Millones de agricultores chinos se benefician de un extenso estudio agrícola, que les ha ayudado a aumentar el rendimiento de sus cultivos y a reducir el uso de fertilizantes.
Se formularon recomendaciones específicas basadas en evidencia para 21 millones de agricultores chinos durante una década, con asesoramiento detallado sobre qué variedad de cultivo utilizar, el momento exacto de la siembra, cuántas semillas sembrar y qué cantidad de fertilizante emplear.
Las directrices detalladas dieron lugar a un aumento en la cantidad de maíz, trigo y arroz producidos, con un incremento medio del rendimiento de los cultivos del 11 %.
Por su parte, el uso de fertilizantes se redujo en un promedio del 15 % por cultivo, lo que supuso ahorrar 1,2 millones de toneladas de nitrógeno, según el estudio publicado en Nature.
Y la combinación de mayores rendimientos y menor uso de fertilizantes generó un ahorro económico total de 12.200 millones de dólares para los agricultores.
El estudio es de enorme importancia para quienes analizan el futuro de la agricultura sostenible y la manera en que el mundo producirá alimentos suficientes para una población en crecimiento. También pone de manifiesto cómo la ciencia puede mejorar la agricultura.
Cooperación transfronteriza
Sin embargo, puede que no sea fácil replicar los resultados en otros lugares.
La escala del proyecto fue enorme y requirió una inversión considerable tanto de personal como de dinero, algo que sería difícil de replicar para otros países en desarrollo.
Los agricultores se convencieron de cambiar sus prácticas gracias a 14.000 talleres, demostraciones in situ y programas de divulgación. Esto se logró con la ayuda de más de 1.000 investigadores, 65.000 funcionarios y técnicos, así como 140.000 representantes de empresas agrícolas.
El gobierno centralizado de China es capaz de aplicar políticas en todo el país, a diferencia de muchos países del África subsahariana.
“Claramente, tendría beneficios en todo el África subsahariana, pero se necesita un enfoque que atraviese fronteras, organizaciones y financiadores”, declaró a Nature Leslie Firbank, profesor/a de Agricultura Sostenible de la Universidad de Leeds.
Reducir el uso
El éxito de China se debe también en parte a su historial de uso excesivo de fertilizantes, ya que se ha esforzado por producir alimentos suficientes para seguir el ritmo del crecimiento demográfico.
Los agricultores chinos utilizan una media de 305 kilogramos de nitrógeno por hectárea al año, más de cuatro veces la media mundial. China ha contribuido de forma significativa al aumento del uso de fertilizantes en el mundo, y el consumo de fertilizantes en Asia ha crecido más rápido que en cualquier otra región del mundo.
Esto tiene graves consecuencias para el medio ambiente y también para la agricultura.
Fertilizantes como el nitrógeno suelen acabar en fuentes de agua y contribuyen a la acidificación del suelo.
También contribuyen al calentamiento global, al provocar que los microbios del suelo emitan niveles inesperadamente altos de óxido nitroso. El óxido nitroso es un gas de efecto invernadero con una capacidad de retención de calor 300 veces mayor que la del dióxido de carbono.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura pronosticó que el uso mundial de fertilizantes crecería un 1,4 % cada año entre 2014 y 2018, representando China el 18 % de dicho crecimiento.
El informe sobre el experimento señala que los agricultores chinos necesitaron ser convencidos por las pruebas antes de cambiar sus métodos agrícolas habituales.
Ver el aumento de la producción de cultivos debería ahora dar a los agricultores chinos el incentivo que necesitan para reducir el uso de fertilizantes.
Y la comunidad en general puede aprender de lo que ocurre cuando la evidencia científica orienta las prácticas agrícolas.




