Durante décadas, el riesgo, o al menos la percepción del mismo, ha sido un obstáculo importante para los esfuerzos de África por atraer inversión extranjera. Pero el rápido crecimiento económico y un entorno empresarial mucho más favorable están cambiando la forma en que los inversores ven el continente.
Para cualquier inversor interesado en África, hay un único lugar al que acudir esta semana: Johannesburgo. Cuando el Foro de Inversión en África se inaugure el 7 de noviembre, un total de 61 operaciones con un valor estimado de más de 40.000 millones de dólares se presentarán en las «Sesiones de Consejo», mientras que otros 28.000 millones de dólares se mostrarán a los inversores en el mercado «Gallery Walk».
Las operaciones se seleccionan de un total de 230 proyectos por un valor superior a 208.000 millones de dólares, que abarcan sectores como la energía, la infraestructura, el transporte y los servicios públicos, la industria, la agricultura, las tecnologías de la información y la comunicación, las telecomunicaciones, el agua y el saneamiento, los servicios financieros, la salud, la educación, la hostelería y el turismo, la vivienda y la aviación.
El riesgo, o al menos la percepción del mismo, lleva mucho tiempo siendo un obstáculo importante para atraer inversión extranjera directa a África. Pero el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) está abordando este problema de frente, eliminando las barreras que han frenado el flujo de financiación para la inversión en el continente. El Foro de Inversión en África, basado en operaciones concretas, es el paso más importante de este proceso.
Al reunir a instituciones financieras multilaterales, fondos de pensiones, fondos soberanos y inversores privados, el BAfD pretende crear un mecanismo para reducir los riesgos de mercado, políticos y financieros y, en el proceso, mejorar la facilidad para hacer negocios. Como parte de este esfuerzo, el foro de inversión dará prioridad a las asociaciones público-privadas y a las operaciones del sector privado. El mensaje que queremos transmitir es sencillo: África está abierta a los negocios.
Las economías africanas ofrecen enormes oportunidades, especialmente en energía; infraestructuras como carreteras, ferrocarriles y puertos; y agricultura, minerales, petróleo y gas. Pero África debe convertir este potencial en flujos de riqueza que contribuyan a una mayor prosperidad en el continente.
Para lograrlo se requieren políticas gubernamentales de apoyo. En cada país, el BAfD colabora con los responsables políticos para mejorar el marco jurídico y regulatorio y crear un clima empresarial más predecible.
Estos esfuerzos ya están dando frutos. Por ejemplo, el interés por proyectos listos para la inversión por valor de 50.000 millones de dólares que pusimos a disposición para su examen previo al Foro ha sido superior al previsto.
Nos complace que varias instituciones financieras multilaterales —entre ellas la Corporación Financiera Internacional, el Banco Mundial, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, el Banco Islámico de Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y el Banco Interamericano de Desarrollo— cooperen con el BAfD en esta iniciativa. Asimismo, participan muchas de las principales instituciones financieras de África —entre ellas Afrexim Bank, la Africa Finance Corporation, el Trade and Development Bank, Africa50 y el Banco de Desarrollo de África Austral—. Por primera vez, estas grandes instituciones financieras mundiales y regionales cooperan para ayudar a reducir el riesgo de los proyectos de inversión a gran escala.
Por supuesto, los compromisos de colaboración no son la única razón para el optimismo; las tendencias económicas también son sólidas. Para empezar, se prevé que el crecimiento del PIB real sea del 3,5 % este año y del 4 % en 2019. Hoy en día, África cuenta con cinco de las diez economías de mayor crecimiento del mundo.
África también se ha convertido en el segundo destino de inversión más atractivo del mundo. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, se espera que la inversión extranjera directa (IED) entrante aumente cerca de un 20 % este año, hasta 50.000 millones de dólares, frente a los 42.000 millones de dólares de 2017.
Por último, los fondos de pensiones, los fondos de seguros y los fondos soberanos de África tienen un valor conjunto de más de 1 billón de dólares. Si África pudiera aprovechar esta riqueza para atraer tan solo el 1 % de todos los activos mundiales gestionados, estimados en un total de más de 131 billones de dólares, podría cubrirse la necesidad del continente de 130.000-170.000 millones de dólares en inversión anual en infraestructuras. Tal y como están las cosas, África se enfrenta a un déficit de financiación anual de 68.000-108.000 millones de dólares.
África cuenta con una enorme población que impulsa la demanda de consumo, una clase media en auge, una población juvenil dinámica y gobiernos que se están reformando rápidamente y que están deseosos de atraer estas inversiones. El Foro de Inversión en África proporcionará lo que hasta ahora ha faltado: un mercado seguro y estable para acelerar las operaciones.
Como verán todos los que viajen a Johannesburgo esta semana, África está haciendo su parte para transformar el panorama de la inversión. El objetivo del Foro de Inversión en África es sencillo: facilitar una vía despejada para las inversiones en África. Lo que necesitamos ahora son inversores dispuestos a aprovechar las enormes oportunidades que ofrece África, y hacerlo en el principal mercado de inversión del continente.
