Ahora se prevé que la economía mundial crezca un 3,3 % en 2019, frente al 3,6 % de 2018, según la edición de abril de 2019 de las Perspectivas de la economía mundial del FMI Perspectivas de la economía mundial (FMI, 2019). El FMI señala varios acontecimientos que han motivado la revisión a la baja de las perspectivas de la economía mundial. Entre ellos figuran la intensificación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la necesidad de endurecer las condiciones crediticias en China, las dificultades económicas en países como Argentina y Turquía, y las perturbaciones en el sector automotor de Alemania causadas por la introducción de nuevas normas sobre emisiones.
Tras las distintas razones de la revisión a la baja del crecimiento mundial hay un elemento común: el aumento de la incertidumbre. El capítulo 1 de las Perspectivas de la economía mundial —centrado en las perspectivas y las políticas para la economía mundial— menciona 36 veces la palabra «incierto» y sus variantes. Algunas de esas menciones analizan el impacto de la incertidumbre en el crecimiento económico mundial. Por ejemplo, el informe señala que «en un contexto de gran incertidumbre en materia de políticas y de perspectivas debilitadas para la demanda mundial, la producción industrial se desaceleró… La desaceleración fue generalizada, especialmente en las economías avanzadas». El informe también indica que las incertidumbres políticas «añaden riesgos a la baja para la inversión y el crecimiento mundiales. Entre ellas figuran la incertidumbre sobre la agenda de las nuevas administraciones o en torno a las elecciones, los conflictos geopolíticos en Oriente Medio y las tensiones en Asia oriental». Sobre el impacto de la incertidumbre y las tensiones comerciales, el informe señala que «una mayor incertidumbre en torno a la política comercial y la preocupación por una escalada y represalias reducirían la inversión empresarial, perturbarían las cadenas de suministro y frenarían el crecimiento de la productividad».
De manera similar, el informe del FMI también analiza el impacto de la incertidumbre en el crecimiento económico de países concretos. Por ejemplo, señala que la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento del Reino Unido refleja en parte el «efecto negativo de la prolongada incertidumbre sobre el resultado del Brexit». En el caso de Sudáfrica, la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento refleja la «continua incertidumbre en materia de políticas».
Aumenta la incertidumbre: aquí, allá y en todas partes
Estas referencias concuerdan con la lectura más reciente del Índice de Incertidumbre Mundial (WUI). Los últimos datos del WUI muestran un fuerte aumento de la incertidumbre mundial en el primer trimestre de 2019 (Figura 1).

La incertidumbre está aumentando en muchas partes del mundo, tanto en los países avanzados como en los emergentes y de bajos ingresos (Figura 2). Algunos ejemplos son la incertidumbre en Irlanda sobre el resultado del Brexit; en Gabón, relacionada con el ingreso hospitalario del presidente Ali Bongo Ondimba tras sufrir, según se informó, un accidente cerebrovascular; en Sudáfrica, en torno a políticas clave, especialmente la reforma agraria; y en la República Democrática del Congo, respecto de las recientes elecciones.

Consecuencias de una mayor incertidumbre
La mayor incertidumbre importa porque tiene graves consecuencias para la economía. Por ejemplo, en períodos de gran incertidumbre, las empresas pueden reducir la inversión y aplazar proyectos (Bloom et al., 2018; Dixit y Pindyck, 1994). Lo hacen porque revertir una inversión es costoso. Por eso prefieren «esperar y ver». De manera similar, los hogares reducen el consumo mientras esperan tiempos menos inciertos (Carrol, 1997). El aumento de la incertidumbre también afecta a todos los sectores de la economía. Puede elevar el costo del crédito para los hogares y las empresas (Kelly et al., 2014; Gilchrist et al., 2010).
En nuestro trabajo, constatamos que los aumentos de la incertidumbre presagian caídas significativas de la producción. Según nuestras estimaciones, el aumento de la incertidumbre observado en el primer trimestre podría reducir hasta un 0,5 % el crecimiento mundial a lo largo del año. Sin embargo, este efecto promedio oculta una heterogeneidad considerable dentro de los países y entre ellos. Dentro de cada país, observamos efectos mayores en los sectores con más restricciones financieras. Entre países, se estima que el efecto es mayor y más persistente en aquellos con menor calidad institucional (Figura 3).




