Cómo puede contribuir la educación a combatir la corrupción en África

Cómo puede contribuir la educación a combatir la corrupción en África
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La corrupción afecta nuestras vidas todos los días. Se produce tanto en el sector privado como en la administración pública, en ámbitos como la vivienda, la educación, la salud y la agricultura. Su influencia llega aún más lejos y de forma peligrosa: amenaza directamente el desarrollo sostenible.

La corrupción adopta muchas formas. Esto hace que sea casi imposible calcular de forma definitiva su coste, aunque una estimación sugiere que la corrupción supera el 5 % del PIB mundial.

Una investigación del Banco Mundial revela que unos US $1 billón se pagan en sobornos en todo el mundo cada año. África alberga a varios de los países más corruptos del mundo, según el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional.

La corrupción también dificulta el desarrollo de las sociedades y las economías. África subsahariana es una de las regiones más pobres del mundo y, junto con el resto del planeta, se prepara ahora para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. Lamentablemente, la mayoría de estos objetivos son vulnerables a la corrupción, ya sea en el ámbito de la erradicación de la pobreza, el acceso a la atención sanitaria o la energía asequible.

La educación podría ser un arma valiosa en la lucha del continente contra la corrupción. Tres escuelas de negocios de África ya están poniendo a prueba esta teoría al incorporar a sus aulas un programa anticorrupción avalado por las Naciones Unidas.

Hemos puesto a prueba y investigado sus experiencias para nuestro nuevo libro, que describe cómo la educación anticorrupción puede profesionalizarse en las escuelas de negocios de todo el mundo.

El negocio de combatir la corrupción

Las investigaciones nos indican que la corrupción puede obstaculizar la capacidad de una empresa para funcionar bien y generar beneficios. Puede afectar a toda la cadena de suministro y, en última instancia, reducir la contribución de la empresa al desarrollo social y económico más amplio.

Una estimación sugiere que alrededor del 80 % de la creación de empleo de África y de su producción económica depende de las pequeñas y medianas empresas.

Estas son solo algunas de las razones por las que creemos que la educación anticorrupción debe formar parte de las escuelas de negocios. Si el continente logra formar líderes empresariales capaces de identificar y combatir las distintas formas de corrupción, marcará una gran diferencia para el crecimiento económico y para la aplicación exitosa de los objetivos de desarrollo sostenible.

No existe un único enfoque correcto para integrar las cuestiones anticorrupción en la educación, pero mucho puede aprenderse de los marcos disponibles. Uno de estos es el Principles for Responsible Management Education Anti-Corruption Toolkit, avalado por la ONU.

El kit fue desarrollado por un grupo de casi 40 académicos de gestión de todo el mundo. El proyecto fue financiado por la Siemens Integrity Initiative y el primer borrador se presentó en 2012. Desde entonces se ha probado y perfeccionado en 14 escuelas de negocios de India, Europa del Este, Europa, Sudamérica y África.

El kit se actualiza continuamente. Ofrece estudios de caso e investigaciones sobre la corrupción que pueden introducirse en el aula para su debate. También incluye una sección dedicada a los métodos de enseñanza, que ayuda a orientar a aquellos docentes que nunca antes han abordado este complejo tema.

En África, el kit se puso a prueba en tres escuelas diferentes, que lo aplicaron a distintos cursos. La Lagos Business School de Nigeria incorporó sus contenidos al currículo del programa MBA. La Universidad de Stellenbosch, en Sudáfrica, lo probó a través de un curso de ética para directivos. En la Universidad de Mzumbe, en Tanzania, se utilizó en cursos regulares de posgrado y en programas de educación para directivos.

En Mzumbe, el kit se utilizó para iniciar debates sobre cómo la integración de África Oriental podría reducir la corrupción y sobre cómo abordar los dilemas éticos en contextos interculturales. El kit también proporcionó material para un programa de 12 horas que formó a profesionales con experiencia en cumplimiento ético en materia de adquisiciones.

Otras sedes piloto utilizaron el kit para vincular el impacto de la corrupción con un contexto empresarial concreto. Se animó a los estudiantes a compartir sus propias experiencias y a imaginar los efectos adversos que sus decisiones empresariales deshonestas podrían tener en su propia calidad de vida y en la de los demás.

Los comentarios de los estudiantes fueron muy positivos en todas las escuelas de negocios piloto.

Compartir las lecciones aprendidas

El principal reto de la educación anticorrupción reside en su integración en los planes de estudio existentes. Los estudiantes se matriculan en la educación superior en busca de conocimientos y de las habilidades que necesitarán para seguir una trayectoria profesional concreta. Responderán mejor a la formación sobre medidas anticorrupción si saben que les será útil en su vida laboral. Si las empresas quieren reducir la corrupción, deben hacer hincapié en los valores éticos y en las competencias al contratar a graduados de escuelas de negocios.

Acabar con la corrupción requerirá un esfuerzo colectivo que implique a más actores que las escuelas de negocios y los líderes empresariales. Sin embargo, la educación anticorrupción tiene un papel importante que desempeñar en esta lucha y debe convertirse en una prioridad en las aulas africanas.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica el respaldo de los puntos de vista por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Shiv Tripathi es profesor de Gestión Empresarial en la Universidad de Mzumbe. Ganka Daniel Nyamsogoro es profesor asociado y decano en la Universidad de Mzumbe.

Imagen: El profesor Christian Agunwamba escribe en la pizarra mientras imparte su clase “Fundamentos de álgebra”. REUTERS/Brian Snyder.

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