Cómo fomentar las inversiones en Estados frágiles

Cómo fomentar las inversiones en Estados frágiles
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Facilitar las inversiones en Estados frágiles y afectados por conflictos (FCS, por sus siglas en inglés) es uno de los pilares estratégicos más importantes de la estrategia de MIGA. En un esfuerzo por ampliar aún más el apoyo de MIGA en los países FCS, visité recientemente Burundi, Sudán del Sur y Afganistán, y me reuní con inversionistas, organismos gubernamentales y donantes. Aunque el clima de inversión varía en estos países FCS, durante mi visita observé los siguientes cuatro aspectos comunes.

En primer lugar, a pesar del deterioro de las condiciones de seguridad, todavía hay inversionistas que buscan oportunidades de negocio en países FCS, siempre que el rendimiento previsto de la inversión sea suficientemente alto para cubrir la rentabilidad requerida más una prima de riesgo.[1] En cuanto a los inversionistas que operan activamente en países FCS, sus inquietudes parecían centrarse más en los cambios inesperados y arbitrarios de las políticas gubernamentales que afectan a sus inversiones que en la propia cuestión de la seguridad. La mayoría de los aspectos de los procedimientos relacionados con el gobierno son riesgos que escapan al control de los inversionistas; por ejemplo, la renovación de licencias y permisos, los impuestos y diversos contratos firmados con el gobierno. Los inversionistas suelen atravesar varios ciclos políticos durante el horizonte de sus inversiones. La aprobación del gobierno actual no garantiza que se obtenga la misma aprobación del gobierno sucesor. Un inversionista extranjero con quien me reuní en Afganistán reforzó esta idea al decirme: «Cuando decidimos invertir en Afganistán, ya conocíamos bien la situación de seguridad del país. Para nosotros, la seguridad era un riesgo previsible que podía mitigarse en cierta medida, aunque no fuera posible evitarlo por completo. Podemos hacernos cargo de los riesgos de seguridad y de los riesgos comerciales; pero lo que más nos preocupaba eran los riesgos relacionados con la incertidumbre de las regulaciones y políticas gubernamentales».

Esta observación también coincide con los hallazgos del informe de MIGA de 2010, en el que se identificaron los principales factores de riesgo para los inversionistas que operan en países FCS. En el informe, el 62 por ciento de los encuestados señaló los «cambios regulatorios» como su principal preocupación en materia de riesgo político, mientras que solo el 15 por ciento y el 4 por ciento indicaron que la guerra y el terrorismo eran las principales preocupaciones para sus inversiones.

En segundo lugar, las inversiones de la diáspora desempeñan un papel importante en la recuperación y reconstrucción de los países FCS. Más de la mitad de mis reuniones en Afganistán fueron con empresarios de la diáspora que habían abandonado el país durante el período de conflicto, principalmente en la década de 1980. Tras recibir educación y luego dirigir sus propios negocios en países como los Países Bajos y EE. UU., regresaron a Afganistán por motivos comerciales con doble ciudadanía. Los inversionistas de la diáspora suelen llevar de vuelta a sus países de origen abundantes recursos, como capital, espíritu emprendedor, nuevas empresas, eficiencias operativas y nuevas tecnologías. En comparación con otros inversionistas extranjeros, los de la diáspora ocupan una posición singular en la comunidad inversora, gracias a fortalezas distintivas como su familiaridad con la política del país, su conocimiento del mercado y sus redes empresariales existentes. En 2014, MIGA ayudó a facilitar una pequeña inversión de la diáspora en el sector lácteo afgano al proporcionar un seguro contra riesgos políticos frente a los riesgos de restricciones a las transferencias, expropiación, guerra y disturbios civiles. Aunque se trataba de una inversión en su propio país de origen, las inquietudes de los inversionistas de la diáspora seguían basándose en la incertidumbre de las políticas y los posibles daños a sus inversiones causados por la violencia política. La inversión se basó en una asociación con una empresa neerlandesa, que combinó la experiencia empresarial y la red de los inversionistas de la diáspora en Afganistán con la tecnología probada de una empresa neerlandesa para establecer y operar una planta de procesamiento de productos lácteos.

En tercer lugar, en los países FCS las perspectivas de nuevas inversiones extranjeras suelen ser limitadas, y los inversionistas existentes a veces quieren abandonar el país. Sin embargo, también hay un grupo de inversionistas existentes que busca maneras de permanecer en esos países, dada la larga duración de sus inversiones y la alta tasa de rendimiento que han obtenido allí. En vista de ello, es importante proporcionar medidas de protección adecuadas a los inversionistas existentes[2] para minimizar la fuga de capitales y evitar enviar señales negativas a los posibles nuevos inversionistas. Tres inversionistas extranjeros establecidos con quienes me reuní en Sudán del Sur y Afganistán llevaban más de una década operando en esos países. Durante el conflicto civil de Sudán del Sur en 2014 y un ataque talibán en Afganistán en 2012, sus activos de inversión sufrieron graves daños.  Pese a estos desafortunados incidentes, reanudaron sus operaciones y buscaban medidas para proteger sus activos frente a este tipo de violencia política a fin de permanecer en esos países.

En cuarto lugar, en los países FCS se debe impulsar en paralelo una combinación adecuada de inversiones de pequeña y mediana escala[3] y grandes inversiones en infraestructura. La mayoría de las empresas privadas de los países FCS son pequeñas y medianas empresas (pymes), generalmente de los sectores de la agroindustria, la construcción, el comercio, la manufactura y los servicios. Las pymes de los países FCS desempeñan un papel crucial en la reconstrucción de la economía local. Los proyectos de inversión en pymes respaldados por MIGA en lugares como Afganistán, Sierra Leona y Cisjordania y Gaza han demostrado que, aunque son de pequeña escala, facilitaron la transferencia de tecnologías avanzadas a los productores locales, ayudaron a reducir la dependencia de los productos importados, generaron empleo y mejoraron las condiciones laborales de los trabajadores. Si se demuestra que una inversión en pymes tiene éxito, puede ser un indicador precursor que abra el camino a inversiones de mayor envergadura en esos países en el futuro.

También existe una gran necesidad de reconstruir infraestructura básica, como la electricidad y las carreteras, para la recuperación económica de los países FCS. Dada la gran escala de las inversiones y las tecnologías necesarias, la participación de inversionistas privados es esencial para cubrir el déficit de financiación y aportar las tecnologías necesarias para el desarrollo de infraestructura. Sin embargo, los inversionistas privados suelen mostrarse reacios a participar en grandes proyectos de infraestructura y energía a largo plazo en países FCS, a menos que exista cierto nivel de marco jurídico, regulatorio e institucional. Además, el hecho de que las inversiones a menudo se realicen sobre la base de obligaciones contractuales del gobierno (o de organismos gubernamentales) también implica una gran necesidad de cubrirse frente al riesgo de un posible incumplimiento del contrato por parte del gobierno. En Côte d’Ivoire, donde el gobierno mostró un firme compromiso de atraer inversión del sector privado en infraestructura tras un conflicto prolongado, MIGA pudo ayudar a movilizar más de 2.000 millones de dólares en inversión extranjera directa.

En un esfuerzo por fomentar aún más las inversiones en países FCS, MIGA opera actualmente la Facilidad para Economías Afectadas por Conflictos y Frágiles (CAFEF), un mecanismo para varios países financiado por donantes. CAFEF ayudará a MIGA a ampliar su capacidad para cubrir inversiones en países como Afganistán, Burundi y Sudán del Sur.

Esta publicación apareció primero en el blog sobre riesgo político y mercados emergentes del Banco Mundial.

La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Kyoo-Won Oh es suscriptor de riesgos en el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), el brazo del Grupo Banco Mundial dedicado al seguro contra riesgos políticos y a la mejora crediticia.

Imagen: Un niño afgano coloca artículos para la venta en su tienda improvisada en las afueras de Peshawar. PAKISTÁN-AFGANISTÁN/REUTERS/Fayaz Aziz

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