¿Cuáles son los principales riesgos para hacer negocios en América Latina?

A man walks past graffiti that reads "unemployment is humiliation" in downtown Santiago February 11,2009. REUTERS/Ivan Alvarado (CHILE) - RTXBHNU
'Growing unemployment increases the prominence and structural importance of shadow economies'Image: REUTERS/Ivan Alvarado
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«La falta de gobernanza nacional», «el desempleo» y «las crisis fiscales»: todos ellos figuran entre los riesgos más destacados por los ejecutivos empresariales de América Latina y el Caribe (ALC). Como en años anteriores, el Informe de riesgos globales 2017 utiliza datos de la Encuesta de Opinión Ejecutiva, que pregunta a los ejecutivos de ALC cuáles son los riesgos que más les preocupan para hacer negocios. Los resultados arrojan luz sobre las inquietudes de los empresarios de toda la región y sobre cómo difieren de las de sus homólogos de otras partes del mundo.

Mientras que entre las principales preocupaciones a escala mundial figuran la ciberseguridad y el fraude de datos, los atentados terroristas y la migración involuntaria a gran escala, los ejecutivos de ALC estaban más preocupados por riesgos estructurales fundamentales de índole política y económica. Un tema central que surgió entre los líderes empresariales de la región fue la falta de confianza en el Estado, tanto en lo relativo a los marcos jurídicos en los que podrían operar las empresas como a la gestión económica y social de un país.

Muchos de estos resultados no sorprenderán en un año de crecimiento negativo del PIB, con fuertes caídas en Brasil y Venezuela, donde el PIB descendió un 3,6 % y un 14 %, respectivamente. La región también se vio afectada por la caída de los precios de las materias primas y la volatilidad cambiaria en 2016. En 2017, se prevé que el crecimiento del PIB se recupere y ronde el 1,6 %. Se espera que el crecimiento esté impulsado por factores externos, como la depreciación de los tipos de cambio, la mejora de los términos de intercambio y las inversiones públicas. Aunque se trata de una buena noticia para la región, persisten desafíos que podrían generar cierto grado de volatilidad.

Falta de gobernanza nacional

Según los datos de la Encuesta de Opinión Ejecutivautilizados en el informe de 2017, la falta de gobernanza nacional ocupa un lugar destacado entre las preocupaciones de los ejecutivos de ALC a la hora de identificar los riesgos para hacer negocios.

Los acontecimientos recientes en la región ayudan a explicar esta preocupación: los numerosos escándalos de corrupción política y política y empresarial en Brasil;los problemas de gobernanza corporativa en México; y el aparente colapso total de la gobernanza nacional en Venezuela. Hay muchos ejemplos de entornos nacionales y regionales que plantean escenarios de alto riesgo para hacer negocios en toda la región.

Aunque la existencia del Estado de derecho ya no es un problema, cada vez que la mayoría de los países de la región (Chile es una notable excepción, relativamente estable) elige a un nuevo presidente, cabe esperar nuevas políticas, regulaciones y decisiones económicas, a veces radicalmente distintas, que afectan tanto a la inversión local como a la extranjera. En los próximos dos años se celebrarán elecciones presidenciales en muchos de los principales mercados de la región, entre ellos Brasil, Colombia, Chile, México y Venezuela.

Este elevado nivel de preocupación por la gobernanza nacional es exclusivo de ALC: el 44 % de los ejecutivos de la región incluyó la falta de gobernanza nacional entre sus cinco principales riesgos, mientras que en todas las demás partes del mundo menos de uno de cada tres ejecutivos opinó lo mismo.

La amplitud y la solidez de la gobernanza en ALC quizá no alcancen los estándares óptimos, pero casi con toda seguridad las empresas pueden contribuir a promover sistemas abiertos y democráticos. Mediante la presión ante los gobiernos, el apoyo a espacios de la sociedad civil y la denuncia de la corrupción, las empresas pueden exigir que los gobiernos rindan cuentas e impulsar cambios positivos para las sociedades y los ecosistemas empresariales.

Brasileños desempleados esperan para completar solicitudes mientras buscan trabajo en São PauloImage: REUTERS/Paulo Whitaker

Desempleo o subempleo

Solo los ejecutivos del África subsahariana estaban más preocupados que los de ALC por el impacto que el desempleo o el subempleo podrían tener en la actividad empresarial de su región.

Es comprensible que los ejecutivos de ALC deseen poder operar en economías dinámicas y prósperas. Sin embargo, el desempleo —sobre todo entre los jóvenes— aumentó considerablemente en 2016, pese al relato de una clase media en expansión y cada vez más móvil socialmente. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) situó la tasa oficial de desempleo de la región por encima del 8 % en 2016—su nivel más alto en una década— y, entre las personas de 16 a 24 años,la cifra alcanza el 14 %.

Las consecuencias para las empresas son de gran alcance. El aumento del desempleo incrementa la relevancia y la importancia estructural de las economías sumergidas (empleos sin contrato ni seguridad social), lo que socava la seguridad social y desmotiva a la próxima generación de trabajadores.

Crisis fiscales

Muchos líderes empresariales de ALC habrán vivido de primera mano el devastador impacto que la crisis de la deuda latinoamericana de los años ochenta tuvo en las empresas y el desarrollo de la región. La llamada Década Perdida tuvo consecuencias nefastas para el crecimiento regional, por lo que no sorprende que hoy las empresas teman que la historia se repita. En un momento en que el entorno regulatorio fiscal de ALC es complejo y volátil, no sorprende que algo más de un tercio de todos los encuestados citara las crisis fiscales entre sus cinco principales riesgos; solo Eurasia registró una cifra mayor (45 %).

La orientación y la calidad de la política fiscal en ALC también están estrechamente vinculadas a la gobernanza nacional, donde los aspectos jurídicos, económicos y políticos del Estado pueden actuar conjuntamente para ofrecer un entorno sólido y robusto en el que las empresas puedan operar.

En efecto, si la región quiere reducir la rigidez estructural y mejorar la confianza empresarial, debe estabilizar sus resultados fiscales. Es probable que veamos estos ajustes en ALC durante 2017 y los próximos años. Por ejemplo, en Argentina, el ministro de Hacienda, Nicolas Dujovne, anunció nuevos objetivos para el saldo fiscal primario y presentó un nuevo marco fiscal para aumentar la transparencia y la credibilidad. Al mismo tiempo, Brasil está aplicando medidas de austeridad y una política monetaria restrictiva, mientras el Gobierno sigue introduciendo cambios en el marco tributario y el sistema de pensiones.

Profunda inestabilidad social

En el Informe de riesgos globales de 2015, la profunda inestabilidad social se clasificó como el mayor riesgo al que se enfrentaba ALC, en función del grado de preparación de la región. Entre los empresarios encuestados este año, la proporción que la considera un riesgo importante se ha mantenido prácticamente estable (con un ligero aumento del 33,3 % al 34,1 %), mientras que otros riesgos han cobrado mayor relevancia.

Como uno de los pilares del análisis PESTLE tradicional (político, económico, social, tecnológico, jurídico y ambiental), los factores sociales negativos representan riesgos fundamentales para que las empresas puedan operar en un entorno exitoso y plenamente funcional. Con unapoblación envejecida, niveles de desigualdad social menores, peroaún significativos, y una clasemedia baja en expansión y vulnerable, las empresas de ALC tienen muchos motivos de preocupación.

También es importante comprender que, aunque los países de ALC comparten similitudes históricas, sociales y demográficas, como el idioma y la religión, la región es muy diversa y presenta características propias. A menudo existen diferencias importantes dentro de cada país; por ejemplo, las grandes ciudades suelen tener un paisaje completamente distinto del interior y de las zonas más rurales del mismo país. Por eso es fundamental intensificar los esfuerzos conjuntos de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil para reducir la desigualdad social en la región mediante un mayor acceso a la vivienda, la salud y la educación. Este compromiso es esencial para reducir la pobreza y la desigualdad.

Estos mismos desafíos también deben considerarse oportunidades para que las empresas colaboren con los gobiernos y otras organizaciones en la introducción de soluciones y mejoras en toda la región.

Interconexiones

Por supuesto, debemos matizar estas «categorías de riesgo», que son en cierta medida artificiales: para comprender los riesgos de un ecosistema empresarial hay que reconocer cómo interactúan e influyen unos en otros. Aunque es casi imposible separar la falta de gobernanza nacional de las crisis fiscales, también existen fuertes vínculos entre la profunda inestabilidad social y el aumento del desempleo.

Al evaluar los riesgos, las empresas pueden verse tentadas a examinar factores individuales como peligros aislados, pero solo al considerar estos problemas en conjunto podrán comprenderlos adecuadamente e identificar las estrategias de mitigación más apropiadas.

Mitigación y colaboración

Los riesgos descritos anteriormente no pueden erradicarse por completo. Las empresas —en ALC, como en casi todas las regiones del mundo— siempre tendrán que afrontar cierto nivel de riesgo en estos ámbitos.

Las empresas son más sólidas cuando colaboran con los gobiernos y las organizaciones del tercer sector. Iniciativas como laIniciativa de Asociación contra la Corrupción del Foro Económico Mundial (PACI)pueden poner de manifiesto las deficiencias que socavan a las empresas. Del mismo modo, los gestores de activos se estánorganizando en México, con el objetivo de cambiar las estructuras de gobernanza para ofrecer a las empresas y a los inversores más transparencia y rendición de cuentas.

Las medidas para mitigar los riesgos deben ocupar un lugar prioritario en la agenda de todos los consejos de administración. Si este enfoque se refuerza con una mayor colaboración, habrá todas las condiciones para crear un entorno sólido y propicio en el que las empresas puedan prosperar y generar beneficios sociales y económicos. Con este enfoque, esperamos que los temas identificados en 2017 pierdan relevancia en los próximos informes.

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