¿Qué le espera ahora al TPP?

¿Qué le espera ahora al TPP?
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¿Está en peligro el TPP?

Probablemente no. Pero, por el momento, el destino de la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) depende de apenas 28 demócratas de la Cámara de Representantes que votaron a favor de la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) el viernes 12 de junio de 2015. La presión sobre estos 28 congresistas será intensa, como planchas de acero al rojo vivo que pasan por un tren de laminación. Para explicar por qué, debemos repasar los arcanos antecedentes legislativos.

Las negociaciones del TPP, en las que participan Estados Unidos, Japón, Canadá, México y otras ocho naciones, están cerca de concluir. Sin embargo, Japón y Canadá han declarado públicamente, y otros países del TPP han declarado en privado, que no presentarán sus mejores ofertas hasta que el Congreso apruebe la TPA, ya que esta autoridad impediría que el Congreso desmenuzara el acuerdo final. La TPA, también conocida como «vía rápida», promete que tanto la Cámara de Representantes como el Senado someterán los acuerdos comerciales negociados por el presidente a una votación rápida de aprobación o rechazo, sin enmiendas. La TPA también enumera 19 «objetivos prioritarios de negociación» y establece directrices de procedimiento.

En mayo de 2015, el Senado aprobó su proyecto de ley sobre la TPA, que —a insistencia del senador Ron Wyden (demócrata por Oregón), miembro de mayor rango de la minoría en la Comisión de Finanzas del Senado, y de otros demócratas— también renovaba un programa de asistencia a los trabajadores estadounidenses desplazados por el comercio (el programa de Asistencia para el Ajuste Comercial). Los republicanos del Senado despreciaban esa asistencia como «otro programa de prestaciones más», pero aceptaron incluir la TAA en el proyecto de ley sobre la TPA por el bien mayor de alcanzar el TPP.

Los republicanos de la Cámara de Representantes sienten un desprecio mucho más visceral por la TAA. Para apaciguar a este grupo, el presidente de la Cámara, John Boehner (republicano por Ohio), y el presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara, Paul Ryan (republicano por Wisconsin), recurrieron al procedimiento inusual de «dividir la cuestión». Manteniendo el mismo texto que el proyecto de ley del Senado sobre la TPA, permitieron que los miembros de la Cámara votaran por separado las partes relativas a la TPA y la TAA, con el entendimiento de que ambas partes necesitaban votos afirmativos para que el proyecto llegara al escritorio del presidente Obama. Al darse cuenta de que muchos de sus correligionarios republicanos votarían contra la TAA, los dos líderes contaban con que los demócratas aprobarían esa parte. Al fin y al cabo, la TAA había formado parte de la legislación comercial durante 50 años, a insistencia de los demócratas.

Una maniobra maquiavélica

El presidente de la AFL-CIO, Richard Trumka, decidido opositor al TPP, hizo entonces una maniobra digna de Maquiavelo. Instó a los demócratas de la Cámara a votar contra la TAA, sabiendo que un voto negativo descarrilaría la TPA y posiblemente acabaría con el TPP. Aunque la TAA beneficiaría a sus electores, solo 40 demócratas de la Cámara votaron a favor de esa parte. Fue derrotada por 126 votos contra 302. Solo 86 de los 244 miembros republicanos de la Cámara votaron a favor de la TAA.

De los 40 demócratas de la Cámara que votaron a favor de la TAA, 28 votaron a favor de la parte correspondiente a la TPA; junto con 191 republicanos, lograron que esta parte se aprobara por 219 votos contra 211. Pero, sin la parte de la TAA, el proyecto de ley completo de la Cámara no llegará a ninguna parte.

Próximos pasos

El presidente Boehner convocará esta semana una votación de «reconsideración» sobre la TAA. Durante el fin de semana, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la Business Roundtable podrían haber conseguido hacer entrar en razón a los cerca de 150 republicanos que votaron contra la TAA. De ser así, el proyecto de ley de la Cámara —idéntico al proyecto del Senado sobre la TPA— llegará al presidente Obama. Los republicanos seguirán saboreando la imagen de Obama «humillado» por su propio partido. Pero la tormenta habrá terminado y las negociaciones del TPP podrán avanzar hasta su conclusión. Se preparará el escenario para el próximo gran drama del Congreso: la ratificación del TPP, probablemente en octubre o noviembre, justo antes de la Cumbre de APEC en Filipinas.

Si fracasa la maniobra de «reconsideración» de Boehner, el presidente de la Cámara recurrirá al «plan B»: una votación únicamente sobre la TPA, sin la TAA. En ese caso, los 28 demócratas que votaron a favor de la TPA serán decisivos. Sin sus votos, la TPA fracasará, las negociaciones del TPP se desmoronarán y la gran Asociación Transpacífica, como el Tratado de Libre Comercio de las Américas de la década de 1990, acabará en el basurero de la historia. Para recordar a Winston Churchill: «Nunca tantos debieron tanto a tan pocos».

Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Gary Clyde Hufbauer es investigador sénior Reginald Jones del Peterson Institute for International Economics.

Imagen: Un barco es cargado con contenedores. REUTERS/David Gray.

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