¿Dónde estarán los focos políticos en 2014? Nuestra primera jornada de debates en la Cumbre sobre la Agenda Global en Abu Dabi arrojó una inquietante lista de cosas que podrían estallar en los próximos 12 a 18 meses. Siria podría desintegrarse, extendiendo refugiados, miseria e inestabilidad a sus vecinos; aliados tradicionales de Estados Unidos, como Arabia Saudí e Israel, podrían actuar por su cuenta en Oriente Medio para anticiparse a las consecuencias de un posible acuerdo con Irán; Egipto podría implosionar; las tensiones podrían resurgir en el mar de la China Meridional; y una reducción gradual del estímulo monetario de Estados Unidos podría desestabilizar los mercados emergentes, en un año en el que un gran número de países emergentes clave celebran elecciones. En resumen, 2014 será el año en que los problemas geopolíticos volverán al escenario mundial.
Hubo un tiempo en que los gobiernos de todo el mundo recurrían a instituciones globales como la ONU y el FMI en busca de soluciones. Como las instituciones globales parecían paralizadas, poco representativas o ineficaces, los países empezaron a buscar soluciones regionales con la ayuda de la UE, el Banco Asiático de Desarrollo o la Unión Africana. Hoy, pocos de los expertos de nuestro Consejo de la Agenda Global parecen creer en el poder de las instituciones internacionales o regionales. Una vez más, es el Estado-nación el que debe actuar.
Pero hoy, la mayoría de los Estados también parecen bastante débiles. Estados Unidos está paralizado por divisiones internas; China —tradicionalmente reacia a asumir mucha responsabilidad internacional— se embarca en un gran experimento de apertura económica sin reforma política; y los países europeos siguen ocupados con su crisis del euro, todavía latente. Muchos gobiernos de todo el mundo luchan contra el auge del populismo, la polarización política y la pérdida de legitimidad: no son las mejores condiciones para una política exterior firme y orientada al futuro.
¿Qué ocurre cuando crece la inestabilidad geopolítica en un contexto en el que los marcos institucionales están deteriorados, falta liderazgo y los actores estatales son débiles? Las únicas soluciones posibles hoy parecen ser recurrir a un pragmatismo ad hoc. Estados Unidos y Rusia (no precisamente los mejores amigos en estos días) se unen para forjar un acuerdo sobre armas químicas en Siria. Turquía replantea su política exterior y vuelve a hablar con Irak e Irán sobre la estabilidad regional.
Estas soluciones ad hoc pueden funcionar porque son rápidas y flexibles. Pero podrían producirse a costa de la estabilidad a largo plazo y de la integridad de las instituciones internacionales.
Autora: Katinka Barysch es Joven Líder Global del Foro Económico Mundial que participa en la Cumbre sobre la Agenda Global en Abu Dabi. Es directora de Relaciones Políticas en Allianz SE y miembro del Consejo de la Agenda Global sobre Riesgo Geopolítico. Las opiniones aquí expresadas son exclusivamente suyas.
Imagen: Se ven tiendas de campaña tras alambre de púas en un campo de refugiados REUTERS/Murad Sezer.



