Antes de su adhesión a la OMC en 2001, la política comercial exterior de China era bastante restrictiva, en especial en lo relativo a la inversión extranjera y, más concretamente, a la influencia que las empresas extranjeras pudieran ejercer sobre sus filiales chinas.1 Mantener la inversión extranjera bajo un estricto control se consideraba una necesidad inevitable para seguir la línea de las principales prioridades de la política de inversión de China: producir para la exportación y promover la transferencia de tecnología. Así, el Catálogo de Industrias para la Orientación de la Inversión Extranjera, publicado en 1995, clasificó la IED en las categorías de «prohibida», «restringida», «permitida» o «fomentada», e impuso numerosas restricciones y un engorroso sistema de examen y aprobación, en particular en determinados sectores industriales clave.
En la antesala de la adhesión a la OMC, el Gobierno chino volvió a una política destinada a hacer más atractiva la inversión en China para los inversores extranjeros. Las sucesivas modificaciones del Catálogo aumentaron el número de sectores abiertos a la inversión extranjera (de 186 sectores en 1997 a 262 en 2002), permitieron la creación de empresas de propiedad totalmente extranjera y eliminaron requisitos para estas, como la obligación de exportar un porcentaje estipulado (que solía ser ¡del 70%!) de su producción en China.
Para acelerar aún más la introducción de tecnologías avanzadas procedentes del extranjero, China fomentó especialmente la IED en sus industrias de alta tecnología, incluidas la electrónica y la información, el software, la aeronáutica y la astronáutica. Resultó entonces que la promoción de la tecnología avanzada y la exportación parecían estar estrechamente vinculadas entre sí, ya que los productos que incorporan las nuevas tecnologías se han convertido en la clave del rápido crecimiento de las exportaciones chinas. Y las empresas de propiedad totalmente extranjera se han convertido en la forma más popular de IED en China.
IED, mejora tecnológica y exportaciones
Una cuestión que se plantea ahora es si la estructura específica de propiedad de la IED, en particular la aparición de numerosas empresas de propiedad totalmente extranjera, ha afectado a la modernización tecnológica de China y a sus exportaciones. Cabe plantear dos argumentos contrapuestos. Por un lado, cabría esperar que una mayor participación extranjera en la propiedad condujera a niveles más elevados de inversión en tecnología y capacidades, a una mejora tecnológica y a una mayor actividad exportadora. La idea subyacente sería que las empresas extranjeras de alta tecnología podrían preferir introducir sus valiosas nuevas tecnologías a través de filiales de propiedad íntegra y no mediante empresas conjuntas. Por otro lado, cabe defender que una mayor participación extranjera en la propiedad conduzca a niveles más bajos de inversión tecnológica y de mejora de capacidades. Esto podría ocurrir porque las empresas extranjeras tenderían a seleccionar a conveniencia los mejores objetivos para adquisiciones de propiedad total, como aquellos con poca necesidad de modernización tecnológica, o porque podrían querer integrar por completo las filiales de propiedad íntegra en su red internacional de producción, despojándolas de sus actividades de I+D y trasladándolas a la sede central. Por tanto, la expectativa teórica es ambigua y debe decidirse con evidencia empírica.
Nuestro reciente estudio analiza estos efectos de las empresas de propiedad extranjera en el despegue de China tras la eliminación de las restricciones vigentes hasta entonces (Girma et al. 2015). Basándose en los Informes Anuales de Estadísticas de Empresas Industriales del Buró Nacional de Estadísticas de China correspondientes al período 2001-2007, se analizan unas 27.500 empresas chinas que no exportaban ni realizaban actividades de I+D antes de 2002. El estudio examina entonces la probabilidad de que estas empresas emprendan actividades de exportación y de I+D, en función de cinco tipos diferentes de propiedad:
Propiedad nacional continua (participación extranjera del 0%; 26.004 casos)
Pequeña adquisición minoritaria (participación extranjera < 25%; 152 casos)
Adquisición minoritaria (participación extranjera del 25 al 49%; 497 casos)
Adquisición mayoritaria (participación extranjera del 50 al 99%; 349 casos)
Adquisición total (participación extranjera del 100%; 511 casos)
Los datos permiten diferenciar además entre la adquisición extranjera por parte de inversores de etnia china o de inversores verdaderamente extranjeros, así como entre la propiedad privada o estatal de la parte nacional restante de la empresa adquirida. El estudio pretende entonces evaluar los efectos específicos sobre el comportamiento exportador y de I+D del grupo de empresas adquiridas por inversores extranjeros, en contraste con el grupo de control de empresas que permanecen completamente en manos nacionales. El estudio tiene en cuenta los sesgos de selección, es decir, considera que las mismas características que pueden hacer atractiva a una empresa para adquisiciones parciales o totales también pueden influir en su probabilidad general de empezar a exportar o a realizar I+D, independientemente de que sea adquirida efectivamente por un propietario extranjero. Estas características pueden distinguirla de las empresas de propiedad nacional, pueden menoscabar la utilidad de estas últimas como grupo de control y pueden dar lugar a estimaciones sesgadas. El estudio aborda dichos sesgos de selección en las variables observables mediante la adopción de una reponderación por puntuación de propensión combinada con regresiones ajustadas por covariables, a fin de obtener un llamado estimador doblemente robusto.
La figura 1 muestra los resultados del estudio, es decir, los efectos diferenciales de los distintos tipos de propiedad extranjera en comparación con la propiedad nacional completa. Estos efectos se estiman para el año de la adquisición, un año después y dos años después de la adquisición. Las empresas de propiedad extranjera tienen más probabilidades de empezar a exportar tras ser adquiridas que las empresas que siguen siendo de propiedad puramente nacional (todas las columnas azules son positivas). Si bien esto es cierto para todos los tipos de empresas de propiedad extranjera, el efecto de inicio de exportación es algo menor en las empresas con propiedad mayoritaria que en el resto. Respecto al efecto de la propiedad total sobre el comportamiento exportador, no se detecta una ventaja o desventaja evidente frente a la propiedad con participaciones menores. Los efectos estimados son variaciones porcentuales; por ejemplo, una filial adquirida en su totalidad tiene una probabilidad aproximadamente un 8% mayor de empezar a exportar en el año de la adquisición que una empresa del grupo de control de propiedad puramente nacional. Además, cálculos adicionales revelan que el comportamiento exportador no suele aumentar si el inversor extranjero es de etnia china, pero con frecuencia se ve estimulado si la parte nacional restante de la empresa es estatal.
En cuanto a la adopción de actividades de I+D, los resultados son más dispares (las columnas rojas son positivas o negativas). En varios casos, la probabilidad de emprender I+D aumenta tras la adquisición extranjera, más notablemente en el caso de las adquisiciones minoritarias. Los efectos estimados también tienden a aumentar con el tiempo. Sin embargo, al menos en el caso de las adquisiciones totales, es incluso menos probable que se inicien actividades de I+D que en las empresas que siguen en manos nacionales. Así, en este caso, los inversores extranjeros parecen confiar en sus centros de I+D de origen en lugar de invertir en su filial china con esa finalidad. La etnia china del inversor extranjero, de nuevo, en gran medida no contribuye a impulsar la adopción de I+D en China, y la propiedad estatal de la parte nacional restante de la empresa adquirida arroja resultados mixtos.
Figura 1. Efectos de la propiedad sobre el comportamiento exportador y de I+D de las empresas chinas
Nota: Efectos medios del tratamiento a partir de regresiones doblemente robustas ponderadas por puntuación de propensión; todos los estimadores son significativos al nivel del 1%. Fuente: Girma, Gong, Görg, Lancheros, 2015.
Resumen
En resumen, la liberalización de la IED en China parece un éxito desde la perspectiva de los responsables políticos chinos. Las entradas posteriores de inversión extranjera han contribuido considerablemente al objetivo político de aumentar las actividades exportadoras chinas. Asimismo, han contribuido al objetivo político de incrementar las actividades de I+D en China, aunque solo en el caso de las empresas conjuntas y no en el de las empresas de propiedad total. Los resultados aportan pruebas sólidas de que las empresas conjuntas entre propietarios extranjeros y empresas chinas pueden contribuir positivamente al despegue científico y tecnológico de China.
Referencias
Chen, C (2011), “The development of China’s FDI laws and policies after WTO accession”, en Golley J y L Song (eds.) Rising China: Global Challenges and Opportunities, ANU E Press, 85-98.
Girma S, Y Gong, H Görg y S Lancheros (2015), “Investment liberalization, technology take-off and exportmarkets entry: Does foreign ownership structure matter?”, Journal of Economic Behavior & Organization, 116, 254-269.
Long, G (2005), “China’s policies on FDI: Review and evaluation”, en Moran T H, E M Graham y Blomström, M (eds.) Does Foreign Direct Investment Promote Development?, Institute for International Economics, Washington DC.
Qin, JY (2007), “Trade, investment and beyond: The impact of WTO accession on the Chinese legal system”, The China Quarterly 191, 720-741.
Nota al pie
1 Para una amplia revisión de la política comercial exterior de China, véase Chen 2011; Long 2005; Qin 2007.
Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Sourafel Girma es actualmente catedrático de Economía Industrial en la Universidad de Nottingham. Yundan Gong es profesor(a) asociado(a) de Economía e Innovación en la Aston Business School, Reino Unido. Holger Görg es catedrático de Economía Internacional en el Instituto Kiel de Economía Mundial y en la Universidad de Kiel, Alemania, desde 2008. Christiane Krieger-Boden es investigadora con experiencia en el Instituto Kiel de Economía Mundial. Sandra Lancheros es profesor(a) adjunto(a) de Economía en la Universidad de Nottingham Ningbo China (UNNC) desde 2013.
Imagen: Peatones caminan bajo faroles rojos instalados recientemente como decoración del Año Nuevo chino. REUTERS/Aly Song.





