¿Qué significa para usted la desaceleración del crecimiento de China?
Aquí no pregunto por el Nuevo Orden Mundial, los cambios en el poder global ni por si Estados Unidos conserva su posición como hegemón mundial. Tampoco me refiero al impacto en la economía mundial, una realidad colosal, pero todavía un concepto relativamente abstracto.
Figura 1. PIB de China (miles de millones de dólares estadounidenses, tipos de cambio de mercado)

Me refiero a esto: ¿qué significa para usted esta desaceleración en 2015, si está en el resto del mundo y considera a China un mercado de exportación; o para usted, en China, que busca empleo mientras el mercado laboral de su economía se adapta a su nueva normalidad?
En 2014, el PIB de China creció un 7,4 por ciento, su tasa de aumento más baja desde 1990. Esto parece un cambio épico respecto de cuando esa economía registraba regularmente un crecimiento de dos dígitos. El efecto de esta desaceleración en quienes venden a China y en quienes trabajan allí debe de ser extremo.
Pero quizá no. ¿Por qué? Hagamos las cuentas.
Supongamos que el año no es 2015, sino 2005, exactamente una década atrás, y que usted es un exportador, en algún lugar del resto del mundo, que prevé que China crecerá, digamos, un 12 por ciento en los próximos 12 meses. En aquel entonces, el PIB de China era de 2,3 billones de dólares a tipos de cambio de mercado.
(Como usted vende a China, no le interesa el ajuste por paridad del poder adquisitivo. Lo que importa son los valores nominales a tipos de cambio de mercado, es decir, en este caso, la dimensión de la presencia de China en el mercado global a tipos de cambio que reflejan el intercambio de valor financiero real.)
Usted espera que el mercado chino crezca en 274.000 millones de dólares (el 12 por ciento de 2,3 billones de dólares). Sea cual sea la proporción de ese mercado a la que usted venda, eso es lo que cuenta para sus resultados.
Ahora avancemos rápidamente hasta 2015. El crecimiento de China podría ser de apenas un 7 por ciento en los próximos 12 meses. Pero, entretanto, la economía china se ha vuelto mucho mayor que en 2005. ¿Cuánto mayor? El informe Perspectivas de la economía mundial del FMI de octubre de 2014 pronostica que en 2015 la economía china alcanzará los 11,3 billones de dólares a tipos de cambio de mercado. A esta escala, un crecimiento de apenas el 7 por ciento aumentará la presencia de China en la economía mundial en 790.000 millones de dólares durante los próximos 12 meses.
Para ponerlo en perspectiva, este aumento de 790.000 millones de dólares equivale a 2,8 veces el aumento de 274.000 millones de dólares de hace 10 años. Así, incluso con una tasa de crecimiento prevista cinco puntos porcentuales enteros inferior a la que alguien podría haber pronosticado con optimismo una década atrás, China generará un crecimiento económico en términos absolutos casi tres veces mayor que entonces.
Pero espere: el mundo en su conjunto, no solo China, también ha cambiado. Un exportador representativo evaluará las perspectivas de vender a China teniendo en cuenta no solo la escala de China, sino también la de su propia economía. Hagamos las cuentas.
Supongamos que usted tiene una empresa exportadora en Estados Unidos. Hace diez años, el PIB estadounidense era de 13,1 billones de dólares; el FMI estima que en 2015 la economía de Estados Unidos producirá un PIB de 18,3 billones de dólares. En relación con el tamaño de la economía estadounidense, la expansión prevista de China del 7 por ciento en 2015 supondrá un aumento del 4,3 por ciento en el mercado potencial de exportación; hace diez años, esa misma proporción era de apenas el 2,1 por ciento. Dicho de otro modo, la expansión de China durante los próximos 12 meses —aunque sea de solo el 7 por ciento— representará para un exportador estadounidense típico, en relación con la economía en la que vive, más del doble del aumento del tamaño de ese mercado potencial de exportación.
¿Y si usted no está en Estados Unidos? Si está en la UE, la expansión de China representa una oportunidad aún mayor. Solo si pertenece a una economía de rápido crecimiento, como las de la ASEAN-5, el crecimiento del 7 por ciento de China no significa algo tan grande. Pero incluso entonces, lo peor que puede decirse es que el crecimiento del 7 por ciento de China significa que puede esperar simplemente el mismo aumento relativo de los negocios de exportación con China que hace una década. Difícilmente una catástrofe.
(La tabla 1 presenta una serie de cifras que confirman que el resultado positivo que acabo de describir para Estados Unidos y la UE se mantiene incluso si el crecimiento de China bajara al 6 por ciento, aunque en menor medida. Por supuesto, si el crecimiento de China llega al 8 por ciento, las noticias serán proporcionalmente mejores.)

Por último, ¿qué capacidad tiene la economía china para crear empleo? En 2013, el último año del que se informa en los Indicadores del desarrollo mundial del Banco Mundial, la población activa de China ascendía a 793,3 millones. Por tanto, la productividad media de China (calculada con las cifras del PIB de las Perspectivas de la economía mundial del FMI) era de 11.900 dólares; había aumentado un 12 por ciento respecto del año anterior. Si la productividad siguiera creciendo a ese mismo ritmo, una expansión del PIB de China de 790.000 millones de dólares generaría 53 millones de nuevos puestos de trabajo. Como la población rural de China es de unos 500 millones (algo menos de la mitad de su población total), si los 53 millones de nuevos puestos de trabajo fueran urbanos, aun así absorberían como migrantes al 10 por ciento de la población rural.
(De nuevo, la tabla 1 muestra qué ocurriría si hubiera variaciones respecto de este escenario.)
¿La conclusión? En 2015, China es una economía muy distinta de la de hace apenas 10 años. Ha cambiado mucho más que el mundo en general durante este período. Es evidente que una tasa de crecimiento del 7 por ciento es inferior a una del 8 por ciento. Por tanto, sea cual sea el beneficio de una tasa de crecimiento del 7 por ciento, en el margen una tasa algo más alta será aún mejor. Pero, al cuantificar los cambios que han tenido lugar en la economía mundial, una tasa de crecimiento del 7 por ciento para China hoy significa algo incluso más positivo que una tasa del 12 por ciento hace 10 años.
Por supuesto, es posible imaginar escenarios en los que la desaceleración de China termine siendo mucho peor para, por ejemplo, la ASEAN, de lo que se indica aquí. Si, como consecuencia, se propagaran efectos indirectos por el resto del mundo (no debido a vínculos comerciales, sino a otra causa), un shock de China tendría efectos mucho más perjudiciales para las economías de la ASEAN. Pero también es igualmente plausible que la desaceleración de China se deba, quizá, a un repunte de la manufactura estadounidense. En ese caso, los efectos generales para los países de la ASEAN o cualquier otro lugar del mundo dependerán de la intensidad relativa de los dos efectos contrapuestos: Estados Unidos impulsando las exportaciones de la ASEAN frente a China frenándolas. Sea cual sea el desenlace, el efecto final en la ASEAN no se deberá únicamente a una desaceleración del crecimiento de China. Por último, si el crecimiento de China se desacelera porque ha pasado a depender más del consumo interno, las oportunidades de exportación para el resto del mundo serán sencillamente mayores en la misma medida.
Este artículo apareció originalmente en Brookings Future Development, el 18 de febrero de 2015, con el título «La simple aritmética de la desaceleración del crecimiento de China». La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Danny Quah es profesor de Economía y Desarrollo Internacional en la London School of Economics and Political Science.
Imagen: Clientes eligen productos en un supermercado de Lianyungang, provincia de Jiangsu, el 9 de febrero de 2015. Es probable que la inflación de los precios al consumidor de China se desacelerara en enero hasta su nivel más bajo en cinco años, debido a la caída de los precios del petróleo y a la débil demanda. REUTERS/Stringer



