¿Cuál es la situación de sus finanzas personales? Probablemente piense primero en sus deudas: la hipoteca, el saldo de la tarjeta de crédito y los préstamos estudiantiles. Pero probablemente también piense en cuánto efectivo tiene en el banco, en el valor de su vivienda y en el resto de sus ahorros.
Sorprendentemente, la mayoría de los gobiernos no abordan sus finanzas de esta manera.
Nuestra investigación en el nuevo Monitor Fiscal muestra que pocos gobiernos saben cuánto poseen ni cómo utilizan esos activos para el bienestar de la ciudadanía. Conocer lo que posee un gobierno y cómo puede aprovechar mejor sus activos es importante, porque pueden obtener cada año alrededor del 3 % del PIB adicional en ingresos y, al mismo tiempo, reducir riesgos. Esa cifra equivale a los ingresos que los gobiernos de las economías avanzadas obtienen por el impuesto sobre la renta de las sociedades. Los gobiernos pueden destinar este dinero a mejores escuelas, hospitales u otros gastos prioritarios.
Pocos gobiernos saben cuánto poseen
Importa lo que se posee, no solo lo que se debe
En el Monitor Fiscal analizamos la riqueza pública a partir de datos de 31 países. Demostramos que sus activos ascienden a 101 billones de dólares, es decir, el 219 % del PIB.
Estos activos incluyen infraestructura pública, como carreteras, puentes y redes de alcantarillado, así como el dinero que los gobiernos tienen en bancos, sus inversiones financieras y los pagos que les adeudan personas y empresas.
Las reservas de recursos naturales en el subsuelo también forman parte de los activos, algo especialmente importante para los países ricos en recursos naturales. Pero los activos también incluyen empresas públicas, como los bancos públicos y, en muchos países, empresas de servicios públicos, como las compañías estatales de electricidad y agua.
También demostramos que los pasivos totales son mucho mayores que la deuda por sí sola. Ascienden a alrededor del 198 % del PIB, de los cuales menos de la mitad corresponde a la deuda pública de las administraciones públicas. Las obligaciones de pensiones con los funcionarios representan una gran parte del resto, aunque pocos países las registran como tales.
Otra parte corresponde a la deuda de las empresas públicas. La mayoría de las medidas estándar de la deuda de las administraciones públicas no incluyen esta deuda, lo que significa que una parte importante de la deuda pública se clasifica como deuda privada.
Deudas y activos de los mercados emergentes
En las economías de mercados emergentes, la deuda privada ha aumentado mucho más rápido que la deuda pública, como muestra el gráfico siguiente. Tomemos como ejemplo a China. La deuda total equivale al 247 % del PIB. Sin embargo, la línea divisoria entre lo que es deuda pública y deuda privada en China es difusa. Esta difusión refleja el elevadísimo número de unidades y empresas públicas, las complejas capas de la administración y los extendidos préstamos subnacionales fuera del presupuesto.
En consecuencia, las estimaciones de la deuda pública de 2017 varían considerablemente: la cifra oficial de deuda de la administración es del 37 % del PIB, mientras que los datos publicados en las más recientes Perspectivas de la economía mundial la sitúan en el 47 % del PIB, y la medida de deuda «ampliada», que incluye más endeudamiento fuera del presupuesto por parte de los gobiernos locales, asciende al 68 % del PIB. Mientras China trabaja en la elaboración de un balance completo de la administración general, este panorama se aclarará.
Entonces, ¿qué resiliencia tiene el balance del gobierno chino?
China dispone de activos públicos sustanciales, fruto de años de elevada inversión en infraestructura. Estos activos superan a sus pasivos, lo que sitúa el patrimonio neto —la diferencia entre activos y pasivos— muy por encima del 100 % del PIB, el nivel más alto entre las economías emergentes.
Se trata de un colchón considerable en comparación con la deuda total de las empresas públicas, sobre todo teniendo en cuenta que estas también tienen activos. Así pues, aunque los riesgos relacionados con la deuda en China son elevados, también existen colchones. Además, el gobierno está tomando medidas para contener los riesgos, frenando el endeudamiento fuera del presupuesto y reforzando la supervisión, lo que ha ralentizado la acumulación de deuda.
Sin embargo, la mayor parte de los activos públicos de China son no financieros, como edificios, carreteras y ferrocarriles. Aunque pueden generar ingresos mediante tasas y alquileres, no están fácilmente disponibles para cubrir necesidades de liquidez. Además, la valoración de estos activos está rodeada de incertidumbre. Ante la ausencia de estimaciones oficiales, utilizamos una estimación de nuestra base de datos de stock de capital. El patrimonio financiero neto, que excluye estos activos no financieros, es mucho menor. Sigue siendo positivo y superior al promedio de los mercados emergentes, aunque ha disminuido en los últimos años, principalmente por la evolución a nivel de los gobiernos subnacionales.
Mejorar la resiliencia
En términos más generales, nuestra investigación muestra que los activos del sector público podrían actuar como un colchón que permite a los gobiernos con una elevada riqueza pública capear mejor las recesiones que aquellos con una riqueza pública baja. Balances más sólidos —un estado de lo que se debe y se posee en un momento determinado— permiten a los gobiernos aumentar el gasto durante una recesión.
Esto amortigua el impacto del shock y da lugar a recesiones más cortas y menos profundas. Tomemos como ejemplo Kazajistán en 2014, cuando se enfrentó a una caída a la mitad del precio del petróleo y a un desplome de la demanda externa. El gobierno respondió utilizando parte de sus activos financieros del Fondo Nacional para suavizar la recesión.
Posible para todos
Todos los gobiernos pueden gestionar mejor sus recursos. Deberían empezar reuniendo datos para elaborar una estimación aproximada de los activos, pasivos y riqueza del sector público. Con el tiempo, una mejor contabilidad y recopilación estadística puede mejorar la precisión de estas estimaciones. Los gobiernos pueden utilizarlas para realizar análisis básicos de riesgos del balance y de políticas, empleando el marco presentado en este informe.
Una vez completado este ejercicio, los gobiernos podrán mostrar a sus ciudadanos el alcance total de lo que poseen y deben, y aprovechar mejor la riqueza pública para alcanzar los objetivos económicos y sociales de la sociedad.







