Los 2 factores principales que impulsan la competencia geoeconómica

Los 2 factores principales que impulsan la competencia geoeconómica
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La competencia entre Estados en la era geoeconómica estará impulsada cada vez más por la búsqueda de mercados, en lugar de recursos nacionales. Se trata de un cambio importante.

Durante la época colonial, la competencia giraba en torno al control directo de la tierra y el mar, tanto para extraer recursos como para promover el comercio de larga distancia con las colonias en condiciones preferenciales. Cuando las colonias se independizaron, ocupó su lugar una pugna ideológica en vez de económica. Tras el fin de la Guerra Fría, el petróleo se convirtió en el principal motor de la competencia, creando nuevas alianzas y llevando a Estados Unidos a involucrarse en la seguridad de Oriente Medio.

Hoy, mientras la economía mundial sufre las secuelas de la crisis financiera y muchas economías que antes eran estables se tambalean bajo la presión de un crecimiento lento o nulo, la naturaleza de la competencia estratégica vuelve a cambiar, debido a dos factores principales.

En primer lugar, los recursos se están abaratando gracias a la revolución del gas y el petróleo de esquisto y a otros avances tecnológicos que reducen la dependencia de los proveedores tradicionales. En segundo lugar, el crecimiento económico y demográfico, así como el desarrollo del capital humano en los mercados emergentes, los convierte en una importante fuente de demanda agregada mundial y de mano de obra cualificada relativamente barata.

Los intereses de las modernas empresas multinacionales sustentan el paso de la competencia estratégica por el acceso a los recursos a la competencia por abrirse camino en nuevos mercados. Gracias a los avances en las tecnologías de la información y la comunicación, así como a un transporte y una logística más eficientes, estas empresas se han vuelto verdaderamente globales y pueden invertir y distribuir la producción de bienes, servicios e incluso tareas individuales de producción entre distintos continentes.

Esto ha trasladado el espacio estratégico de la competencia por los recursos naturales a la competencia por los mercados. El acercamiento de Estados Unidos a India en los últimos años, la relación cambiante entre Estados Unidos y China, las inversiones de China en infraestructuras en África y los intentos de Rusia por penetrar en Venezuela, rica en petróleo, son señales de un mismo fenómeno.

La regla principal de la nueva carrera es el acceso a grandes mercados, que suelen tener poblaciones numerosas y jóvenes, además de una clase media en expansión con un poder adquisitivo cada vez mayor.

La necesidad de este acceso tiene dos vertientes. Quienes quieran triunfar en el nuevo mundo deben invertir en capacidades. Quienes quieran ofrecer incentivos para la acumulación de capital humano deben garantizar el acceso a un mercado amplio (preferiblemente global). Así, el acceso a los mercados —para hacer más competitiva la producción mediante una posible externalización a centros de talento más baratos y para disponer de grandes mercados de clase media donde vender productos— impulsa esta nueva tendencia.

Los principales ganadores de esta nueva competencia estratégica son los países cuyos ingresos per cápita y poblaciones son grandes y están creciendo: sobre todo China, India y varios países grandes del África subsahariana. Los ciudadanos altamente cualificados del mundo desarrollado también saldrán beneficiados, al volverse más productivos en la gestión de empresas más grandes y en la creación de nuevas tecnologías para mercados más amplios. Los países y las empresas que sepan abrirse camino en nuevos mercados mediante el control de redes sociales, económicas y de comunicación se beneficiarán de estos mercados en crecimiento.

Al mismo tiempo, es probable que el poder de los productores de recursos naturales se reduzca, por lo que países ricos en petróleo como Arabia Saudí, Rusia e Irán saldrán perdiendo. Lo mismo ocurrirá con los trabajadores de cualificación media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que ahora se enfrentan a la competencia de la mano de obra cualificada más barata de los mercados emergentes. Los países que no puedan ofrecer seguridad y estabilidad para la actividad económica y las inversiones extranjeras también quedarán marginados de esta nueva ola de globalización.

Durante el conflicto de Libia de 2011, lo único que China pudo hacer fue evacuar del país a sus miles de trabajadores. Los trabajadores poco cualificados de los países desarrollados aún están protegidos de esta competencia, ya que sus empleos todavía no pueden externalizarse. Sin embargo, el progreso técnico podría amenazarlos mediante la automatización.

El informe, Geo-economics: Seven Challenges to Globalization, está disponible aquí.

Autores: Sergei Guriev, profesor visitante de Economía en la Fondation Nationale des Sciences Politiques, e Hina Rabbani Khar, ministra de Asuntos Exteriores de Pakistán (2011- 2013).

Imagen: Banderas de distintos países ondean en mástiles en el salar de Uyuni, que alberga la mayor reserva de litio del mundo y está situado a 3,656 metros (11,995 ft) sobre el nivel del mar, en el suroeste de Bolivia, el 6 de noviembre de 2012. REUTERS/David Mercado

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