Esta entrada apareció por primera vez en el blog Liberty Street Economics del Federal Reserve Bank of New York con el título “ ¿Debe la política monetaria responder a las condiciones financieras? ” y se reproduce aquí con el permiso del Banco.
Existe un debate en curso sobre si los responsables de la política deben responder a las condiciones financieras al fijar la política monetaria. Con frecuencia se sostiene que las preocupaciones sobre la estabilidad financiera se abordan de forma más adecuada mediante herramientas regulatorias y macroprudenciales. Esta entrada ofrece una justificación teórica para que los responsables de la política sigan las condiciones financieras y, eventualmente, respondan a ellas, no porque ello reduzca las preocupaciones sobre la estabilidad financiera, sino porque esta información ayuda a revelar el estado de la economía y la postura adecuada de la política monetaria.
En particular, las medidas de riesgo de los mercados financieros ofrecen información sobre el tipo de interés natural, definido en sentido amplio como el tipo compatible con el pleno empleo y una inflación estable. Más concretamente, como mis colegas señalaron en su entrada “Why Are Interest Rates So Low?,” el tipo natural es “el tipo de interés que se obtendría si todos los precios y salarios se hubieran ajustado para llevar el nivel de actividad económica a su nivel de pleno empleo.”
En un artículo reciente, “Cyclical Risk Aversion, Precautionary Saving, and Monetary Policy,” y una entrada del blog Liberty Street Economics, mi coautor y yo analizamos los canales a través de los cuales el riesgo y la incertidumbre afectan al tipo de interés natural. Para entender estos canales, conviene pensar en el tipo de interés libre de riesgo como el precio de aplazar el consumo y ahorrar el dinero sobrante. Por tanto, un cambio en la demanda de ahorro afectará al nivel de los tipos de interés. En nuestro trabajo subrayamos que una parte importante de la demanda de ahorro procede del deseo de reservar dinero por motivos precautorios, basados en la percepción del riesgo por parte de cada individuo y en su actitud frente a él. De hecho, el artículo concluye que una mayor volatilidad económica, una menor tolerancia al riesgo y un mayor riesgo de recesión aumentan de forma decisiva la demanda de ahorro precautorio y ejercen presión a la baja sobre el tipo de interés natural.
Sin embargo, estos factores de riesgo son precisamente los que determinan la rentabilidad que los inversores exigen para mantener activos de riesgo, como muestra nuestra investigación previa. Dicho de otro modo, una mayor incertidumbre económica, una menor tolerancia al riesgo y un mayor riesgo de recesión elevan las primas de riesgo. Así, la teoría sugiere que estos factores deberían generar una correlación negativa entre el tipo de interés natural y las primas de riesgo. Los datos de los gráficos siguientes respaldan esta predicción teórica.
El gráfico superior representa el tipo de interés natural obtenido a partir de un ejercicio contrafactual con un modelo estructural de la economía. En efecto, la correlación es negativa. Es decir, los periodos de primas de riesgo comprimidas tienden a coincidir con periodos de niveles elevados del tipo natural, y viceversa.
El primer gráfico siguiente muestra una correlación negativa entre las estimaciones de la prima por plazo – es decir, la rentabilidad adicional que los inversores exigen para mantener un bono a largo plazo en lugar de una serie de bonos a corto plazo – y el tipo natural, mientras que el gráfico posterior representa las estimaciones del tipo natural frente al diferencial entre los bonos corporativos con calificación BAA y los bonos del Tesoro a diez años. Ambos gráficos ilustran una correlación negativa entre una medida de riesgo de los mercados financieros y el tipo de interés natural.
La teoría sugiere que existe un vínculo entre el tipo de interés natural y la actitud de las personas frente al riesgo, y los datos parecen respaldar dicho vínculo. Así, puede argumentarse a favor de ajustar la política monetaria según el nivel de asunción de riesgos en los mercados, en la medida en que ello afecte al tipo natural. No hacerlo puede dar lugar a una política no neutral. Podría existir un entorno en el que una determinada decisión de política cambie el grado de asunción de riesgos en los mercados financieros, afecte a la volatilidad del mercado e influya en las condiciones financieras de forma más amplia. En tales circunstancias, la decisión de política debería calibrarse teniendo en cuenta que los cambios en la incertidumbre y en la asunción de riesgos influyen de forma decisiva en la trayectoria de los tipos de interés compatible con los objetivos de empleo e inflación del banco central.
La publicación no implica el respaldo de sus puntos de vista por parte del Foro Económico Mundial.
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Autora: Bianca De Paoli es economista sénior del Grupo de Investigación y Estadística del Federal Reserve Bank of New York.
Imagen: Billetes de dólar estadounidense en una ilustración fotográfica tomada en el Bank of Taiwan. REUTERS/Nicky Loh




