Los medicamentos impresos en 3D aún están en sus primeras etapas, pero tienen el potencial de revolucionar el sector de la atención sanitaria.
La impresión 3D permite crear medicamentos adaptados a las necesidades de cada paciente.
Esta innovación podría incluir medicamentos diseñados para disolverse a un ritmo específico en el organismo o dirigidos específicamente a determinados tejidos o células.
La impresión 3D también podría utilizarse para personalizar características de los medicamentos, como su forma, tamaño, textura y color.
Los medicamentos impresos en 3D podrían ser el futuro de la atención sanitaria personalizada; las investigaciones indican ahora que los comprimidos impresos han alcanzado una calidad suficiente para cumplir las normas establecidas para los fabricados de forma convencional.
Nuestro nuevo estudio, publicado en la International Journal of Pharmaceutics, destaca el potencial que los medicamentos impresos en 3D ofrecen a los pacientes.
Si logramos ampliar el uso de la impresión 3D hasta convertirlo en algo cotidiano, el potencial casi ilimitado de disponer de medicamentos adaptados a tus necesidades de salud específicas podría hacerse realidad antes de lo que piensas.
No hay una solución única para todos
Durante mucho tiempo, los medicamentos se han producido con un enfoque que podríamos llamar «una talla única», según el cual los comprimidos y las cápsulas se ofrecen en un número limitado de dosis. Pero ¿y si esas dosis exactas no te sirven?
Cuando un medicamento solo está disponible en dosis fijas, es difícil evitar tomar demasiado o demasiado poco. Esto puede tener consecuencias graves al tomar medicamentos importantes, como los antidepresivos, que provocan efectos secundarios si la dosis se modifica con demasiada rapidez.
La solución tradicional en estas situaciones ha sido intentar partir el comprimido en mitades o cuartos para obtener una dosis intermedia. Pero esto no es posible con todos los comprimidos y, aunque lo sea, las investigaciones muestran que a menudo se acaba con una dosis imprecisa.
La impresión 3D puede eliminar las conjeturas y ofrecer a los profesionales de la salud la flexibilidad necesaria para personalizar de verdad el medicamento según tus necesidades.
Capa a capa
Quizá hayas visto impresoras 3D fabricando juguetes, dispositivos médicos e incluso alimentos.
La impresión de medicamentos utiliza la misma tecnología: el comprimido se construye capa a capa fundiendo el medicamento junto con otros ingredientes aprobados que ayudan a que se disuelva en el estómago. Es importante destacar que el comprimido puede imprimirse en 3D con cualquier dosis necesaria; basta con indicar a la máquina que lo imprima más grande o más pequeño.
En nuestro estudio de prueba de concepto, pudimos imprimir en 3D comprimidos con dosis de cafeína muy precisas, algo sumamente difícil de lograr con los métodos de fabricación convencionales.
En lugar de elegir una dosis entre las limitadas opciones comerciales, primero seleccionamos la dosis y luego diseñamos e imprimimos el comprimido en consecuencia.

Aunque no suele considerarse un medicamento, la elección de la cafeína para esta investigación es importante porque es la droga de uso recreativo más consumida en el mundo. Intentar reducir el consumo de cafeína suele provocar dolores de cabeza y náuseas, debido a las dificultades para reducir la dosis correctamente. Este es uno de los muchos casos en los que un enfoque de «una talla única» no sería adecuado.
En comparación con los intentos de dividir un comprimido convencional de cafeína en las mismas dosis, los comprimidos impresos en 3D demostraron ofrecer dosis mucho más precisas.
Nuestros resultados demuestran un proceso sencillo para producir «el medicamento adecuado para el paciente adecuado en el momento adecuado». Este es uno de los principios rectores de la medicina personalizada.
Una evolución de la atención sanitaria
Aunque la impresión 3D existe desde hace décadas, su uso para producir medicamentos —especialmente en hospitales o farmacias— es muy reciente.
Australia cuenta con rigurosas normas de control de calidad para los medicamentos, gracias a la regulación de la Therapeutic Goods Administration, y aún es pronto para saber cómo regulará los medicamentos impresos en 3D.
Estados Unidos ya cuenta con un medicamento para las convulsiones impreso en 3D, Spritam, aprobado por la Food and Drug Administration (FDA). El proceso de impresión ayuda a que el comprimido resultante se desintegre rápidamente en la boca para los pacientes con dificultades para tragar, pero no permite personalizar la dosis.
Sin embargo, parece que estamos a punto de introducir enfoques personalizados en la práctica clínica: tres nuevos medicamentos impresos en 3D recibieron la aprobación de la FDA para su investigación como nuevos fármacos durante 2021-22, y varios otros ensayos clínicos se completaron en los últimos años.
¿Cómo está mejorando el Foro Económico Mundial la atención sanitaria?
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Imaginamos impresoras 3D en farmacias y hospitales para lograr una personalización real en el lugar de atención. Sin embargo, en esta etapa eso no significa necesariamente sustituir los medicamentos convencionales ni siquiera competir con ellos.
La velocidad de producción de las tecnologías actuales de impresión 3D es mucho menor que la de la fabricación convencional. Es probable que los mayores beneficios sean para pacientes con pautas de medicación especialmente complejas o que toman ciertos tipos de medicamentos, como los antidepresivos. Así, quienes más lo necesitan podrían disponer de medicamentos hechos a su medida.
De hecho, las posibilidades van más allá de elegir la dosis adecuada. La impresión farmacéutica en 3D podría incluir la combinación de varios fármacos en una sola «polipíldora» y la personalización completa de características como la forma, el tamaño, el color o la textura.

Imaginamos una evolución de la atención sanitaria digital en la que la impresión 3D se combine con tecnologías como el aprendizaje automático, la inteligencia artificial y los macrodatos, para dar nuestro próximo gran paso hacia una medicina verdaderamente personalizada.
Este futuro requerirá un esfuerzo de colaboración entre investigadores, profesionales de la salud y organismos reguladores para definir el lugar de la impresión 3D en la atención sanitaria, pero podría permitirnos recoger nuestros medicamentos personalizados en una farmacia u hospital local con solo pulsar un botón.

