Grecia ha dicho que incumplirá el pago de una deuda de 1.600 millones de euros al Fondo Monetario Internacional, cuyo vencimiento es el 30 de junio, salvo que para entonces reciba nuevos fondos de sus acreedores. Esta medida podría desencadenar una serie de acontecimientos que, con el tiempo, podrían expulsar a Atenas de la zona euro.
Una fuente familiarizada con las conversaciones sobre la deuda dijo que el FMI no concede períodos de gracia, por lo que, si Atenas no efectuara el pago, se consideraría inmediatamente que ha incumplido sus obligaciones con el prestamista mundial.
Eso probablemente causaría turbulencias en los mercados financieros griegos y de la zona euro, y podría acelerar las retiradas de depósitos de los bancos griegos, obligando al Gobierno a imponer controles de capital para impedir la fuga de dinero del país.
Sin embargo, un alto funcionario de la UE dijo que el impago al FMI no provocaría automáticamente un incumplimiento de los préstamos de los Gobiernos de la zona euro a Grecia.
La siguiente gran pregunta sería durante cuánto tiempo estaría dispuesto el Banco Central Europeo a seguir autorizando préstamos de emergencia a los bancos griegos, garantizados en parte con bonos de un Gobierno en incumplimiento.
El Consejo de Gobierno del BCE, encargado de formular la política monetaria, ha deliberado semanalmente desde febrero sobre el límite de la asistencia de liquidez de emergencia (ELA, por sus siglas en inglés) del banco central griego a los prestamistas comerciales, que se ha elevado gradualmente hasta los actuales 83.700 millones de euros.
El BCE podría congelar o reducir ese límite, o aumentar el llamado «recorte» o descuento que aplica a las garantías presentadas por los bancos griegos —tanto bonos del Estado como préstamos privados—, que presumiblemente se considerarían de mayor riesgo.
El siguiente gran vencimiento de Grecia llega en julio y agosto, cuando debe amortizar bonos en manos del BCE por un valor total de 6.800 millones de euros.
Aunque el banco central continuara proporcionando financiación limitada a los bancos griegos tras un incumplimiento del Gobierno con el FMI, la presión política para cortar el grifo si Atenas incumpliera sus obligaciones con el BCE probablemente sería abrumadora, según personas familiarizadas con la situación.
Algunos acreedores de la zona euro podrían pedir que se suspendieran los pagos de fondos del presupuesto de la Unión Europea a Grecia, aunque también probablemente habría presión de organizaciones de la sociedad civil para proporcionar ayuda humanitaria mientras la economía griega se tambaleaba por el impacto de un incumplimiento.
La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s rebajó la deuda del Gobierno griego y la de cuatro bancos griegos a la categoría de bonos basura CCC la semana pasada, reflejando la probabilidad de incumplimiento en un plazo de 12 meses si no se alcanzaba un acuerdo entre Atenas y sus acreedores.
S&P también dijo que el Gobierno parecía dar prioridad al pago de pensiones y salarios por encima del servicio de la deuda con prestamistas oficiales.
No está claro cuánto tiempo más podría seguir pagando el Gobierno griego a los funcionarios públicos, los pensionistas y los proveedores esenciales. El presupuesto estatal está cerca del equilibrio primario antes del servicio de la deuda, y el Gobierno ha ordenado a las autoridades públicas que entreguen todo el efectivo disponible al banco central.
Sin embargo, es probable que los ingresos fiscales disminuyan debido a la incertidumbre provocada por un incumplimiento del Gobierno.
Muchos proveedores afirman que llevan meses sin cobrar y, llegado cierto momento, el Gobierno podría tener que pagar una parte o la totalidad de sus obligaciones con pagarés. Esto podría crear efectivamente una moneda paralela si los pagarés comenzaran a intercambiarse por bienes o euros con descuento respecto a su valor nominal.
Este artículo se publica en colaboración con Reuters. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Paul Taylor es el editor de Asuntos Europeos de Thomson Reuters.
Imagen: Banderas nacionales griegas dispuestas para la venta en una tienda de Atenas. REUTERS/Kostas Tsironis.



