Cómo pueden contribuir los refugiados al futuro de Siria

Cómo pueden contribuir los refugiados al futuro de Siria
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Casi cuatro millones de sirios —alrededor de una quinta parte de la población del país— han huido de la guerra o han nacido de padres desplazados en los últimos cuatro años. La mayoría se encuentra temporalmente acogida en los países vecinos de Turquía, Líbano, Jordania e Irak, y muchos afrontan dificultades cada vez mayores. Es difícil encontrar alojamiento y educación adecuados, y cada vez resulta más complicado conseguir medios para subsistir.

Movilizar recursos para hacer frente a la crisis de los refugiados sirios no ha sido fácil: los países de acogida —con la excepción de Turquía— ya afrontaban importantes desafíos económicos y políticos propios antes del conflicto, y los llamamientos internacionales de ayuda para los refugiados suelen recibir apenas la mitad de los fondos solicitados. Aunque la situación actual es sombría, hacer más para desarrollar las capacidades de los refugiados a largo plazo podría mejorar su situación actual y también permitir que, cuando termine la guerra, los refugiados que regresen contribuyan a la reconstrucción y recuperación del país.

Desarrollar habilidades

Los expertos en transiciones posteriores a conflictos aconsejan que, en el período inicial tras el fin de una guerra, la reconstrucción económica se centre en la asistencia humanitaria y la creación de empleo, como se señala en un documento de 2012 del centro de estudios neerlandés Clingendael. Algunos refugiados ya están adquiriendo experiencia y habilidades que contribuirán a la creación de empleo y facilitarán la inversión en la reconstrucción.

Los refugiados sirios gestionan pequeñas tiendas y fábricas, por lo general sin permiso legal, además de trabajar de manera informal en los sectores de la construcción, la agricultura y la hostelería de los países de acogida, entre otros. La calle comercial del campamento de refugiados de Zaatari, en Jordania, ha sido tan concurrida que llegó a conocerse como los «Campos Elíseos». Los refugiados que realicen actividades similares al regresar a Siria crearán empleo en pequeñas y medianas empresas.

Este impacto podría parecer demasiado pequeño para ser significativo, pero, en comparación, los sirios que permanecieron en el país durante la guerra habrán tenido muchas menos oportunidades de adquirir el mismo nivel de habilidades, especialmente en las zonas del país más devastadas por la guerra. Un informe de la ONU de 2014 constató que los indicadores de desarrollo humano de Siria retrocedieron más de cuatro décadas durante el conflicto.

Algunos refugiados también tienen acceso a tipos de formación y educación poco frecuentes en Siria. En Líbano, por ejemplo, el francés y el inglés son los principales idiomas de enseñanza en muchas escuelas, y en Turquía, a menudo se enseña a los niños sirios en turco. Es fundamental que los sirios también reciban educación en su lengua materna, el árabe, pero, siempre que así sea, los sirios que hayan estudiado en Líbano o Turquía serían valiosas incorporaciones a las empresas o los proyectos del sector público que trabajen en la reconstrucción. Sus conocimientos lingüísticos, sus contactos en el extranjero y su mayor comprensión de las culturas y prácticas de los países vecinos contribuirían en gran medida a mejorar el entorno empresarial de Siria para los inversores libaneses, turcos e incluso occidentales. Canalizar la ayuda para la crisis siria hacia la mejora de los sistemas educativos de los países de acogida también puede beneficiar de inmediato tanto a los niños locales como a los refugiados.

Además de la reconstrucción económica, la Siria de posguerra necesitará una reforma política sostenible y alguna forma de proceso de reconciliación y diálogo. Sea cual sea el tipo de gobierno de posguerra que se establezca, reconstruir el contrato social requerirá liderazgo y apoyo de sirios con experiencia en participación cívica, toma de decisiones inclusiva, construcción de la paz y resolución de conflictos. Los sirios, en particular los jóvenes, están desarrollando actualmente estas habilidades mediante su participación en proyectos dirigidos por la sociedad civil, tanto en los países de acogida como dentro de Siria.

Aumentar el apoyo

Se podría hacer mucho más para permitir que los refugiados sirios desarrollen estas capacidades, por ejemplo, mediante permisos de trabajo temporales, un mayor apoyo a los proyectos dirigidos por la sociedad civil y una mayor disposición a los programas de reasentamiento o admisión humanitaria en los países occidentales. Dar estos pasos no sería políticamente fácil: en los países vecinos, la presencia de refugiados sirios puede dificultar la vida de la población local, sobre todo de quienes ya eran los más pobres. En las zonas donde viven los refugiados, han subido los alquileres, han bajado los salarios del trabajo no cualificado, las escuelas y los hospitales están abarrotados y la basura queda sin recoger. Para acoger a más sirios, países como el Reino Unido y Estados Unidos tendrían que gestionar el aumento del sentimiento antiinmigrante y los temores suscitados por los ataques de grupos yihadistas extremistas en París y otros lugares.

Pero el escenario alternativo acabaría siendo peor: no permitir que los refugiados reconstruyan su patria tendría costos económicos y de seguridad a largo plazo, tanto a escala regional como internacional. En cambio, respuestas políticas positivas que aborden la situación de los refugiados podrían contribuir a los esfuerzos de posguerra para garantizar la reconstrucción y la estabilidad a largo plazo de la tierra que se vieron obligados a abandonar.

Este artículo se publica en colaboración con Chatham House. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Doris Carrion es asistente de investigación del Programa de Oriente Medio y Norte de África de Chatham House.

Imagen: Una mujer refugiada kurda de la ciudad siria de Kobani lava platos en un campamento de refugiados. REUTERS/Umit Bektas.

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