Cumbre Trump-Xi: qué esperar de la reunión en Washington

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  • El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, se preparan para una cumbre en Washington D. C. el 24 de septiembre.

  • Desde la última reunión de los líderes en Pekín en mayo, las exportaciones de China se han disparado, la carrera por la IA se ha intensificado y la guerra en Oriente Medio ha persistido.

  • Es probable que los minerales críticos, la tecnología y Taiwán ocupen un lugar destacado en la agenda cuando se reúnan ambos líderes.

Se espera que la próxima reunión entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, en Washington D. C. permita estabilizar una frágil distensión comercial, en lugar de lograr un gran reinicio de las relaciones.

Una vez más, se celebra en medio de una situación mundial turbulenta en los ámbitos geopolítico, tecnológico y económico. Desde la última reunión de los líderes en Pekín en mayo, las exportaciones de China se han disparado, la carrera por la IA se ha intensificado y el conflicto en Oriente Medio se ha agravado aún más.

Con la tregua de Busan de 2025 a punto de expirar en noviembre, ambas partes están bajo presión para prolongar la pausa en la escalada de los principales aranceles y los controles a las exportaciones de tierras raras, al tiempo que señalan avances en comercio, IA y minerales críticos.

Esto es lo que probablemente estará sobre la mesa el 24 de septiembre y los posibles resultados que conviene observar.

¿Qué figura en la agenda de Washington?

1. Comercio e inversión

La economía china, impulsada por las exportaciones, ocupará un lugar destacado en la agenda. El mes pasado, China registró un aumento interanual del 25 % en las exportaciones, y el país vendió 119.000 millones de dólares más en bienes de los que compró. Gran parte del aumento se debió a la demanda mundial de IA.

Aunque esto da ventaja a China, Washington ha acusado a Pekín de mantener deliberadamente los desequilibrios comerciales, y es probable que EE. UU. siga adelante con el llamado Consejo de Comercio para bienes no sensibles, establecido en las conversaciones de mayo.

Sin embargo, el mecanismo sigue en desarrollo. Ambas partes aún trabajan para definir la cesta de bienes, de unos 30.000 millones de dólares, que podría reunir los requisitos; hay desacuerdos sobre su alcance y se están debatiendo alrededor de 10 categorías de productos.

Mientras tanto, las conversaciones sobre un Consejo de Inversión independiente se han estancado, ya que su propósito y sus competencias siguen sin estar claros. Funcionarios estadounidenses también han señalado que quizá la relación aún no esté preparada para grandes programas de inversión.

Qué conviene observar:

  • Si los líderes respaldan la prórroga de la tregua de Busan más allá de 2026, amplían las competencias del Consejo de Comercio y fijan objetivos cuantificados de compra para productos agrícolas, energía y aeronaves.

  • Si empresarios chinos acompañan a Xi, como señal de impulso a las competencias del Consejo de Comercio y a una participación comercial más amplia.

  • Cualquier avance en la definición de la cesta de bienes «no sensibles» de unos 30.000 millones de dólares para el Consejo de Comercio; se están debatiendo alrededor de 10 categorías de productos, pero ambas partes siguen divididas sobre el alcance.

2. Minerales críticos y seguridad de las cadenas de suministro

Dado que China domina el refinado mundial de minerales críticos —esenciales para todo, desde la IA hasta la transición energética—, el acceso a estos materiales sigue siendo un punto de tensión. EE. UU. continúa buscando un acceso seguro a los minerales críticos y las tierras raras, mientras que China quiere garantías de que los controles a las exportaciones no se utilizarán como instrumentos indiscriminados.

Esta cuestión está estrechamente vinculada a la relación comercial en general. Las restricciones a las exportaciones de tierras raras se han convertido en uno de los puntos de presión más visibles entre Washington y Pekín, y cualquier acuerdo sobre la seguridad del suministro podría ayudar a estabilizar la distensión en términos más amplios.

Qué conviene observar:

  • Cualquier mención a la seguridad del suministro de minerales críticos, licencias adicionales de exportación de tierras raras para empresas estadounidenses y salvaguardias para el uso futuro de los controles a las exportaciones.

  • Si China recibe garantías sobre el uso futuro de los controles estadounidenses a las exportaciones.

  • Si ambas partes establecen un grupo de trabajo sobre minerales, capacidad de refinado y resiliencia de las cadenas de suministro.

Preparativos en curso en la Casa Blanca antes de la visita del presidente chino Xi Jinping la próxima semana.Image: REUTERS

3. IA y competencia tecnológica

La IA ya estaba cobrando protagonismo en las relaciones entre EE. UU. y China antes de la cumbre de mayo, cuando ambas partes debatieron la necesidad de establecer canales formales de comunicación y un diálogo extraoficial de vía II sobre seguridad de la IA.

Desde entonces, los avances han sido limitados y las tensiones en torno a la IA se han intensificado. En EE. UU., los líderes de empresas de IA de vanguardia y de la industria de los semiconductores están ahora divididos sobre si se debería ralentizar el rápido desarrollo de sistemas avanzados para dar tiempo a que las medidas de seguridad estén a la altura.

El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ha pedido un esfuerzo coordinado para «marcar el ritmo de la frontera», mientras que el director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, ha rechazado una ralentización generalizada. Su desacuerdo refleja un debate más amplio sobre si la seguridad de la IA puede seguir el ritmo del desarrollo de sus capacidades y si los esfuerzos para gestionar los riesgos podrían convertirse en otro escenario de competencia tecnológica entre EE. UU. y China.

Antes de la reunión, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Nueva York y anunciaron que ambos países habían acordado crear un llamado diálogo sobre IA entre EE. UU. y China. EE. UU. también propuso un mecanismo de notificación para ayudar a mitigar las implicaciones de la IA para la seguridad nacional.

Sin embargo, en las últimas semanas el presidente Trump se ha opuesto a los llamamientos a una regulación adicional de la IA, argumentando que ralentizar esta tecnología podría beneficiar a China. Mientras tanto, EE. UU. está impulsando nuevas restricciones a las exportaciones de chips avanzados y modelos de IA, mientras que China ha dicho que quiere proteger a sus empresas de lo que considera una extralimitación extraterritorial.

Por tanto, ambos países afrontan un doble desafío complejo: gestionar la IA como fuente de competencia estratégica y, al mismo tiempo, establecer una comunicación suficiente para reducir el riesgo de ciberataques, errores de cálculo o una escalada involuntaria. La cuestión ya no es simplemente si Washington y Pekín deberían cooperar en materia de IA, sino si pueden hacerlo mientras cada parte considera cada vez más el ecosistema tecnológico de la otra un riesgo para la seguridad.

Qué conviene observar:

  • Si ambas partes reactivan o formalizan un canal sobre seguridad de la IA, incluido un mecanismo para comunicarse acerca de incidentes cibernéticos posibilitados por la IA.

  • Si los controles a las exportaciones se mantienen sin cambios o se vinculan a debates más amplios sobre la seguridad de la IA y la estabilidad estratégica.

4. Vehículos eléctricos y acceso al mercado automovilístico

China suministró el 60 % de los vehículos eléctricos (VE) del mercado mundial en 2025, y lidera el sector.

Actualmente, los vehículos chinos están excluidos del mercado estadounidense por aranceles superiores al 100 %, pero el presidente Trump recientemente dio señales de suavizar su postura: dijo que estaría abierto a que los fabricantes de automóviles chinos abrieran fábricas en EE. UU., siempre que emplearan a trabajadores estadounidenses.

Dado que China ha logrado exportar vehículos eléctricos a Europa y Asia, algunos analistas afirman que es inevitable que también entre en el mercado estadounidense en los próximos años, pese a la fuerte oposición del sector automovilístico de EE. UU.

Qué conviene observar:

  • Si Trump cumple su propuesta de permitir fábricas chinas de vehículos eléctricos en suelo estadounidense.

  • Cómo aborda cada parte los subsidios y la regulación.

  • Cualquier vínculo entre el acceso al mercado de vehículos eléctricos y una reducción más amplia de las barreras no arancelarias.

5. Puntos de tensión geopolítica

Taiwán sigue siendo la cuestión bilateral de seguridad más delicada. En los últimos días, China ha amenazado con retirarse de la cumbre si EE. UU. aprueba nuevas ventas de armas a Taiwán, lo que pone de relieve la rapidez con que las cuestiones militares y políticas pueden perturbar la diplomacia económica.

Mientras tanto, el conflicto con Irán y las persistentes interrupciones en el estrecho de Ormuz siguen avivando las tensiones comerciales. El mes pasado, EE. UU. presentó planes para imponer sanciones secundarias a quienes faciliten las actividades de Irán, una medida que podría afectar a empresas chinas, dada la estrecha relación comercial de Pekín con Teherán.

Ucrania es una parte menos directa, pero significativa, del panorama geopolítico. La relación de China con Rusia, su postura sobre la guerra y su posible papel en cualquier futura labor diplomática afectan a la relación más amplia entre EE. UU. y China. El conflicto también influye en la seguridad europea, la política de sanciones y los cálculos estratégicos de Washington y Pekín.

Qué conviene observar:

  • Si los líderes acuerdan crear grupos de trabajo sobre el comercio relacionado con Irán, las sanciones y la seguridad marítima.

  • Si los líderes reafirman los entendimientos vigentes sobre Taiwán y evitan medidas que intensifiquen aún más las tensiones.

  • Si se debate sobre Ucrania en el contexto de la relación de China con Rusia, la futura diplomacia o la estabilidad mundial en términos más amplios.

  • Si los desacuerdos geopolíticos se mantienen al margen de las negociaciones comerciales y tecnológicas o se permite que las descarrilen.

La cumbre de Washington no pondrá fin a la rivalidad estratégica entre EE. UU. y China, pero podría determinar si la siguiente etapa se caracteriza por una competencia gestionada dentro de ciertos límites o por una nueva escalada y fragmentación.

La próxima oportunidad probable para que ambos líderes se reúnan será la Reunión de Líderes Económicos de la APEC en Shenzhen, los días 18 y 19 de noviembre. Eso deja a Washington y Pekín un margen breve para convertir en acuerdos prácticos los compromisos asumidos en Washington antes de volver a reunirse.

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