11 sesgos cognitivos que influyen en la política

A Touch Screen Voting Machine displays the final button to complete casting a ballot at a "In-Person Absentee Voting" location at McLean Governmental Center in McLean, Virginia, U.S. on October 25, 2008. REUTERS/Hyungwon Kang/File Photo - TM3EC980XVB01
Once established in our minds, generalizations and biases can be tough to shake off.Image: REUTERS/Hyungwon Kang/File Photo
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  • Al intentar tomar decisiones informadas sobre política y votaciones, nuestros propios sesgos cognitivos suelen interponerse en el camino.

  • Para ayudarte a evitar estas trampas mentales, esta infografía enumera los sesgos cognitivos comunes que influyen en las personas en el ámbito de la política.

Con las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos acercándose rápidamente, muchas personas estarán pegadas al ciclo de noticias de 24 horas para mantenerse al día con los acontecimientos políticos. Sin embargo, al buscar datos, nuestros propios sesgos cognitivos suelen interponerse en el camino.

Si esto no fuera ya suficientemente problemático, terceros también pueden aprovecharse de estos sesgos para influir en nuestro pensamiento. Los medios de comunicación, por ejemplo, pueden explotar nuestra tendencia a atribuir estereotipos a otros, proporcionando únicamente información llamativa y superficial. Una vez arraigadas en nuestra mente, estas generalizaciones pueden ser difíciles de eliminar.

Estas tácticas pueden tener una influencia poderosa en la opinión pública si se aplican de forma constante a una audiencia amplia. Para ayudarnos a evitar estas trampas mentales, la infografía de hoy de PredictIt enumera los sesgos cognitivos comunes que influyen en el ámbito de la política, comenzando por las “Grandes C”.

Estos sesgos cognitivos se utilizan con frecuencia en la política para influir en la opinión.Image: Visual Capitalist

La primera C: sesgo de confirmación

Las personas manifiestan sesgo de confirmación cuando buscan únicamente información que afirma sus creencias preexistentes. Esto puede hacer que se vuelvan excesivamente rígidas en sus opiniones políticas, incluso cuando se les presentan ideas o pruebas contradictorias.

Cuando demasiadas personas caen víctimas de este sesgo, se frena el avance hacia la solución de problemas sociopolíticos complejos. Esto se debe a que resolver estos problemas en un sistema bipartidista requiere la cooperación de ambos lados del espectro.

La reticencia a establecer un terreno común ya está muy extendida en Estados Unidos. Según una encuesta de 2019, 70 % de los demócratas creía que los líderes de su partido deberían “plantar cara” al presidente Trump, incluso si se logra menos en Washington. Por el contrario, 51 % de los republicanos creía que Trump debería “plantar cara” a los demócratas.

A la luz de estos acontecimientos, los investigadores han llevado a cabo estudios para determinar si el problema del sesgo de confirmación es tan prevalente como parece. En un experimento, los participantes optaban por apoyar u oponerse a un determinado problema sociopolítico. Después se les presentaron pruebas contradictorias, afirmativas o una combinación de ambas.

En todos los escenarios, los participantes solían mantenerse en sus decisiones iniciales. De quienes recibieron pruebas contradictorias, solo uno de cada cinco cambió de postura. Además, los participantes que mantuvieron sus posiciones iniciales se mostraron aún más convencidos de la superioridad de su decisión, lo que demuestra cuán influyente puede ser el sesgo de confirmación.

La segunda C: sesgo de cobertura

El sesgo de cobertura, en el contexto de la política, es una forma de sesgo mediático en la que ciertos políticos o temas reciben una cobertura desproporcionada. En algunos casos, los medios de comunicación incluso pueden tergiversar las historias para ajustarlas a una narrativa determinada.

Por ejemplo, un estudio de la Universidad del Sur de Florida analizó la cobertura mediática sobre la prohibición de viajar impuesta por el presidente Trump en 2017. Se descubrió que los presentadores de los medios en horario de máxima audiencia cubrieron la prohibición desde perspectivas completamente diferentes.

Cada presentador varió drásticamente en tono, redacción y hechos en los que hizo hincapié, […] presentando cada cuestión de una manera que se alinea con una agenda partidista específica.

—Josepher, Bryce

(2017)

Trazar la ubicación ideológica de la audiencia de cada fuente puede ayudarnos a comprender mejor el sesgo de cobertura en acción. En otras palabras, ¿dónde se informan las personas de izquierda, de centro y de derecha?

Varias fuentes de noticias están clasificadas según sus posturas políticas.Image: Pew Research Center

El eje horizontal de este gráfico corresponde a la Escala de Consistencia Ideológica, que consta de 10 preguntas. Para cada pregunta, a los encuestados se les asigna un «-1» por una respuesta liberal, un «+1» por una respuesta conservadora o un «0» por otras respuestas. La suma de estas puntuaciones sitúa a cada encuestado en una de cinco categorías:

Superar el sesgo de cobertura, que se relaciona con otros sesgos como el de confirmación, puede exigirnos seguir una mayor variedad de fuentes, incluso aquellas con las que quizá no estemos de acuerdo en un principio.

La tercera C: sesgo de concisión

El sesgo de concisión es un tipo de sesgo en el que los políticos o los medios se centran selectivamente en aquellos aspectos de la información que son fáciles de transmitir. En el proceso, las opiniones más matizadas y delicadas quedan excluidas del discurso público.

Una aplicación habitual del sesgo de concisión es el uso de frases lapidarias, es decir, fragmentos breves que pueden extraerse del discurso de un político. Cuando se reproducen de forma aislada, estos fragmentos pueden omitir contexto importante para la audiencia.

Sin el contexto adecuado, los asuntos multifacéticos pueden volverse extremadamente polarizantes y podrían ser una de las razones de la creciente división partidista en Estados Unidos. De hecho, hay menos coincidencia en los valores políticos de republicanos y demócratas que nunca antes se haya medido.

En 1994, solo 64 % de los republicanos era más conservador que el demócrata mediano. En 2017, ese margen había crecido considerablemente, hasta 95 % de los republicanos. La misma tendencia se observa en el otro extremo del espectro. Mientras que 70 % de los demócratas era más liberal que el republicano mediano en 1994; esta proporción aumentó hasta 97 % en 2017.

Superar nuestros sesgos

Alcanzar una autoconciencia plena puede resultar difícil, sobre todo cuando surgen nuevos sesgos en nuestro mundo en constante evolución. Entonces, ¿por dónde empezamos?

Simplemente recordar que estas trampas mentales existen puede ser un gran comienzo, pues no podemos corregir lo que no conocemos. Las personas preocupadas por las próximas elecciones presidenciales pueden considerar útil centrar su atención en las Grandes C, ya que estos sesgos pueden desempeñar un papel importante en la configuración de las creencias políticas. Mantener una mentalidad abierta y diversificar las fuentes de medios que seguimos son dos tácticas que pueden servir como protección.

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