, y oportunidades de desarrollo específicas, por ejemplo, programas de capacitación y fortalecimiento de capacidades. En el ámbito público, crear unidades de colaboración público-privada dentro de los ministerios de salud propiciará colaboraciones guiadas por una gobernanza eficaz y la rendición de cuentas.

Image: OMS

Los actores del sector privado abarcan una amplia variedad de agentes no estatales del sector de la salud, como empresas multinacionales, organizaciones no gubernamentales, instituciones privadas, organizaciones confesionales y la sociedad civil. En conjunto, los mercados privados tienen el potencial y la capacidad de cubrir las carencias y hacer frente a las limitaciones de la atención sanitaria financiada y prestada por los gobiernos.

El Banco Mundial ha definido cuatro pilares de la CSU: financiación de la salud, prestación de servicios, insumos (medicamentos, recursos humanos, etc.) y gobernanza del sector de la salud. Gracias a su capacidad financiera y de innovación, el sector privado puede desempeñar una función transversal para ampliar el alcance de todos estos pilares y mejorar la calidad de la atención.

El ámbito en que el sector privado puede complementar al sector público para lograr la CSU es diverso y amplio, lo que le brinda una enorme oportunidad de crecimiento.

1. Protección financiera

Mancomunar riesgos mediante una combinación de modelos de financiación pública y privada, sin comprometer modelos equitativos de prestación de atención sanitaria que garanticen tanto el acceso como la asequibilidad

2. Fortalecimiento de la prestación de servicios de salud

Inversión privada en infraestructura y en la prestación de atención secundaria y terciaria; movilización de recursos adicionales para satisfacer las necesidades; una sólida red de la cadena de suministro que garantice la eficacia; introducción de nuevos servicios y productos que faciliten la prestación de servicios de salud, etc.

3. Insumos

Fortalecimiento de capacidades mediante la fabricación local de productos farmacéuticos de calidad que cumplan las normas, una fuerza laboral capacitada y cualificada, la recopilación de datos y marcos de seguimiento, con lo que también se mejoran los resultados económicos, sociales y de salud del continente

4. Buena gobernanza

Gobernanza participativa, con canales adecuados de rendición de cuentas y regulación, y representación de todos los ámbitos de la industria.

5. Promoción de la innovación

Habilitar tecnologías que respondan a las necesidades de los sistemas de salud e introducir innovaciones que beneficien a las poblaciones más amplias que no tienen acceso a la educación ni a tecnologías avanzadas.

El sector privado puede aportar su amplia experiencia en gestión, fortalecimiento de capacidades e investigación para aumentar la eficiencia y la calidad, reducir la duplicación de esfuerzos, aprovechar los recursos existentes y mejorar la coordinación, al tiempo que garantiza la sostenibilidad. Esto permitirá desarrollar, mejorar y ampliar los programas de salud. Aunque no es necesario que el sector privado comparta las mismas motivaciones que el gobierno para apoyar la CSU, los resultados económicos derivados de la ampliación de los programas de salud pueden ofrecerle un incentivo financiero y hacer que rinda cuentas por un gasto eficaz y eficiente.

Se necesita con urgencia una orientación normativa clara y un marco para la colaboración público-privada. Sin claridad sobre las metas y los objetivos, el valioso trabajo de las partes interesadas que trabajan de forma aislada dará muchos menos frutos que los esfuerzos integrados y unificados. El sector privado cumple una función esencial en la prestación de servicios, por lo que es de suma importancia establecer una plataforma estable de diálogo sobre políticas entre los sectores público y privado, así como un sistema eficaz para incorporar los compromisos del sector privado a la estrategia de salud.

A medida que los gobiernos sigan adoptando la CSU, tendrán que invitar al sector privado a participar en conversaciones clave para generar confianza y garantizar que las innovaciones y las iniciativas no solo respalden los objetivos a largo plazo, sino que también maximicen el rendimiento de las inversiones para lograr una eficacia óptima. Un enfoque unificado y multisectorial garantizará que se aprovechen los recursos y conocimientos adecuados para ofrecer una atención sanitaria equitativa a todas las personas.

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