Un nuevo informe del Banco Mundial muestra que es probable que la guerra en Ucrania provoque una caída del 1 % en el comercio mundial y reduzca el PIB global en algo menos del 1 %.
La posibilidad de una crisis alimentaria es la preocupación más alarmante, ya que los precios del trigo y otros cereales ya se han disparado.
La guerra llega en un momento difícil para la economía mundial, cuando muchos países todavía se están recuperando de la COVID-19.
Los expertos están divididos sobre si veremos o no un retroceso de la globalización.
La guerra en Ucrania está provocando alteraciones en el comercio y la inversión en todo el mundo: afecta a los fabricantes de automóviles en Europa y a los hoteleros en Georgia y Maldivas, además de repercutir en los consumidores de alimentos y combustibles de todo el planeta . Aunque las personas más pobres del mundo —que destinan gran parte de sus ingresos a cubrir las necesidades básicas— son las más vulnerables, ningún país, región o sector queda al margen de estas alteraciones.
Un nuevo informe del Banco Mundial -- El impacto de la guerra en Ucrania en el comercio y la inversión mundiales -- muestra que el comercio mundial caerá un uno por ciento y el PIB global se reducirá en algo menos de un uno por ciento. Los exportadores de manufacturas, como Vietnam, Tailandia y México, registran una marcada caída, sobre todo en los sectores de alto consumo energético. Los exportadores netos de cultivos, entre ellos Turquía, Brasil e India, y de combustibles fósiles, como Nigeria y los países de Oriente Medio, experimentan un aumento de sus exportaciones, lo que atenúa los efectos negativos de la guerra. Las ondas de choque económicas se propagan por cinco canales: los mercados de materias primas, las redes logísticas, las cadenas de suministro, la inversión extranjera directa (IED) y sectores como el turismo.
La guerra llega en un momento difícil para la economía mundial. La recuperación de la recesión provocada por la pandemia se ha ralentizado a medida que surgían nuevas variantes del coronavirus y los gobiernos reducían el gasto. El aumento de la inflación ha llevado a la Reserva Federal y a otros bancos centrales importantes a subir los tipos de interés. Las alteraciones del comercio y la inversión mundiales frenarán el crecimiento de los países en desarrollo y añadirán presión sobre los precios.
Alimentos y energía
La posibilidad de una crisis alimentaria es la preocupación más alarmante. Los precios del trigo y otros cereales ya se han disparado. En 2019, Rusia y Ucrania juntas representaron el 25 por ciento de las exportaciones mundiales de trigo y el 14 por ciento de los envíos de maíz . Muchos países del mundo dependen en gran medida de estos flujos. La República del Congo, por ejemplo, depende de las importaciones de la región del mar Negro para obtener el 67 por ciento del trigo que consume.
Después de los precios de los alimentos, los de la energía son los más directamente afectados. Rusia es uno de los mayores proveedores de energía del mundo: suministra el 14 por ciento del petróleo crudo y el 9 por ciento del gas natural a nivel mundial . Nuestra simulación arroja un aumento del 7 por ciento en el precio del petróleo crudo, que a su vez eleva los costos de transporte y producción en la industria manufacturera y provoca una caída de las exportaciones (Figura 1). El encarecimiento del gas natural, ingrediente clave de los fertilizantes de amoníaco, aumentará los costos para los agricultores y reducirá el rendimiento de los cultivos, agravando aún más la escasez de alimentos.
Figura 1: Variación de las exportaciones con respecto al año de referencia, como proporción del PIB real
Las intervenciones en materia de política comercial corren el riesgo de empeorar una situación ya difícil (Figura 2). Las restricciones a las exportaciones reducen aún más la oferta mundial, mientras que las medidas de liberalización de las importaciones y los subsidios aumentan la demanda. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, a finales de febrero, se han impuesto o anunciado 67 nuevas políticas comerciales. Solo las restricciones a las exportaciones han añadido siete puntos porcentuales al precio del trigo y amenazan con desencadenar una escalada de represalias.
Figura 2: Precios internacionales del trigo y medidas de política comercial
Escasez de insumos y otras alteraciones
La guerra y las sanciones resultantes han cortado importantes conexiones de transporte entre Rusia y Ucrania y el resto del mundo, alterando el comercio de forma más amplia . Se han interrumpido las conexiones de Rusia con los puertos europeos y se han restringido las exportaciones de materias primas a otros destinos. Los puertos ucranianos del mar Negro han sido bloqueados u ocupados, por lo que el país cuenta con pocas rutas para exportar sus materias primas. Ahora es necesario desviar el transporte aéreo de mercancías entre Europa y Asia para evitar el espacio aéreo ruso. El tránsito ferroviario por Rusia se está ralentizando debido a los controles de cumplimiento de las sanciones, y nuevas rondas de sanciones podrían llegar a detenerlo por completo.
Las alteraciones de las cadenas de suministro mundiales y regionales han provocado escasez de insumos y alzas de precios. Ucrania es un proveedor clave de insumos, entre ellos cables de encendido para automóviles, gas neón para semiconductores y mineral de hierro para acerías. Las empresas que fabrican equipos de transporte, maquinaria, productos electrónicos y alimentos dependen especialmente de los metales, productos químicos, fertilizantes y otras materias primas rusas.
Rusia y Ucrania no son actores importantes en las redes mundiales de IED, pero aun así la guerra afectará a algunos países y sectores. Armenia, Moldavia y la República Kirguisa dependen en gran medida de la inversión rusa. Además, países europeos como Finlandia, Alemania y Noruega tienen importantes intereses en el sector energético de Rusia.
El turismo también sufrirá, especialmente en los países en desarrollo. Georgia y Montenegro dependen en gran medida de los visitantes rusos y ucranianos. La caída del turismo mundial frenará, al menos temporalmente, la recuperación pospandémica del sector, ya que se interrumpen los vuelos programados y los consumidores reconsideran sus planes de viaje.
¿Cuáles son los probables efectos a largo plazo de la guerra en Ucrania?
Algunos temen que la guerra provoque un desgaste de la globalización, el motor del crecimiento y el desarrollo durante los últimos 30 años. Nuestro análisis muestra que las empresas reevaluarán los riesgos geopolíticos y quizá trasladen la producción fuera de los países que consideran más arriesgados, lo que podría reconfigurar en cierta medida las cadenas de valor mundiales. Sin embargo, dados el capital ya instalado, el costo de buscar alternativas y las diferencias salariales entre países, es probable que este proceso sea gradual y no repentino. Tampoco supondrá un retroceso de la globalización, a menos que vaya acompañado de una intervención gubernamental contundente.
La gran incógnita y el riesgo provienen de políticas que buscan fragmentar el sistema comercial, en vez de reducir las tensiones y fortalecer las cadenas de valor mundiales frente a futuras alteraciones.




