Hay más de 320 posibles vacunas contra la COVID-19 en desarrollo en todo el mundo.
La Coalición para las Innovaciones en Preparación frente a Epidemias (CEPI) ha creado una red centralizada de laboratorios para compararlas.
Esto permite realizar comparaciones directas, lo que significa que las vacunas pueden evaluarse y compararse de manera fiable.
Un importante grupo sin ánimo de lucro dedicado a emergencias sanitarias ha creado una red mundial de laboratorios para analizar datos de posibles vacunas contra la COVID-19, lo que permite a los científicos y a las farmacéuticas compararlas y acelerar la selección de las vacunas más eficaces.
En declaraciones a Reuters antes de anunciar los laboratorios participantes, Melanie Saville, directora de I+D de vacunas de la Coalición para las Innovaciones en Preparación frente a Epidemias (CEPI), afirmó que la idea es “comparar manzanas con manzanas”, mientras las farmacéuticas compiten por desarrollar una vacuna eficaz que ayude a controlar la pandemia de COVID-19.
La red centralizada es la primera de su tipo creada en respuesta a una pandemia.
En una red que abarca Europa, Asia y América del Norte, los laboratorios centralizarán el análisis de las muestras de los ensayos de candidatas a vacunas contra la COVID-19 “como si todas las vacunas se probaran bajo un mismo techo”, afirmó Saville, con el objetivo de reducir al mínimo el riesgo de variación en los resultados.
“Cuando se empieza (a desarrollar posibles vacunas nuevas), especialmente con una enfermedad nueva, cada uno desarrolla sus propios ensayos, todos utilizan protocolos y reactivos distintos; así que, aunque se obtenga un resultado, es muy difícil comparar entre los diferentes candidatos”, declaró a Reuters.
“Al adoptar el enfoque de laboratorio centralizado ... nos dará la oportunidad de asegurarnos realmente de que estamos comparando manzanas con manzanas”.
La red de la CEPI incluirá inicialmente seis laboratorios, uno en cada uno de los siguientes países: Canadá, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Bangladés e India, afirmó Saville.
Hay cientos de posibles vacunas contra la COVID-19 en distintas fases de desarrollo en todo el mundo; las desarrolladas en Rusia y China ya se están administrando antes de que se completen los ensayos de eficacia, y es probable que los candidatos más avanzados de Pfizer, Moderna y AstraZeneca tengan resultados de los ensayos de última fase antes de finales de año.
Normalmente, la inmunogenicidad de las posibles vacunas se evalúa en análisis de laboratorio individuales, que tienen como objetivo comprobar si se producen biomarcadores de la respuesta inmunitaria —como anticuerpos y respuestas de linfocitos T— después de que los voluntarios de los ensayos clínicos reciban una dosis, o dosis, del candidato a vacuna.
Pero con más de 320 candidatas a vacuna contra la COVID-19 en marcha, afirmó Saville, las numerosas diferencias en los métodos de recopilación y evaluación de datos suponen un problema.
Además de las posibles variaciones en los marcadores de inmunidad, existen diferencias en la forma y el lugar en que se recogen, transportan y almacenan las muestras, todo lo cual puede afectar a la calidad y utilidad de los datos generados y dificultar las comparaciones.
Y, con una gama de tecnologías de vacunas diferentes en estudio —desde las vacunas de vectores virales hasta las basadas en ARN mensajero—, la evaluación estándar de su verdadero potencial “se vuelve muy compleja”, afirmó.
“Con cientos de vacunas contra la COVID-19 en desarrollo ... es fundamental que dispongamos de un sistema que pueda evaluar y comparar de manera fiable la respuesta inmunitaria de los candidatos que están actualmente en fase de ensayo”, afirmó.
Al centralizar el análisis en una red de laboratorios, se puede eliminar gran parte de lo que Saville denominó “variabilidad entre laboratorios”, lo que permite realizar comparaciones directas.
La CEPI afirma que todos los desarrolladores de posibles vacunas contra la COVID-19 pueden utilizar la red centralizada de laboratorios de forma gratuita para evaluar sus candidatos con un protocolo común. Por ahora, la red evaluará muestras de los ensayos de candidatos a vacuna en fase temprana y de los ensayos en humanos de primera y segunda fase, pero la CEPI ha manifestado que espera ampliar su capacidad para incluir datos de ensayos de fase avanzada (fase III) en los próximos meses.
Los resultados generados por la red se devolverán al desarrollador, sin que ni la CEPI ni la red sean propietarias de los datos.
La propia CEPI cofinancia nueve de las posibles vacunas contra la COVID-19 en desarrollo, incluidos candidatos de Moderna, AstraZeneca, Novavax y CureVac.

