Las mujeres son un pilar de la pesca en África Occidental. Pero reciben un trato injusto

Women sit on a fishing boat in the Akpakpa neighbourhood of Benin's capital Cotonou.
Gender equality needs to be improved in West Africa's fisheries.Image: REUTERS/Finbarr O'Reilly
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  • Muchas personas de África Occidental dependen del sector de la pesca artesanal para sus medios de vida y su seguridad alimentaria.

  • En este sector, los hombres dominan la pesca y la producción, mientras que las mujeres dominan el procesamiento posterior a la cosecha, además de la venta y la comercialización.

  • Las investigaciones sugieren que las mujeres no ganan suficiente dinero y tienen restringido su papel en la pesca; una situación que la COVID-19 ha hecho más vulnerable.

  • De cara al futuro, deberían introducirse más políticas que protejan a las mujeres del riesgo financiero en el sector, escriben dos expertos.

En toda África Occidental, el sector de la pesca artesanal es una fuente crucial de medios de vida y seguridad alimentaria. Por ejemplo, en Nigeria la pesca artesanal representa el 80% del pescado consumido y sostiene los medios de vida de alrededor de 24 millones de personas.

Tanto hombres como mujeres trabajan en el sector, aunque la mano de obra, en toda la región, está dividida por género. Los hombres dominan la pesca y la producción mientras que las mujeres dominan el procesamiento posterior a la cosecha, como el eviscerado, la clasificación, el salado y el ahumado del pescado. Las mujeres también realizan la mayor parte de la venta y la comercialización. Por tanto, las mujeres desempeñan un papel crucial en la pesca artesanal.

Llevamos seis años investigando la gobernanza de los recursos marinos en toda África Occidental. Esto ha incluido trabajo de campo en Nigeria, Ghana, Costa de Marfil y Senegal. Nuestra investigación ha constatado que la débil gobernanza de la pesca socava los medios de vida de los pescadores y las pescadoras.

La investigación en otros lugares demuestra que las mujeres, en particular, reciben un trato injusto. Sus contribuciones al sector están ampliamente mal remuneradas o no remuneradas, infravaloradas y en gran medida invisibilizadas. Esto les afecta de muchas maneras – por ejemplo, tienen menos acceso al capital y a otros recursos.

Dado que las mujeres no ganan suficiente dinero y tienen restringido su papel en la pesca, no tienen el poder adquisitivo para comprar suficiente pescado y obtener ingresos durante largos periodos. Tampoco tienen acceso a las instalaciones de procesamiento y almacenamiento necesarias para evitar la pérdida de pescado por deterioro.

En momentos de convulsión económica o social, como una epidemia (ébola) o una pandemia (COVID-19) su posición es aún más vulnerable.

Actualmente estamos llevando a cabo una investigación que analiza estas vulnerabilidades. Los países que estamos examinando incluyen Nigeria, Costa de Marfil, Camerún y Santo Tomé y Príncipe. En esta investigación en curso, analizamos hasta qué punto la COVID-19 ha agravado los desafíos particulares a los que se enfrentan las mujeres.

Los desafíos

Sesgo de género a nivel institucional – como los ministerios de pesca, las agencias de gestión y las instituciones financieras – es un desafío importante para las mujeres en la pesca. La elaboración y la gestión de las políticas pesqueras no tienen en cuenta las contribuciones (a menudo informales) de las mujeres. Sus contribuciones a la pesca se consideran una extensión de su vida cotidiana y de sus responsabilidades, lo que las hace invisibles dentro de la economía azul.

Esta invisibilidad institucional reduce el acceso de las mujeres al capital, lo que limita su capacidad para ampliar o diversificar sus medios de vida. Ampliar los medios de vida vinculados a la pesca y diversificarlos entre las mujeres se complica aún más por el hecho de que deben equilibrar roles productivos y reproductivos, y muchas dedican la mayor parte de sus ingresos a cubrir los gastos del hogar.

La pérdida de pescado posterior a la cosecha por deterioro es otro desafío persistente para las mujeres que procesan el pescado. Por lo general, carecen de acceso a equipos adecuados de conservación y almacenamiento en frío, como leña para el ahumado y hielo para su almacenamiento, ambos de compra obligada y con un suministro limitado.

La disminución de las poblaciones de peces supone otro desafío para las mujeres. La mitad de las especies de peces en las aguas frente a África Occidental están sobreexplotadas. Esto reduce la captura de pescado y limita el acceso que tienen las mujeres para pescar con fines de procesamiento y venta. La competencia por el acceso al pescado va en aumento y, como consecuencia, hay denuncias de mujeres que intercambian favores sexuales para garantizar un suministro constante de pescado.

Implicaciones y próximos pasos

Los desafíos a los que se enfrentan las mujeres en la pesca de África Occidental tienen consecuencias graves.

La invisibilidad institucional significa que están marginadas. Con frecuencia se les excluye de recibir medidas políticas o apoyo financiero.

Las pérdidas de pescado posteriores a la cosecha por deterioro y la disminución de las poblaciones de peces amenazan la seguridad económica y alimentaria de las mujeres en la pesca y de sus familias.

La reducción del acceso al pescado aumenta la competencia por este valioso recurso, con consecuencias peligrosas. A nivel mundial, las tasas de infección por VIH/SIDA en las comunidades pesqueras son de entre 4 y 14 veces superiores a los promedios nacionales, con sexo transaccional en el sector pesquero que contribuye a esta alta prevalencia.

Camino a seguir

Gracias a nuestro trabajo, hemos comprobado que las mujeres en la pesca sí cuentan con mecanismos de afrontamiento en forma de cooperativas de mujeres. Las cooperativas de mujeres a nivel nacional y regional ofrecen importantes “redes de seguridad” para las mujeres en la pesca, mediante apoyo financiero, promoción y recaudación de fondos. En Costa de Marfil, cooperativas de mujeres como L’Union des Sociétés Coopératives des Femmes de la Pêche et Assimilées de Côte d’Ivoire, ofrecen apoyo regulando las relaciones de préstamo informales en nombre de mujeres que, de otro modo, son explotadas por prestamistas usureros.

Pero es necesario hacer más, sobre todo porque las restricciones por la COVID-19 dificultan cada vez más que las mujeres accedan, almacenen y vendan las existencias de pescado, algo que observamos en nuestra investigación en curso.

Las medidas que deberían adoptar los responsables de políticas incluyen mejorar el almacenamiento en frío para la conservación del pescado y las infraestructuras de procesamiento, como hornos y congeladores de cámara, para prolongar la vida útil del pescado desembarcado.

Además, los gobiernos de África Occidental deben considerar el establecimiento y el apoyo de organizaciones financieras, como cooperativas de ahorro y crédito y otras cooperativas, que ofrezcan créditos a tipos asequibles, para aliviar la carga de los riesgos financieros que las mujeres afrontan a lo largo de la cadena de valor pesquera.

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