Los enfoques tradicionales para combatir la corrupción suelen centrarse en las normas, el cumplimiento y la aplicación de la ley. Se aprueban reglamentos y se crean organizaciones para erradicar las prácticas corruptas. Estos esfuerzos pueden aportar parte de la solución, pero a menudo se ven limitados o resultan ineficaces en lugares donde la opacidad y el clientelismo están arraigados y existe una brecha entre los marcos jurídicos y las conductas cotidianas. Para construir verdaderamente sistemas y sociedades íntegras, debemos replantear estos enfoques y cerrar esas brechas reinventando la educación.
Este fue un tema fundamental del proyecto Building Foundations for Trust & Integrity de la iniciativa Partnering Against Corruption (PACI) del Foro Económico Mundial, que recientemente codirigimos a través de nuestras organizaciones, Accountability Lab y eGovlab. Ya fuera para intercambiar ideas sobre cursos de educación cívica para la escuela primaria en México; desarrollar enfoques creativos de rendición de cuentas a través de una escuela de cine en Liberia; o utilizar tecnología para la transparencia en Suecia, el proyecto ha contribuido a aclarar cómo usar la educación para fomentar la integridad desde las bases.
Un primer paso consiste en ir más allá de los cursos tradicionales de cumplimiento y ética, que suelen convertirse rápidamente en ejercicios de marcar casillas que los estudiantes o empleados consideran aburridos o meramente simbólicos. Esto implica explorar enfoques como las mesas redondas sobre valores, las campañas específicas y las campañas creativas de rendición de cuentas, así como los dilemas éticos. Además, el aprendizaje tradicional en el aula puede facilitar la transmisión de información, pero por lo general no favorece los cambios de conducta que necesitamos para construir culturas de rendición de cuentas. Pensemos, entonces, en centrarnos en materiales interactivos, trabajo en grupo e iniciativas de aprendizaje práctico.
La tecnología, por supuesto, está transformando las formas de impartir y experimentar la educación. Casi 4.000 millones de personas, es decir, el 47 % de la población mundial están conectadas, lo que ofrece una oportunidad extraordinaria para el aprendizaje a gran escala. Pero el contenido debe adaptarse a las necesidades específicas de los participantes, especialmente en cuestiones de integridad y lucha contra la corrupción, cuyas dinámicas pueden variar mucho según el contexto. Aquí la cocreación y el codiseño en el aprendizaje electrónico desempeñan un papel fundamental: permiten que el contenido sea pertinente y realista para responder a las necesidades locales de las partes interesadas.
A través de PACI, nuestras organizaciones están reuniendo a los mejores ingenieros, antropólogos, científicos del diseño, académicos y programadores de todo el mundo para desarrollar nuevos enfoques y materiales educativos que promuevan la integridad conforme a estos principios. La iniciativa Knowledge 4 Trust ofrecerá apoyo práctico a quienes impulsan el cambio en los sectores público, privado y cívico y buscan combatir la corrupción.
Mediante el aprendizaje combinado, herramientas interactivas y un enfoque en línea y presencial, el plan de estudios se centrará en lecciones, prácticas e ideas de diversos ámbitos y contextos. Los temas abarcarán desde cuestiones de reforma del sector público hasta innovaciones en sistemas de información, y buscarán crear una agenda de aprendizaje capaz de revolucionar los enfoques contra la corrupción. Se formará una comunidad activa de líderes responsables con las habilidades, las ideas de políticas públicas y las estrategias necesarias para combatir la corrupción en la era moderna.
El programa utilizará la plataforma de aprendizaje en línea de eGovlab y la Universidad de Estocolmo, y la combinará con los talleres presenciales de Accountability Lab y sesiones de cocreación dirigidas por expertos en la materia. Luego, los participantes pondrán en práctica las ideas que desarrollen durante el proceso para impulsar cambios reales y validar su aprendizaje mediante la práctica.
A medida que el espacio político para quienes impulsan reformas parece reducirse en todo el mundo, debemos encontrar formas de construir sociedades íntegras, apoyar un liderazgo basado en valores y garantizar que quienes promueven cambios positivos cuenten con las habilidades y los conocimientos que necesitan. Ha llegado el momento de reinventar la educación para combatir la corrupción.


