Este artículo se publica en colaboración con Quartz.
El crudo Brent, referente internacional del petróleo, tocó ayer un nuevo mínimo, hundiéndose por debajo del nivel más bajo de 2008 y amenazando con nuevas presiones fiscales para la OPEP y Rusia. Los mercados bursátiles mundiales subieron, dejando atrás los temores que la semana pasada los habían hecho desplomarse ante la caída de los precios del petróleo. Pero el hecho de que Brent perfore el mínimo de la crisis financiera supone un golpe psicológico, con la probabilidad de que lleguen peores momentos si se es exportador de crudo.
El precio cayó hasta los 36,05 dólares por barril hoy (21 de diciembre), 15 centavos por debajo de su mínimo de 36,20 dólares de diciembre de 2008. Brent se recuperó del mínimo en la sesión europea: cotiza a 36,81 dólares en el momento de redactar este artículo, 56 centavos (1,5 %) menos que el 18 de diciembre. Pero, tras superar el umbral simbólico, es probable que los operadores vuelvan a presionar a la baja el precio de Brent.
La semana pasada, Goldman Sachs y Citigroup reiteraron sus anteriores previsiones de que el petróleo a 20 dólares por barril es posible en 2016, año en que Irán comenzará a exportar cientos de miles de barriles adicionales, lo que se sumará a un abultado excedente mundial. Además, el 18 de diciembre, Estados Unidos ha levantado por completo la prohibición de las exportaciones de petróleo estadounidense; aunque es poco probable que las exportaciones de petróleo de EE. UU. aumenten en el corto plazo, el mero hecho de que esta medida se cierna sobre el mercado supondrá una presión adicional sobre los precios.
Los principales exportadores, Rusia y Arabia Saudí, han mantenido una actitud firme ante la caída de los precios del petróleo, que ya dura 18 meses, desde los más de 100 dólares por barril que se mantuvieron durante tres años. Argumentan que sus enormes reservas de efectivo les permitirán aguantar cualquier precio durante el tiempo que haga falta para obligar finalmente a los recién llegados perforadores de esquisto estadounidenses a cerrar sus grifos. La producción de EE. UU. ha descendido desde su máximo de 9,6 millones de barriles diarios en abril; en septiembre bajó a 9,4 millones de barriles y se prevé que el promedio sea de 8,8 millones de barriles diarios el próximo año. Pero sigue siendo unos 4 millones de barriles diarios superior a la de 2011. Y el 18 de diciembre, el número de equipos que perforan nuevos pozos de esquisto estadounidenses aumentó bruscamente, en 17, tras cuatro semanas de descensos, lo que sugiere que Rusia y la OPEP tendrán que padecer durante más tiempo. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Steve LeVine es corresponsal de Quartz en Washington. Escribe sobre la intersección entre energía, tecnología y geopolítica.
Imagen: Trabajadores revisan la válvula de una tubería de petróleo en el yacimiento de Nahr Bin Umar, al norte de Basora, al sureste de Bagdad. REUTERS/Essam Al-Sudani.





