• Senegal vuelve a declarar el estado de emergencia para combatir la segunda ola de la pandemia.
• La acción temprana y las medidas claras fueron fundamentales durante la primera.
• La primera fase de vacunación se completará en junio de este año.
Recuerdo a menudo a todas las personas que trabajan para ayudarme a cumplir mis deberes como presidente de Senegal que en medio de la pandemia actual no se puede permitir que arraigue ningún fatalismo. También sugiero que lo único que vale la pena tener presente es saber afrontar estos desafíos con determinación y claridad para asegurar que el país no quede rezagado por el subdesarrollo.
Ningún líder democrático quiere declarar el estado de emergencia. No solo es señal de tiempos muy difíciles, sino que la libertad es frágil y siempre debe protegerse. Por eso, con el corazón apesadumbrado, he vuelto a poner a Senegal bajo medidas especiales en las últimas semanas. Lo hice a regañadientes, pero sabiendo también, sin duda alguna, que no tenía otra opción. Esta segunda ola de COVID es visiblemente más contagiosa y amenazante para la vida que la primera.
En armonía con la filosofía del Plan Senegal Emergente (PSE), que rige nuestras políticas de desarrollo, defiendo la idea de confiar primero en nosotros mismos, aunque las valiosas contribuciones de otros, en un mundo abierto e interdependiente, puedan complementar nuestros esfuerzos.
La principal lección de nuestro primer confinamiento, para mí, fue: actuar pronto, con firmeza y de forma sencilla. Declarar el estado de emergencia nos permite imponer un toque de queda, lo cual es fundamental en las regiones de Dakar y Thies, que constituyen el epicentro de la pandemia. Allí se concentra al menos el 90 % de los nuevos contagios, por lo que dirigiremos nuestros esfuerzos a esas zonas, como hicimos la primera vez.
En aquel momento nos beneficiamos de una prueba de COVID rápida y económica, con resultados en 24 horas; de la requisa de hoteles para poner en cuarentena a las víctimas; y de una comunicación clara, dirigida específicamente allí donde más se necesitaba, utilizando diferentes plataformas para los distintos grupos de población a los que debíamos llegar. En algunas de nuestras ciudades, eso fue la televisión. Otros grupos eran más fáciles de alcanzar en las redes sociales, pero las madrasas y las iglesias fueron fundamentales para llegar a la población en general, al igual que algunos de nuestros ciudadanos más cultivados. Agradezco a los artistas, cantantes y otras figuras que recurrieron al canto o pintaron murales, dejando perfectamente claro qué se requería de nuestro pueblo para mantenerse a salvo. Lavarse las manos, usar mascarilla y mantener la distancia son instrucciones sencillas, ¿por qué complicarlas? ¿Por qué andarse con rodeos, confundiendo el mensaje, retrasando la acción y perdiendo impulso?

Madrugar acorta el camino, como decimos en África, y actuar con rapidez fue fundamental en nuestro primer encuentro con esta pandemia, como lo será ahora. Nuestro primer presidente, Léopold Sédar Senghor, que era famoso por comenzar su jornada antes del amanecer, dio un ejemplo admirable a todos los que lo hemos seguido: debemos avanzar rápido y emprender el camino muy temprano en nuestra lucha contra la COVID-19. Central en su visión estaba la idea de que debemos “examinar nuestras riquezas, potencialidades y deficiencias” antes de actuar. Con ello se refería a nuestras cualidades humanas, habilidades y estructuras organizativas, así como a nuestros recursos naturales.
El otro gran avance reciente en la lucha contra esta segunda ola es la decisión de administrar la vacuna contra la COVID-19 en un futuro próximo. La estrategia nos corresponde diseñarla y aplicarla, pero necesitamos claramente a nuestros socios y amigos en la iniciativa COVAX dirigida por la Organización Mundial de la Salud, la Alianza Gavi, UNICEF, la UE y otros, para acceder a dosis seguras y eficaces de las vacunas financiadas por donantes. Senegal figura entre los 92 países que reúnen los requisitos para los fondos del Compromiso de Compra Anticipada, que financiarán suministros suficientes para inmunizar al 20 % de la población.
Nuestra estrategia de vacunación se centra en dos etapas: la primera incluirá al personal sanitario, a las personas mayores y a quienes padecen comorbilidades. La segunda etapa implicará la vacunación de un estimado del 80 % de la población para finales de 2022. La buena noticia es que esto nos permite empezar a vacunar en las próximas semanas, y confiamos en completar esa fase en junio.

Cuando tantos han sufrido, no nos produce ningún placer que el Brookings Institution y otros nos felicitén por nuestro éxito relativo. Pero sí nos recordaron oportunamente las muchas cosas que hicimos bien entonces y que debemos repetir ahora. Esto nos situó en primer lugar en África y en segundo en el mundo, detrás de Nueva Zelanda. Esta clasificación destacó la eficiencia y la transparencia en la gestión de la pandemia, la rapidez de las pruebas, la requisa de hoteles para la cuarentena y la comunicación temprana y transparente sobre los casos de infección por coronavirus; en definitiva, las acciones que demuestran la prontitud y la eficiencia con que Senegal ha gestionado la primera ola de COVID-19.
Judd Devermont, del Center for Strategic Studies, lo resumió como “seguir a la ciencia, actuar con rapidez, trabajar en el aspecto comunicativo de la ecuación y luego pensar en la innovación”. Tomo esas palabras como un cumplido, pero nuestro trabajo aún no ha terminado y está lejos de concluir.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para gestionar los riesgos emergentes de la COVID-19?
En la primera ola, mi llamamiento a la responsabilidad individual y colectiva, a la ciudadanía activa y al patriotismo tuvo una respuesta muy positiva. Con la declaración del estado de emergencia, pude emprender acciones que normalmente corresponden al ámbito de la ley, con el fin de atender los imperativos presupuestarios, económicos, sociales, sanitarios y de seguridad de la lucha contra la COVID-19. Como dije en uno de mis discursos a la nación: “Este es un momento grave.” Por eso hemos trabajado con determinación, manteniéndonos abiertos a cualquier iniciativa dispuesta a apoyar estos esfuerzos, en nombre de la solidaridad entre naciones. El virus no nos deja otra opción.


