A menudo oímos hablar de nuestro microbioma intestinal y de cómo puede influir en nuestro bienestar, pero para muchos de nosotros esta vasta comunidad microbiana que habita en nuestro cuerpo sigue siendo un misterio.
Ahora bien, una nueva investigación apunta a una correlación entre las bacterias intestinales y la salud mental. Investigadores de Bélgica descubrieron que los participantes del estudio con depresión tenían niveles bajos de dos tipos de bacterias intestinales, pero no pudieron determinar si esto causaba la depresión o si ocurría a la inversa.
También estudiaron cómo las bacterias intestinales "se comunican" con el sistema nervioso al producir neurotransmisores importantes para la salud mental.
Está claro que en nuestros intestinos ocurre mucho más que la simple digestión de los alimentos. Por ello, aquí tienes algunas cosas más que conviene saber sobre los organismos microscópicos que viven en nuestro intestino.
1. Flora intestinal
El intestino de una persona promedio contiene cientos de diferentes tipos de bacterias y más de 39 billones de bacterias, la mayoría de las cuales residen en el colon. Conocidas colectivamente como "flora intestinal", estas bacterias controlan numerosas funciones que favorecen una buena salud, como la producción de vitamina K y de algunas vitaminas del grupo B.
2. ¿Amigas o enemigas?
Las bacterias saludables, como los lactobacilos, son esenciales para la digestión y se les da muy bien destruir microorganismos nocivos. Tener demasiadas bacterias dañinas en el intestino se ha relacionado con afecciones como la obesidad y las enfermedades intestinales. Los niveles bajos de estrés, el ejercicio y una dieta saludable pueden ayudar a mantener el equilibrio.
3. Somos lo que comemos
Muchas frutas, verduras, legumbres y cereales son ricos en fibra prebiótica, que es beneficiosa para el intestino. Seguir una dieta variada que incluya alimentos como lentejas, avena, cebollas, frutos secos y plátanos favorece el crecimiento de bacterias saludables, como las bifidobacterias y los faecalibacterium. Estos cultivos vivos también pueden encontrarse en algunos yogures y tomarse como suplemento.
4. Tabaquismo, consumo de alcohol e intestino
Beber demasiado alcohol y fumar tabaco pueden contribuir a un desequilibrio bacteriano en el microbioma, denominado disbiosis. Aunque un consumo moderado de vino tinto puede resultar beneficioso, el consumo excesivo de alcohol daña las bacterias amigas que mantienen el equilibrio del intestino y puede provocar graves riesgos para la salud. Fumar cigarrillos también reduce la diversidad de bacterias intestinales, lo que puede derivar en problemas intestinales como la enfermedad de Crohn.
5. La diversidad es importante
Aunque la presencia o la ausencia de determinados tipos de bacterias se ha relacionado con afecciones concretas, en lo que respecta a los microbiomas la diversidad cuenta. Tu intestino funciona mejor con la combinación y el equilibrio adecuados de bacterias.

