Un hospital dirigido por MSF desarrolla prótesis impresas en 3D para víctimas de la guerra

War-wounded Abdullah Ayed, 21 year-old man from Yemen, tries his 3D-printed prosthetic limb at the MSF-run hospital in Amman, Jordan February 27, 2019. Picture taken February 27, 2019. REUTERS/Muhammad Hamed TPX IMAGES OF THE DAY - RC1A55564500
3D printed prosthetics are cheaper and faster to produce.Image: REUTERS/Muhammad Hamed
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Un hospital de Jordania ha devuelto la esperanza en el futuro a una víctima de la guerra de Yemen, gracias a la tecnología de vanguardia de las prótesis impresas en 3D.

Abdullah Ayed, de 21 años, perdió un brazo y dañó gravemente el otro cuando su casa en Adén fue alcanzada por un artefacto explosivo en 2017.

Pasó semanas en coma en un hospital local. Al despertar, supo que uno de sus brazos había que amputarlo, mientras que el otro estaba casi irrecuperable.

«Deseé morir, habría sido mejor que estar así», afirmó Ayed. «Era humillante salir con la mano amputada, sobre todo siendo todavía joven. Quería casarme, quería tener un trabajo. Pero no perdí la fe en Dios».

En agosto de 2018, la organización humanitaria internacional Médecins Sans Frontières (MSF) envió a Ayed a Amán para recibir tratamiento y rehabilitación.

El programa de cirugía reconstructiva de MSF se puso en marcha en 2006 y tiene como objetivo ayudar a los pacientes a recuperar su independencia. Ayed fue seleccionado para recibir una prótesis impresa en 3D.

Samar Ismail, supervisora del proyecto, explicó que las prótesis impresas en 3D se fabrican más rápido y son mucho más baratas. El precio de un miembro impreso en 3D ronda los 30 $, mientras que las prótesis convencionales parten de 200 $ y pueden llegar a costar miles de dólares.

Ismail añadió que su poco peso también es una gran ventaja, ya que permite a los pacientes utilizarlas durante más tiempo.

Hasta ahora, se han colocado más de 20 miembros protésicos a pacientes procedentes de Gaza, Irak, Siria y Yemen.

Ayed afirma que su prótesis le ha cambiado la vida. Aunque al principio le costaba utilizarla, la terapia le ayudó a recuperar habilidades como atarse los zapatos o ponerse una camisa.

«Había perdido la esperanza en la vida, pero ahora, tras el entrenamiento, mi estado mental es mucho mejor», afirmó.

Practica habilidades motoras que le permitirían trabajar en una lavandería. Pero su mayor sueño es poder regresar a Yemen, casarse y formar una familia.

«Lo único que quiero es volver a casa y que las cosas mejoren allí».

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