Los jefes de Estado europeos se reúnen en Malta, donde debaten la crisis migratoria y el futuro de la UE. La última vez que se celebró una cumbre de la UE en Malta, en noviembre de 2015, nadie preveía seriamente que Donald Trump sería el próximo presidente de Estados Unidos ni que una pequeña mayoría del pueblo británico votaría a favor del Brexit. La crisis migratoriahabía comenzado, pero pocos podían imaginar, o querían imaginar, la magnitud que alcanzaría cuando el invierno dio paso a la primavera de 2016.
Una sombra sobre Europa
Mientras los líderes europeos se reúnen en un panorama político radicalmente distinto, el presidente de la UE, Donald Tusk, ha expuesto lo que considera las tres principales amenazas para el futuro de Europa y del proyecto europeo.
En una carta abierta, que pueden leer íntegra aquí, Tusk comenzó con una grave advertencia: «Los desafíos que afronta actualmente la Unión Europea son más peligrosos que nunca desde la firma del Tratado de Roma».

La comparación es especialmente pertinente porque en 2017 se cumplen 60 años del Tratado de Roma, el acuerdo que creó la Comunidad Económica Europea, precursora de la UE.
Entre los desafíos que señaló Tusk figuran las graves amenazas que plantea el actual panorama geopolítico. Menciona a una China «cada vez más asertiva» y sus reivindicaciones territoriales en el mar de la China Meridional.
Tusk también destaca a una Rusia «agresiva», en particular por su comportamiento hacia Ucrania y sus países vecinos.
La tercera gran preocupación, según Tusk, es la guerra, el terror y la anarquía en Oriente Medio y África. Al líder de la UE le alarma el papel del extremismo radical en los disturbios generalizados.
Preocupación por el nuevo rumbo de Estados Unidos
Tusk también señala a la nueva administración Trump como un desafío. Afirma que el presidente Donald Trump y su círculo íntimo «parecen poner en entredicho los últimos 70 años de política exterior estadounidense».
Hasta ahora, las órdenes ejecutivas de Trump han incluido la suspensión durante 120 días del programa de refugiados y la prohibición durante 90 días de viajar a Estados Unidos para los ciudadanos de siete países mayoritariamente musulmanes: Irak, Irán, Siria, Libia, Yemen, Somalia y Sudán.
La actitud negativa del presidente estadounidense hacia los acuerdos comerciales también preocupa a Tusk, quien teme que China y Estados Unidos puedan incluso iniciar una guerra comercial, o algo peor.
Amenazas internas
Además de las fuerzas externas, Tusk advierte que también surgen desde dentro amenazas peligrosas para la UE. Alertó de un aumento del «sentimiento antieuropeo, nacionalista y cada vez más xenófobo» dentro de la propia UE. Esto significaba que las poblaciones se replegaban sobre sí mismas y rechazaban la idea de integración.
Como consecuencia, incluso las élites favorables al liberalismo estaban perdiendo la fe en la institución. «Cada vez son más visibles tanto la sumisión a los argumentos populistas como las dudas sobre los valores fundamentales de la democracia liberal», advirtió.
La solución
Tusk sostiene que, en estos tiempos tan preocupantes, la UE debe mantenerse unida: «Si no creemos en nosotros mismos ni en el propósito profundo de la integración, ¿por qué habría de hacerlo alguien más?».
Añade que, por separado, los países europeos tienen «poco peso» y tendrían que depender de Estados Unidos, Rusia y China en materia de seguridad y comercio. La UE, en cambio, «tiene potencial demográfico y económico, lo que la convierte en un socio en pie de igualdad con las mayores potencias».
«Objetivamente, no hay razón para que Europa y sus líderes adulen a las potencias externas y a quienes las gobiernan», añade.

Aunque insta a los líderes europeos a mirar hacia el futuro, también les aconseja no olvidar nunca el pasado. Una Europa dividida nos dio «lecciones trágicas», afirma, y una Europa unida es la única manera de evitar que se repitan las catástrofes de la historia europea.
Por último, señaló a la administración Trump como una oportunidad y dijo: «Debemos aprovechar el cambio en la estrategia comercial de Estados Unidos en beneficio de la UE, intensificando nuestras conversaciones con los socios interesados y defendiendo al mismo tiempo nuestros intereses».
«Debemos recordar a nuestros amigos estadounidenses su propio lema: unidos permanecemos, divididos caemos», concluye.


