El poder digital de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China se está desplegando poco a poco y está dando forma a un nuevo ámbito de oportunidades.
Cuando la BRI ocupó un lugar central en la escena mundial en 2013, la mayoría de las conversaciones giraban en torno a la infraestructura tradicional: construir carreteras y ferrocarriles, crear fuentes de energía y conectar fronteras. Sin embargo, el despertar digital que trae consigo la BRI, junto con el desarrollo asociado del capital humano y la innovación, tiene un alcance mucho mayor.
El mapa mundial está cambiando a un ritmo mucho más rápido de lo previsto debido a la disrupción generada por la infraestructura digital, la inteligencia artificial, el Internet de las cosas y la cadena de bloques. Ahora, una nueva disrupción digital y tecnológica está llamada a reparar las fracturas de la sociedad, lo que conducirá a mejores condiciones de vida y a un mayor empoderamiento económico.
Esta disrupción ha dado un nuevo impulso al comercio electrónico y al ecosistema de las empresas emergentes en los países de la BRI. A la luz del Índice de Competitividad Global 4.0, es sumamente importante que las economías crezcan en todos los ámbitos, superen los desafíos e inviertan en capital humano e innovación. La resiliencia y la agilidad son fundamentales.
En Asia meridional, algunos de los obstáculos tradicionales al crecimiento han sido unas instalaciones de transporte inadecuadas, un suministro eléctrico irregular y la falta de inclusión financiera. Como hemos visto en el pasado, las revoluciones industriales tardan en llegar a los países en desarrollo, pero la Cuarta Revolución Industrial ha llegado rápidamente a todos los rincones del mundo.
Miles de millones de dólares en inversiones están cerrando la brecha en infraestructura y suministro eléctrico, al tiempo que mejoran la tecnología. El objetivo es superar los problemas que han obstaculizado el camino hacia el progreso en los países de la BRI.
El proyecto emblemático de la BRI, el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), fruto de una importante colaboración entre China y Pakistán, avanza rápidamente. El impacto del proyecto se aprecia en la vida de la población pakistaní, como refleja la mejora del índice de desarrollo humano.
Pakistán, que está saliendo de muchos años de guerra contra el terrorismo, avanza ahora por una senda razonable hacia el progreso, con un crecimiento económico del 5.8% y una mayor confianza de los inversores. En 2017, durante el Foro Económico Mundial, el director ejecutivo de Ebay, Devin Wenig, destacó a Pakistán como uno de los mercados de comercio electrónico de más rápido crecimiento del mundo. En 2018, Alibaba compró Daraz.pk, la mayor plataforma de comercio electrónico de Pakistán.
El crecimiento se está acelerando gracias a otras grandes inversiones en infraestructura energética y de conectividad, tecnología e infraestructura digital. Ant Financial Services, el mayor proveedor de servicios de pago en línea de China, compró recientemente una participación del 45% en Telenor Microfinance Bank, en una operación que valoró el banco pakistaní en $410 millones.
Irfan Wahab, director ejecutivo de Telenor Pakistan, calificó la operación de «punto de inflexión», mientras que Eric Jing, director ejecutivo de Ant Financial, afirmó que permitiría ofrecer «servicios financieros inclusivos de forma transparente, segura, económica y eficiente a una población de Pakistán que, en gran medida, carece de acceso a servicios bancarios o tiene un acceso limitado».
Este tipo de inversión aprovechará el importante dividendo demográfico de Pakistán, al dirigirse a la población joven, en gran medida sin acceso a servicios bancarios, y proporcionar no solo inclusión financiera, sino también una base para crear empresas digitales.
Lo que el país necesita ahora es mejorar su posición en los índices de innovación e inclusión financiera, en los puestos 89 y 75, respectivamente, según el Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial 2018.
El CPEC está creando las condiciones para inversiones como esta, que mejoran la conectividad mediante infraestructura y avances digitales. Las perspectivas de obtener más beneficios del proyecto han mejorado aún más con el cambio de gobierno en Pakistán. Al aportar más transparencia a los acuerdos del CPEC, el Gobierno de Pakistán está garantizando inversiones seguras que no pondrán al país en peligro.
Se ha observado que las poblaciones de los países con grandes brechas digitales y tecnológicas adoptan rápidamente la tecnología. China está a la vanguardia del desarrollo de las tecnologías del futuro —inteligencia artificial, robótica y tecnologías cibernéticas y espaciales—, lo que la convierte en un socio prometedor para los países de la BRI.
Esto demuestra la oportunidad que ofrece la Cuarta Revolución Industrial, capaz de mejorar la vida de las personas al fusionar los mundos físico, digital y biológico para crear una mejor calidad de vida y «aprovechar y converger las tecnologías para crear un futuro inclusivo y centrado en las personas».
La preocupación fundamental de las partes interesadas en Pakistán y el resto de la región es mejorar las competencias y crear una fuerza laboral preparada para el futuro, con conocimientos sobre medios digitales y emprendimiento.
La rápida finalización de los proyectos del CPEC y el uso de tecnología digital en el proceso están transformando a la vez la economía y la vida de las personas. La cuestión es si los dirigentes de Pakistán decidirán adoptar estas tecnologías y aprovechar el mayor proyecto en el camino hacia el progreso. El futuro está lleno de oportunidades y promesas.

