Ruanda avanza para convertirse en un importante centro de innovación en África e impulsa el desarrollo digital.
Según el Índice Global de Ecosistemas de Startups de 2022, el país ocupa el octavo puesto entre los ecosistemas de startups de Oriente Medio y África, y el cuarto en África en su conjunto.
El Gobierno ruandés aspira a aumentar considerablemente la contribución de la industria tecnológica al PIB del país, que actualmente se sitúa en el 3 %.
Ruanda también da prioridad a la sostenibilidad en su transformación digital: es uno de los 13 únicos países africanos que cuentan con legislación específica sobre residuos electrónicos.
En los últimos meses, Kigali, la capital de Ruanda, ha dado varios pasos adelante en materia de desarrollo digital, lo que subraya el rápido impulso del país de África Oriental.
El pasado noviembre, se puso en marcha el Fondo de Innovación de Ruanda (RIF) para apoyar a empresas innovadoras y disruptivas que ofrecen soluciones a los desafíos de la región, mediante una alianza público-privada entre el Gobierno y Angaza Capital, gestora de inversiones.
Unas semanas después, el fondo de inversión sueco Norrsken Foundation abrió su primer centro fuera de Escandinavia. Se espera que las instalaciones de Kigali acojan a 1.000 emprendedores durante su primer año de actividad.
Estos dos ejemplos muestran cómo Ruanda se está convirtiendo rápidamente en uno de los principales centros de innovación de África. Según el Índice Global de Ecosistemas de Startups de 2022, el país ocupa el octavo puesto entre los ecosistemas de startups de Oriente Medio y África, y el cuarto en África en su conjunto; Kigali ocupa el decimocuarto puesto entre las ciudades de la región.
En las últimas dos décadas, las políticas digitales con visión de futuro han sido importantes motores de la transformación económica de Ruanda. Aunque aún queda mucho por hacer para ampliar estos cambios, varios hitos ya demuestran resultados concretos.
Actualmente, el sector tecnológico representa el 3 % del PIB anual de Ruanda. Pero el objetivo del Gobierno es más que triplicar esta cifra y alcanzar el 10 % en una década. «Nos vemos como un destino de prueba de concepto para que empresas innovadoras y startups puedan iniciar operaciones, probar y crecer», afirma Paula Ingabire, ministra de TIC e Innovación, quien también preside la Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones (WTDC) en Kigali, del 6 al 16 de junio.
Ambiciones siderales
Las aspiraciones del país de establecer referentes regionales se centran en desarrollar capacidades digitales con un impacto social positivo. Entre ellas figura el programa satelital ruandés, que comenzó con un satélite cúbico que ayuda a vigilar el suministro de agua y a anticipar desastres naturales.
Ruanda puso en órbita su primer satélite de telecomunicaciones, Rwa-Sat-1, en 2019, en colaboración con la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). El «CubeSat» obtiene ahora datos de sensores terrestres para ayudar a mantener informado al Gobierno sobre los recursos hídricos nacionales, la agricultura, la meteorología y los riesgos de desastre.
El acuerdo con Japón también incluye la formación de especialistas en el diseño y la producción de minisatélites. En última instancia, las autoridades ruandesas aspiran a desarrollar su propia capacidad para recopilar y analizar datos geoespaciales y aplicar estos conocimientos a distintas áreas del Gobierno, señaló Ingabire.
Tras la creación de la Agencia Espacial de Ruanda (RSA) en 2021, el Gobierno tiene la intención de promover el negocio aeroespacial y el desarrollo industrial y, con el tiempo, fomentar productos y servicios competitivos para la exportación.
El pasado octubre, Ruanda presentó una solicitud ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para lanzar dos constelaciones de satélites: Cinnamon-217 y Cinnamon-937. Estos grupos de satélites —cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2023— están concebidos para funcionar como un sistema unificado que permita una conectividad permanente y casi global.
Políticas visionarias sobre residuos electrónicos
Sin políticas centradas en la sostenibilidad, la aceleración de la transformación digital puede tener efectos negativos.
Basta pensar en los 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos desechados —o basura electrónica— que se generan en todo el mundo cada año. Según el Monitor mundial de residuos electrónicos 2020, en 2019 solo 78 países estaban cubiertos por algún tipo de legislación, política o regulación sobre residuos electrónicos de la UIT.
En la actualidad, Ruanda es uno de los 13 únicos países africanos que cuentan con legislación específica sobre residuos electrónicos. La ley aprobada en 2016 establece principios comunes para la gestión de dispositivos electrónicos desechados, así como responsabilidades compartidas sobre este tema entre las instituciones del país.
Cuatro años después, en 2020, el país inauguró su primera planta de gestión de residuos electrónicos.
El Enviroserve Rwanda Green Park, impulsado mediante una alianza entre el Gobierno y la empresa Enviroserve, con sede en Dubái, puede procesar hasta 10.000 toneladas métricas de residuos electrónicos al año. Esta instalación ofrece servicios como la reparación y el reacondicionamiento de productos eléctricos, la recogida de residuos electrónicos, el desmontaje y el reciclaje, además de asistencia técnica a personas y organizaciones que se ocupan de estos residuos.
Los servicios de Enviroserve dan una segunda vida a monitores de ordenador, teléfonos antiguos y otros dispositivos que, una vez reparados, pueden venderse a un precio más bajo. Varios países de la región han expresado interés en la instalación como ejemplo de cómo el desarrollo digital sostenible puede reducir el impacto ambiental, impulsar la actividad económica y crear empleo.
«Enviroserve ya ha desplegado 20 centros de recogida de residuos electrónicos en todo el país», según la ministra Ingabire. «Está previsto ampliar el programa mediante el Proyecto de Aceleración Digital, financiado por el Banco Mundial, que añadirá 30 centros de recogida en los 30 distritos del país».
Ruanda promueve activamente la estrategia regional de gestión de residuos electrónicos de la Organización de Comunicaciones de África Oriental (EACO), junto con Burundi, Kenia, Sudán del Sur, Tanzania y Uganda. La iniciativa busca mejorar conjuntamente la infraestructura regional, reforzar la coordinación a escala regional y nacional, y promover la investigación y la innovación para desarrollar economías circulares.
«Junto con la UIT, estamos trabajando en un proyecto para introducir e implementar el concepto de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) en nuestros marcos regulatorios», añade la ministra Ingabire. «Este proyecto incluye una campaña de sensibilización para enseñar al público cómo tratar los residuos electrónicos, así como procedimientos para depositarlos en puntos de recogida designados, con el fin de aumentar las tasas de recogida y la participación pública en esta iniciativa».

