Pese a que el mundo se fragmenta cada vez más, hay señales positivas de cooperación global, como indica el Barómetro de la Cooperación Global, elaborado por el Foro Económico Mundial y McKinsey & Company.
Existe una cooperación optimista en materia de clima y naturaleza, comercio y capital, y salud y bienestar; en cambio, la innovación y la tecnología registran más competencia, y la paz y la seguridad siguen siendo volátiles.
Los nuevos enfoques que permitan la cooperación serán fundamentales para resolver los desafíos mundiales, a medida que estos se vuelvan más exigentes.
Existe una sensación abrumadora de que el mundo se encamina hacia una era más competitiva e incluso confrontativa, mientras las guerras azotan el planeta, las empresas reevalúan sus cadenas de suministro y las tecnologías de vanguardia se convierten en frentes de la rivalidad estratégica. Sin embargo, frente a estas señales de división, hay indicios de que la cooperación global es, en algunos aspectos, más resiliente de lo esperado.
El año pasado, por ejemplo, el grupo de las 20 mayores economías del mundo –el G20– alcanzó un consenso para intensificar la acción climática y reformar las instituciones de financiación del desarrollo, pese a las expectativas de que un acuerdo fuera imposible. Y, por primera vez, los líderes de más de 190 países acordaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023 (COP28), celebrada en noviembre de 2023, que el mundo debe transitar desde el uso de combustibles fósiles en su consumo energético.
¿División o acuerdo?
Para responder a esta pregunta, el Foro Económico Mundial y McKinsey & Company desarrollaron una nueva herramienta –el Barómetro de la Cooperación Global– para medir el estado de la cooperación global. Utilizando 42 indicadores, el barómetro mide la cooperación global entre 2012 y 2022 en cinco pilares:
Comercio y capital
Clima y naturaleza
Innovación y tecnología
Salud y bienestar
Paz y seguridad
Estos pilares se agregan en una evaluación global que ofrece una visión del estado de la cooperación global.
El barómetro constata que la cooperación global creció de forma constante entre 2012 y 2020. Pese a un descenso general a partir de 2020, la caída fue relativamente leve y hubo incluso algunos repuntes. El nivel de cooperación en materia de «clima y capital natural» (un compuesto de nueve indicadores) aumentó de forma constante, debido en gran medida a las tendencias positivas en los compromisos financieros destinados a la mitigación y adaptación al clima. Cabe señalar que, pese al aumento de la cooperación climática, las emisiones de gases de efecto invernadero siguen creciendo, por lo que el paso crítico siguiente es traducir el impulso de los compromisos en resultados.
Asimismo, aunque el pilar de «comercio y capital» mostró volatilidad durante la pandemia y las estimaciones prevén una caída del comercio de bienes del año pasado, muchos indicadores de este pilar (incluidos los flujos de trabajo y de capital) volvieron a registrar un crecimiento sólido en el periodo posterior a la pandemia.
Un panorama mixto
Otros dos pilares presentan una evolución positiva, aunque más mixta, en los últimos años. La cooperación en materia de «salud y bienestar» aumentó hasta 2020, con crecimiento constante de la asistencia para el desarrollo en salud, el comercio de bienes sanitarios y los flujos de investigación y desarrollo y de propiedad intelectual relacionados con la salud. No obstante, las desigualdades en la distribución de las vacunas y la competencia por recursos escasos, como los equipos de protección y de realización de pruebas, obstaculizaron la resolución colectiva de la pandemia. Aun así, la cooperación ha crecido desde 2021 y ahora se sitúa por encima de los niveles previos a la pandemia.
La cooperación en materia de «innovación y tecnología» mostró un crecimiento fuerte y significativo hasta 2020, pero ahora se ha estabilizado, ya que los países han competido por dominar las tecnologías clave y han prohibido la exportación de bienes de importancia geoestratégica.
El principal lastre para la cooperación global en la última década, en particular durante el periodo posterior a la pandemia, ha sido un marcado descenso de la cooperación en materia de «paz y seguridad», un compuesto de seis indicadores que reflejan el aumento del número de personas desplazadas por la fuerza, los ciberataques, los conflictos y las muertes relacionadas con conflictos. Aunque no existen respuestas sencillas, es evidente que se trata de un ámbito que necesita con urgencia un esfuerzo colectivo para abordarlo.
La alternativa de esperar a estar de acuerdo en todo antes de cooperar significa que la oportunidad de actuar pasará de largo.
Børge Brende, presidente, Foro Económico Mundial | Bob Sternfels, socio director global, McKinsey & Company
La cooperación global es matizada
Pese a la realidad de que el estado de la cooperación global tiene elementos tanto positivos como negativos, a menudo existe la tendencia a considerar la cooperación y la confrontación como binarias: las partes cooperan o no lo hacen. El barómetro muestra que la cooperación global puede darse, y de hecho se da, en medio de una división global.
En muchos aspectos, esta no es una historia nueva. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética se alinearon en campañas mundiales de salud, seguridad y clima, entre otras cosas. En la década de 1980, la viruela había sido erradicada, se habían firmado acuerdos sobre la proliferación de armas nucleares y existía una hoja de ruta para reparar la capa de ozono de la atmósfera. El sector privado ha practicado durante mucho tiempo lo que se conoce como «coopetición», con empresas rivales que compiten por la cuota de mercado, pero se alinean para alcanzar objetivos compartidos, como hacer frente al cambio climático.
Hoy, en un momento en que las fuerzas de la polarización son firmes, pero la necesidad de trabajar juntos es crucial, los líderes deben reimaginar la cooperación. Encontrar nuevos enfoques que permitan la cooperación incluso en el clima más competitivo de hoy será fundamental para afrontar los desafíos globales más esenciales que tenemos por delante, porque un planeta que se calienta, una economía global frágil y, a la vez, las crecientes oportunidades y preocupaciones en torno a los rápidos avances de las tecnologías digitales exigen todos enfoques cooperativos para hacerles frente.
La alternativa de esperar a estar de acuerdo en todo antes de cooperar significa que la oportunidad de actuar pasará de largo.
