COVID-19 en África: claves de nuestra sesión informativa de la OMS del 2 de abril

The ultrastructural morphology exhibited by the 2019 Novel Coronavirus (2019-nCoV), which was identified as the cause of an outbreak of respiratory illness first detected in Wuhan, China, is seen in an illustration released by the Centers for Disease Control and Prevention (CDC) in Atlanta, Georgia, U.S. January 29, 2020. Alissa Eckert, MS; Dan Higgins, MAM/CDC/Handout via REUTERS. THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. THIS IMAGE WAS PROCESSED BY REUTERS TO ENHANCE QUALITY, AN UNPROCESSED VERSION HAS BEEN PROVIDED SEPARATELY.MANDATORY CREDIT TPX IMAGES OF THE DAY - RC2WPE9B0G2T
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Ponentes:

Dra. Matshidiso Moeti, directora regional de la OMS para África, que hablará sobre el aumento de casos en la región, las preocupaciones y cómo pueden afrontar la situación los países.

Lola Castro, directora regional para África Austral del Programa Mundial de Alimentos, que hablará sobre el impacto de los confinamientos por la COVID-19 y cómo afectarán a las personas vulnerables, que ya tienen dificultades para conseguir alimentos suficientes y acceder a otros servicios básicos.

También participan:

Dr. Zabulon Yoti, director regional de Emergencias de la OMS para África

Dr. Michel Yao
, gestor del Programa de Operaciones de Emergencia, Organización Mundial de la Salud

Moderado por

Adrian Monck, director gerente, Foro Económico Mundial

A medida que los casos de COVID-19 en África superan los 6.000, el Foro Económico Mundial organizó una sesión de preguntas y respuestas entre periodistas y altos funcionarios de la Organización Mundial de la Salud y del Programa Mundial de Alimentos sobre la forma en que es probable que evolucione la respuesta del continente en los próximos días.

¿Por qué han introducido relativamente pocos gobiernos medidas de confinamiento hasta ahora? La Dra. Matshidiso Moeti, directora regional de la OMS para África, afirmó que las precauciones se estaban ampliando según lo previsto. «Estamos viendo un número creciente de gobiernos africanos, entre ellos los de Sudáfrica, Botsuana y Nigeria, que introducen estas medidas de distanciamiento social». En el Congo, desde donde habló junto con su colega, el Dr. Zabulon Yoti, director regional de Emergencias de la OMS para África, se había establecido un toque de queda «desde ayer». Según explicó, las medidas se están ampliando país por país.

Joe Bavier, de Thomson Reuters, preguntó si las restricciones económicas estaban influyendo en las decisiones de los gobiernos sobre el distanciamiento social. «La repercusión económica [de la COVID-19] es motivo de gran preocupación», reconoció la Dra. Moeti. Subrayó que, debido al elevado número de personas, incluidos comerciantes y trabajadores eventuales, que viven en circunstancias económicas inciertas, los gobiernos «deberán adoptar medidas de mitigación» en forma de ayuda alimentaria o financiera que permita a estas personas dejar de trabajar si es necesario. De no hacerlo, a muchas les resultaría difícil cumplir las restricciones de circulación.

«Muchos países ya han cerrado las escuelas y, en África, cientos de millones de niños ya no acuden a clase», declaró la Dra. Moeti. Sin embargo, la realidad de las condiciones en algunos países puede dificultar el distanciamiento social. «[Es necesario] equilibrar la viabilidad de estas medidas de distanciamiento social en espacios donde mantener la distancia física puede ser todo un desafío y donde a la gente le resulta muy difícil permanecer en casa, por hacer calor, por ser el espacio reducido o por haber un gran número de personas en interiores», explicó. «Pero la gente intenta hacer lo que puede».

Image: Jeune Afrique/The Africa Report

Las medidas de confinamiento deberán abordarse país por país y deben ir acompañadas de medidas de mitigación para garantizar que sean viables. «El distanciamiento físico es un componente muy importante», pero deben aplicarse medidas gubernamentales para que la población no sufra excesivamente, afirmó la Dra. Moeti. Cuando el agua escasea, por ejemplo, «los gobiernos deben tenerlo en cuenta y proporcionar agua», o los medios para potabilizarla.

Lola Castro, directora regional para África Austral del Programa Mundial de Alimentos, intervino sobre la cuestión de la seguridad alimentaria. «En un año normal, hay entre 20 y 45 millones de personas que ya sufren inseguridad alimentaria». La repercusión adicional de la COVID-19, junto con la reducción de la producción y del transporte, afectará «en gran medida» a la entrega de la ayuda del PMA. «Realmente necesitamos mantener la circulación de alimentos en toda la región, desde los países productores de bienes hacia otros países, para prevenir la inseguridad alimentaria», afirmó.

El cierre de las escuelas añade complicaciones en el ámbito alimentario: «Muchos niños [en zonas vulnerables] solo reciben su única comida del día en la escuela. Ahora estamos buscando soluciones para hacerlo de otra manera».

¿Señales de desaceleración?

Simon Allison, editor de África del South African Mail and Guardian, se preguntó si la aparente desaceleración de las tasas de infección en ese país significaba que las medidas de confinamiento estaban funcionando. (El país inició un «confinamiento total» de tres semanas el 27 de marzo.)

Como las medidas llevan vigentes solo unos días, es demasiado pronto para saberlo, afirmó la Dra. Moeti. «Creo que la desaceleración de las infecciones y de la transmisión solo se manifestará dentro de algunos días». No obstante, tuvo palabras tranquilizadoras para quienes temían el fuerte aumento de infecciones registrado en el país antes del confinamiento. «Sabemos que había un retraso en la confirmación de casos, por lo que parte del aumento reciente y drástico podría deberse a que las confirmaciones llegaron en grupo».

¿Afectarán las restricciones del confinamiento a la circulación de la ayuda alimentaria en el continente? ¿Y cómo se superarán estos desafíos logísticos?

Lola Castro, del PMA, subrayó que los sistemas alimentarios deben seguir funcionando y que los productos deben seguir circulando entre países. «La única manera de hacerlo es obtener permiso de los gobiernos», afirmó. Sin embargo, las primeras señales son alentadoras. Antes de que Sudáfrica entrara en confinamiento, el PMA solicitó que se siguiera permitiendo el paso de los cargamentos de alimentos a través de las fronteras, y hasta ahora los alimentos han salido de Sudáfrica con destino a Zimbabue, Namibia, Botsuana y otros países sin ningún problema.

No obstante, Castro advirtió de que, en el futuro, en función de los efectos del confinamiento sobre los pequeños agricultores y su acceso a los mercados, podría producirse un aumento de los precios de los alimentos y del número de personas que necesiten asistencia alimentaria. Por ello, el PMA solicita a sus donantes 413 millones de dólares (333 millones de libras) para garantizar que las cosechas de este año se distribuyan a tiempo y de forma eficaz.

Puesto a prueba

El siguiente tema de conversación fue la realización de pruebas: ¿qué está haciendo la OMS para intensificar las pruebas de COVID-19 en África? En este momento, solo se han realizado pruebas a 300 personas en Zimbabue, lo que supone una preocupación grave en el país.

La Dra. Moeti reconoció las dificultades, pero afirmó que la OMS estaba trabajando muy intensamente con los gobiernos para ampliar su capacidad de realización de pruebas, un proceso que incluye la formación y la ayuda para adquirir y distribuir equipos y suministros.

Un trabajador de la OMS observa cómo llega a Nairobi (Kenia) un envío donado de suministros médicos, el 24 de marzo de 2020.Image: Reuters/Baz Ratner

Afirmó que, como muchos habrán visto en los medios de comunicación de todo el mundo, obtener kits de prueba supone un gran desafío a escala mundial. En su opinión, actualmente no hay en África grandes cantidades de personas asintomáticas que pasen desapercibidas para los sistemas de detección. Aun así, «le gustaría fomentar la realización de pruebas a gran escala como las que se han hecho en Corea del Sur», con medidas adicionales como el rastreo de contactos y la cuarentena, pero reconoció que existe «un verdadero desafío» en la disponibilidad de kits de prueba. «Estamos trabajando con nuestros socios para fomentar la fabricación de estos kits», afirmó, aunque sigue siendo «un desafío reconocido, al que nos enfrentamos cada día junto con nuestros socios».

¿Hay actualmente escasez de respiradores en África? El Dr. Yoti respondió a la pregunta para aclarar que un pequeño porcentaje de las personas que contraen la COVID-19, entre el 1 y el 2 %, necesitará respiradores, mientras que el 15 % podría necesitar tratamiento en una unidad de cuidados intensivos (UCI). «Los sistemas sanitarios de África ya eran algo débiles antes de la COVID-19, con un suministro mínimo de estas instalaciones», afirmó. «En este momento estamos trabajando con estos países para satisfacer esta necesidad, pero reconocemos que existen carencias en los sistemas sanitarios, incluidos los respiradores y las camas de UCI».

Un corresponsal se preguntó por qué hasta ahora ha habido tan pocos casos en África. ¿Podría deberse a la estructura de edad del continente? (Dos quintos de la población de África tienen menos de 15 años, mientras que casi una quinta parte tiene entre 15 y 24 años.)

El Dr. Yoti advirtió contra la complacencia y contra las conclusiones precipitadas. «En cuanto a la mortalidad, hemos registrado las primeras 125 muertes. También hemos observado fallecimientos en personas menores de 40 años. Asimismo, hemos constatado [como en el resto del mundo] que las personas con comorbilidades presentan una mayor mortalidad».

Sin embargo, en los últimos días, África también ha registrado «un aumento drástico de casos. En algunos casos hemos visto que esta cifra [de casos] se triplica. Una buena vigilancia contribuye a ello, pero creemos que la propagación real de esta enfermedad se refleja en el aumento del número de casos». Por tanto, la amenaza del coronavirus es muy real, y es poco probable que la joven población de África sirva de barrera frente a la infección o la mortalidad.

Esther Nakkazi, periodista independiente de Uganda, preguntó cuál es la postura de la OMS sobre la investigación de la COVID-19 en África. La Dra. Moeti afirmó que existe un esfuerzo por reunir los resultados de las investigaciones y los ensayos en África y más allá. Se invita a las naciones a unirse a una plataforma llamada Solidarity, que es un estudio clínico multinacional que evalúa posibles tratamientos, incluidos medicamentos y combinaciones de medicamentos como el remdesivir y la cloroquina. Argentina, Suiza, Francia y Tailandia figuran entre las naciones que ya participan.

«Habiendo aprendido de los fármacos experimentales y de la vacuna contra el ébola [que fue producida de forma colaborativa por científicos de tres continentes], se está intentando coordinar los estudios para que puedan aplicarse metodologías similares. Se trata de difundir la información y pedir a los gobiernos y a los investigadores que se sumen a este esfuerzo».

¿Podemos fiarnos de las estadísticas?

¿Existe alguna preocupación, preguntó la periodista independiente Privilege Musvanhiri, de Zimbabue, por el hecho de que los gobiernos africanos no sean sinceros con las estadísticas? «En general, nuestros equipos en los países trabajan muy estrechamente con los ministros de Sanidad en materia de vigilancia», afirmó la Dra. Moeti. Todos los países de la región son signatarios del Reglamento Sanitario Internacional, que implica la responsabilidad de compartir información sobre las tasas de infección de la forma más temprana y completa posible para ayudar a limitar la propagación. «Tienen la obligación, en virtud del Reglamento Sanitario Internacional, de compartir abiertamente la información, y se lo recordamos periódicamente», afirmó la Dra. Moeti.

Un trabajador de la ONG Pilot Village reparte alimentos a niños de la calle en Dakar (Senegal), el 1 de abril de 2020.Image: Reuters/Zohra Bensemra

Varias respuestas sirvieron para desmentir mitos persistentes pero potencialmente perjudiciales. ¿Es cierto que los países afectados por la malaria son menos propensos a la COVID-19? «No, lamentablemente», afirmó el Dr. Yoti. «No hemos observado nada de eso». Algunos de los lugares donde la COVID-19 se extiende rápidamente, como Nigeria, Senegal y Burkina Faso, también son propensos a la malaria. ¿Significan los recientes programas de vacunación con BCG contra la tuberculosis que grandes zonas de África son inmunes a la COVID-19? De nuevo, esta creencia es incorrecta. «Hay mucha información que circula en las redes sociales», afirmó el Dr. Yoti. «Les aconsejamos que se ciñan a fuentes de información fiables, porque parte de esta información puede desviar la atención del distanciamiento físico, el lavado de manos y las demás medidas recomendadas».

Juanita Williams, de AllAfrica.com, se preguntó qué pueden hacer los gobiernos para apoyar a los pequeños agricultores y productores de alimentos. «La mayor parte de los alimentos que se producen en África», afirmó Castro, del PMA, «son producidos por pequeños agricultores, y la mayoría de ellos son mujeres. Su sustento depende de lo que puedan llevar a los mercados y vender. Es fundamental que estos productores puedan seguir produciendo para mantener las cadenas de suministro». La prioridad del PMA es «garantizar que las semillas circulen y puedan seguir sembrándose, que los transportes puedan moverse y que algunos mercados puedan seguir abiertos, respetando, por supuesto, las restricciones sanitarias». El PMA instará a los gobiernos a centrarse en los pequeños agricultores y a mantener abiertos los mercados cuando sea oportuno, para alimentar a África y a zonas del sur del continente, «donde muchas mujeres vulnerables no podrán mantener a sus familias si no pueden vender alimentos».

El New York Times planteó una pregunta muy directa: ¿cuántos respiradores hay en toda África?

«En este momento estamos intentando obtener esta información de nuestros colegas de los países», afirmó la Dra. Moeti. «No disponemos de la cifra exacta, pero lo que podemos afirmar sin ninguna duda es que existe una enorme brecha entre el número necesario» a medida que los casos «empiezan a aumentar y a extenderse geográficamente». Señaló que el crecimiento de la demanda en África se produce «en el contexto de una escasez mundial y de condiciones de confinamiento que dificultarán el transporte de los respiradores».

Aunque en la mayoría de los países el número de pacientes que los necesitan sigue siendo reducido, la Dra. Moeti pronosticó que conseguir respiradores se convertiría en un desafío para los sistemas sanitarios de África, sobre todo teniendo en cuenta los problemas que han causado a sistemas sanitarios más sólidos de todo el mundo.

Por último, el Dr. Yoti expresó un moderado optimismo sobre la posibilidad de reinfección por el virus. «En este momento, no tenemos pruebas concretas de reinfección en la región africana». No obstante, advirtió de que se requieren más observaciones y estudios revisados por pares antes de extraer conclusiones firmes.

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