Las protestas por la percibida pérdida de libertad democrática nunca están lejos de los titulares.
Más recientemente, hemos visto a catalanes protestar contra el Gobierno español, y a estrellas de la NFL «arrodillarse» durante el himno nacional de Estados Unidos para protestar contra la brutalidad policial.
Y aunque la percibida pérdida de libertad democrática en España y Estados Unidos pueda ser objeto de debate, lo cierto es que, en general, la mayoría de los países son cada vez menos libres.
De hecho, 2016 marcó el undécimo año consecutivo de retroceso de la libertad en el mundo.
Según el informe Libertad en el mundo 2017, solo una minoría de los países del mundo puede considerarse libre: apenas el 45%.
Del resto de las naciones, se considera que el 30% es parcialmente libre, con cierto nivel de democracia y una prensa que puede estar corrompida o fuertemente controlada por el partido gobernante.
Y, por último, una cuarta parte de los países del mundo son naciones completamente carentes de libertad y antidemocráticas.
La región de Oriente Medio y Norte de África obtuvo las peores calificaciones del mundo en 2016, seguida de cerca por Eurasia, como muestra el mapa a continuación:

Quizá lo más alarmante sea que los datos recopilados por los autores del informe revelan retrocesos en los derechos políticos, las libertades civiles o ambos en varios países que el informe calificó de «libres», entre ellos Brasil, la República Checa, Dinamarca, Francia, Hungría, Polonia, Serbia, Sudáfrica, Corea del Sur, España, Túnez y Estados Unidos.
Aunque los movimientos políticos populistas han ganado fuerza durante el último año —y se les atribuye, entre otras cosas, el voto del Reino Unido a favor del Brexit para salir de la UE y la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos—, Libertad en el mundo 2017 muestra que el retroceso de la libertad es una tendencia a largo plazo:

Los países que experimentaron los mayores retrocesos de la libertad están repartidos por todos los continentes.
Entre ellos hay países devastados por la guerra, dictaduras de Oriente Medio e incluso una democracia europea: Hungría.

Según el informe, el retroceso de Hungría comenzó después de que el partido gobernante Fidesz llegara al poder en 2010.
Desde entonces, ha cerrado el principal periódico de la oposición, ha contravenido las normas de la UE sobre el trato a los refugiados y actualmente amenaza con cerrar la Universidad Centroeuropea de Budapest —la institución de posgrado mejor clasificada de Europa central y oriental— debido a su propiedad extranjera.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha hablado abiertamente de su deseo de convertir el país en un «Estado iliberal», y ha citado a Rusia y Turquía como influencias.
Mientras tanto, Turquía registró la mayor caída de la libertad en un solo año (como muestra el gráfico a continuación), tras la respuesta del Gobierno al fallido intento de golpe de Estado de julio del año pasado.
Impuso el estado de excepción, que dio lugar a la detención de más de 50.000 civiles, el encarcelamiento de decenas de periodistas, el cierre de cientos de medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales (ONG), la detención de los líderes y cientos de funcionarios del tercer partido más grande del parlamento y el despido de más de 100.000 funcionarios públicos.
Aunque Turquía registró el mayor retroceso de la libertad en un solo año del mundo, la tendencia descendente de Polonia fue la mayor caída anual de cualquier país de la UE.
Según el informe, tras poco más de un año en el poder, el partido de derecha Ley y Justicia (PiS) ha aprobado leyes que han politizado los medios públicos, debilitado el Tribunal Constitucional, otorgado amplios poderes de vigilancia a los servicios de seguridad y restringido el derecho a la protesta pública.

Dónde crece la libertad
A pesar de la tendencia general al retroceso de las libertades en todo el mundo, hay algunos motivos de esperanza.
Burkina Faso, país de África Occidental, celebró sus primeras elecciones democráticas abiertas en casi 40 años.
En otras partes de África, dos de las naciones menos libres del mundo —Somalia y la República Centroafricana— mostraron algunas señales leves de mejora.
Sin embargo, en conjunto, el informe sostiene que solo hay un país en el mundo que muestra una tendencia positiva hacia la libertad democrática: Colombia.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos logró un histórico acuerdo de paz que condujo al desarme del grupo rebelde Farc. Santos ganó el Premio Nobel de la Paz de 2016 por sus esfuerzos, que llevaron a los rebeldes de las Farc —que antes aterrorizaban al país con secuestros y asesinatos— a entregar más de 7.000 armas.


