Una de las preguntas más antiguas y complejas de la economía es qué determina los límites de las empresas. ¿Qué motiva a las empresas a buscar el control de ciertas partes de la cadena de valor más allá del grado de influencia que permiten las transacciones de mercado? ¿Por qué algunas empresas buscan más control que otras? ¿Por qué podrían las empresas aspirar a distintos grados de control al operar en mercados diferentes? En los últimos 15 años, el interés por estas preguntas se vio impulsado por la observación empírica de que la proporción del comercio internacional que tiene lugar dentro de los límites de control de las empresas varía considerablemente entre países, sectores y empresas (Antràs 2014).
Nuevas pruebas sobre los límites de las empresas en el abastecimiento global
En una investigación reciente aportamos nuevas pruebas sobre el papel de la productividad de las empresas en la definición de sus límites en el abastecimiento global (Kohler y Smolka 2015). Estudios anteriores1 han demostrado que la productividad importa para la asignación de derechos de propiedad entre la sede de una empresa y su proveedor de insumos intermedios (integración vertical frente a externalización), así como para la ubicación de la producción de insumos intermedios (en el extranjero frente a nacional). Nuestro estudio contribuye a esta literatura al investigar de forma más explícita cómo y por qué importa la productividad.
Nos basamos en la idea, planteada por Antràs (2003) y Antràs y Helpman (2004), de que las imperfecciones contractuales distorsionan el abastecimiento de insumos y de que ajustar los límites de la empresa es una respuesta directa para mitigar esta distorsión: al asignar los derechos de propiedad a la parte que realiza la inversión más importante, una empresa puede minimizar la pérdida de eficiencia causada por la falta de contratos exigibles (Grossman y Hart 1986, Hart y Moore 1990). La productividad de la empresa desempeña un papel importante en esta decisión, porque amplifica los beneficios de elegir la asignación de propiedad más eficiente.
En consonancia con estas ideas, nuestro análisis empírico sugiere que las empresas reaccionan de manera muy diferente a los aumentos de productividad según qué parte (la sede o el proveedor de insumos) realice la inversión más importante (medida por la intensidad de abastecimiento de la producción). Observamos un patrón de efectos por el cual la productividad estimula la integración vertical en sectores con baja intensidad de abastecimiento, pero favorece la externalización en sectores con alta intensidad de abastecimiento. Además, observamos que la productividad impulsa la deslocalización en todos los sectores, aunque la intensidad del efecto varía significativamente de un sector a otro. En conjunto, nuestros resultados sugieren que las imperfecciones contractuales desempeñan un papel importante en la configuración del comercio de insumos en todo el mundo.
Heterogeneidad a lo largo de la distribución de la intensidad de abastecimiento
Examinamos datos de empresas manufactureras de España durante el periodo 2006-2012. La Figura 1 muestra la prevalencia de distintas estrategias de abastecimiento a lo largo del tiempo. La figura revela diferencias pronunciadas en las proporciones de empresas que eligen una estrategia de abastecimiento determinada, pero un patrón aproximadamente estable a lo largo del tiempo. La externalización nacional es, con diferencia, la forma más común de abastecimiento de insumos (la utilizan aproximadamente el 90% de todas las empresas), seguida de la externalización en el extranjero (30%), la integración nacional (10%) y la integración en el extranjero (5%).
Figura 1. Estrategias de abastecimiento de las empresas españolas, 2006-2012

Nuestro estudio requiere una medida de la intensidad de abastecimiento de la producción. Antràs (2003) sostiene que los costes del capital físico son más fáciles de compartir que los costes de los insumos laborales, y que las empresas matrices proporcionan (o prefinancian) maquinaria y herramientas y equipos especializados, o ayudan a sus proveedores a adquirir bienes de equipo y materias primas (según se informa en Dunning 1993, pp. 455-456). Por ello, utilizamos la escala (invertida) de las intensidades de capital específicas de cada sector para medir la intensidad de abastecimiento de la producción (normalizada al intervalo unitario [0,1]).
La Figura 2 muestra que las empresas que utilizan relaciones de producción integradas verticalmente se concentran en sectores de baja intensidad de abastecimiento (por ejemplo, los que producen bebidas, ciertos productos metálicos y productos químicos). En cambio, las relaciones de externalización son considerablemente más importantes —en relación con la integración vertical— en sectores de alta intensidad de abastecimiento (por ejemplo, los que producen artículos de cuero y calzado o textiles).
Figura 2. Proporción de empresas españolas que eligen la integración vertical, por sector

Nota: Las proporciones se promedian entre los años 2006-2012 y entre el abastecimiento nacional y el extranjero.
La Figura 3 muestra que los aumentos de productividad estimulan la integración vertical en los sectores donde la intensidad de abastecimiento es baja, pero favorecen la externalización cuando es alta. Además, hay indicios de un ajuste monotónico: el efecto de la productividad se vuelve gradualmente más favorable a la externalización a medida que avanzamos en la distribución de la intensidad de abastecimiento. Resulta llamativo que observemos casi el mismo patrón de efectos de la productividad al analizar el abastecimiento nacional (h = d) que al analizar la deslocalización (h = f). En cuanto a la ubicación del abastecimiento, observamos que los aumentos de productividad incrementan la probabilidad de deslocalización en todos los sectores, aunque la intensidad del efecto varía significativamente a lo largo de la distribución de la intensidad de abastecimiento. Una vez más, esto se cumple tanto cuando el abastecimiento se realiza mediante integración vertical (j = v) como mediante externalización (j = o).2
Figura 3. Efectos de la productividad por quintiles de intensidad de abastecimiento

Nota: Las figuras muestran, respectivamente, los efectos marginales de la productividad sobre la probabilidad de integración vertical (panel superior) y de deslocalización (panel inferior), obtenidos mediante una regresión de panel que incluye numerosos controles a nivel sectorial y empresarial.
Conclusiones
Nuestros resultados tienen implicaciones importantes para los escenarios de cambio tecnológico. Supongamos, por ejemplo, que las empresas de los países industrializados experimentan un aumento uniforme de su productividad. Nuestros resultados implican que, en consecuencia, aumentará la proporción de empresas multinacionales en los sectores donde los insumos de las sedes tienen gran importancia, y disminuirá donde su importancia sea menor. Dado que las empresas multinacionales transmiten efectivamente conocimientos tecnológicos a través de las fronteras (Guadalupe et al. 2012), esto tiene implicaciones de gran alcance para la difusión tecnológica y la estructura industrial de los países en desarrollo. En particular, una mejora tecnológica que comienza siendo neutral en los países industrializados llegará a los países en desarrollo, mediante una asignación diferenciada de la propiedad, como una mejora tecnológica no neutral que favorece a los proveedores de insumos de los sectores intensivos en capital.
En cuanto a la ubicación de la producción de insumos, nuestros resultados sugieren que, en un escenario de progreso tecnológico como este, las empresas de todos los sectores considerarán más atractiva la deslocalización, pero los efectos se sentirán de manera diferente entre sectores, acelerando así la rotación de empleos en algunos sectores más que en otros. Lo interesante es que la heterogeneidad entre sectores en materia de deslocalización se explica por la intensidad de abastecimiento de la producción, independientemente de las medidas habituales de potencial de deslocalización (por ejemplo, la prevalencia de tareas rutinarias e impersonales; Blinder 2009).
Referencias
Antràs, Pol (2003), «Firms, Contracts, and Trade Structure», Quarterly Journal of Economics 118(4):1375-1418.
Antràs, Pol (2014), Global Production: Firms, Contracts, and Trade Structure, manuscrito de la Universidad de Harvard.
Antràs, Pol y Elhanan Helpman (2004), «Global Sourcing», Journal of Political Economy 112(3):552-580.
Blinder, Alan (2009), Offshoring: Big Deal, or Business as Usual? En: B. M. Friedman (ed.), Offshoring of American Jobs. What Response from U.S. Economic Policy?, cap. 2, (pp. 19-60). Cambridge, MA: MIT Press.
Corcos, Gregory, Delphine Irac, Giordano Mion y Thierry Verdier (2013), «The Determinants of Intrafirm Trade», Review of Economics and Statistics 95(3):825-838.
Defever, Fabrice y Farid Toubal (2013), «Productivity, Relationship-Specific Inputs and the Sourcing Modes of Multinational Firms», Journal of Economic Behavior & Organization 94:345-357.
Dunning, J H (1993), Multinational Enterprises and the Global Economy, Addison Wesley Longman, Inc.
Grossman, Sanford y Oliver Hart (1986), «The Costs and Benefits of Ownership: A Theory of Vertical and Lateral Integration», Journal of Political Economy 94(4):691-719.
Guadalupe, Maria, Olga Kuzmina y Catherine Thomas (2012), «Innovation and Foreign Ownership», American Economic Review 102(7):3594-3627.
Hart, Oliver y John Moore (1990), «Property Rights and the Nature of the Firm», Journal of Political Economy 98(6):1119-1158.
Kohler, Wilhelm y Marcel Smolka (2014), «Global Sourcing and Firm Selection», Economics Letters 124(3):411-415.
Kohler, Wilhelm y Marcel Smolka (2015), «Global Sourcing of Heterogeneous Firms: Theory and Evidence», documento de trabajo CESifo n.º 5184.
Notas a pie de página
1 Defever y Toubal (2013), Corcos et al. (2013), Kohler y Smolka (2014).
2 Falta el efecto para el quinto quintil debido a un número insuficiente de observaciones.
Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autores: Wilhelm Kohler a es profesor de Economía Internacional en la Universidad de Tuebingen y director científico del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IAW) de la Universidad de Tuebingen. Marcel Smolka es profesor adjunto de Economía en el Departamento de Economía y Empresa de la Universidad de Aarhus.
Imagen: Un hombre pasa junto a edificios del distrito central de negocios de Singapur el 14 de febrero de 2007. REUTERS/Nicky Loh.




