Cómo amenaza la corrupción a la juventud de Sudáfrica

Cómo amenaza la corrupción a la juventud de Sudáfrica
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La falta de rendición de cuentas por parte de altos funcionarios y políticos, junto con la percepción de que existe un alto nivel de corrupción, podría perjudicar las perspectivas de futuro de los jóvenes sudafricanos.

El fraude y la corrupción cuestan miles de millones a la economía sudafricana cada año, pero su impacto se siente mucho más allá de las arcas públicas.

Entre febrero y agosto del año pasado, el Instituto de Estudios de Seguridad (ISS) llevó a cabo una investigación para comprender mejor los factores que influyen en el comportamiento electoral de los jóvenes sudafricanos de entre 18 y 24 años. Hablamos con estudiantes y alumnos de centros de formación y educación superior, universidades y escuelas de zonas rurales y urbanas de las nueve provincias.

Los resultados preliminares de este estudio indican que los jóvenes sudafricanos son cada vez más conscientes del fraude y la corrupción, así como de sus efectos negativos en su futuro. Sin embargo, entre algunos jóvenes sudafricanos se ha creado la percepción de que un empleo en el Gobierno da acceso a negocios lucrativos y es una «forma fácil» de ganar dinero.

El impacto del fraude y la corrupción se siente mucho más allá de las arcas públicas

Al preguntarle por su interés en la política, una estudiante de 19 años de Mpumalanga respondió: «Quiero usar el dinero como lo está usando Zuma». Un estudiante de 18 años de Limpopo nos dijo: «Me gustaría que dejaran de cometer actos de corrupción. Hay un dicho: “el líder predica con el ejemplo”. Si participan en actividades corruptas, significa que nosotros también debemos participar en la corrupción».

Otro estudiante de 19 años de Cabo del Norte dijo que la corrupción «no es realmente un problema» y añadió: «El método de corrupción es lo que importa… Siempre habrá robos; la diferencia es que, en vez de robar una gran cantidad de dinero de una sola vez, es mejor robar un poco durante un largo periodo».

Otros participantes del estudio expresaron su preocupación y descontento por la corrupción. Por ejemplo, un estudiante de 20 años de KwaZulu-Natal dijo: «Los problemas más importantes de Sudáfrica son la corrupción y la delincuencia. Vemos que nuestros líderes, a quienes elegimos y en quienes confiamos… son quienes nos traicionan y quienes son corruptos. Por ejemplo, últimamente hay personas poderosas en los medios de comunicación involucradas en escándalos de corrupción. Sin embargo, vemos que solo se las procesa durante un breve periodo. Esto demuestra que nuestro sistema no está haciendo mucho por intentar erradicar la delincuencia en nuestro país».

Algunos jóvenes sudafricanos ven un empleo en el Gobierno como una forma fácil de ganar dinero

De acuerdo con él, un estudiante de 19 años de Cabo Occidental dijo: «Creo que el problema más importante que tenemos en Sudáfrica es la corrupción. La mayoría de nuestros funcionarios son corruptos. Se supone que deben ser nuestros modelos… Son los mismos que dicen que no se debe apoyar la delincuencia y que hay que combatirla. Cometen los mismos delitos que afirman combatir: la corrupción. Ni siquiera les da miedo salir ante la multitud para pedirles que voten, cuando es evidente que se están quedando con el dinero de los contribuyentes. Se alojan en hoteles lujosos y conducen coches lujosos».

Estos ejemplos subrayan la apremiante importancia de exigir responsabilidades a las élites políticas. Las estadísticas nacionales de delincuencia de 2012/2013 mostraron que los casos denunciados de delitos comerciales, entre ellos la corrupción, el fraude y el robo, aumentaron un 4 % respecto al año anterior, hasta alcanzar un total de 91 569 incidentes. Las estadísticas nacionales de delincuencia de 2013/2014 mostraron una disminución del 13,6 % respecto al año anterior: un total de 79 109 incidentes.

Los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Víctimas de Delitos de 2014 (NVCS) muestran que el porcentaje de hogares a los que un funcionario público o del Gobierno ha pedido un soborno (dinero, un favor o un regalo) por un servicio que estaba legalmente obligado a prestar se ha más que duplicado: del 4 % en 2012 al 10 % en 2014. Los resultados de la NVCS de 2014 también muestran que una gran mayoría de los hogares (43 %) cree que no tiene sentido denunciar casos de corrupción porque «a nadie le importará».

Los jóvenes deben saber que quienes cometen actos de corrupción afrontan consecuencias

En cuanto a los casos de fraude, se observaron resultados similares: cada vez más víctimas optan por no denunciar a la policía los casos de «fraude al consumidor». En 2012, el 26 % de las víctimas de fraude denunció el incidente a la policía; en 2014, la cifra cayó a tan solo el 15 %. Así pues, aunque el número de delitos comerciales disminuyó un 13,6 % durante el periodo 2013/2014, en ese mismo periodo el número de casos denunciados de «fraude al consumidor» se redujo un 41 %. Esto sugiere que es probable que estos delitos comerciales estén aumentando y que la policía no esté registrando ese aumento.

Sudáfrica aún carece de datos claros sobre el alcance y la naturaleza de los cargos de corrupción presentados por la policía, ya que los casos de corrupción quedan ocultos dentro de la amplia categoría de delitos comerciales. Al centrarse en el número de casos —y, de hecho, mostrar un aumento de los casos que investiga la policía—, la policía podría contribuir a reducir la percepción de que quienes cometen actos de corrupción actúan con impunidad. Si las percepciones de corrupción mencionadas son indicativas, es fundamental exigir responsabilidades a las élites políticas por sus acciones, sobre todo si queremos cultivar a la próxima generación de líderes de Sudáfrica.

Los jóvenes deben saber que quienes cometen actos de corrupción afrontan consecuencias y que pueden desempeñar un papel activo en la lucha contra la corrupción. Así podremos cambiar las percepciones de los jóvenes sudafricanos y generar confianza en el Gobierno.

Este artículo se publica en colaboración con ISS Africa. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Lauren Tracey es redactora de ISS Africa.

Imagen: Personas que buscan empleo esperan en las calles de Ciudad del Cabo a empleadores que buscan mano de obra ocasional. REUTERS/Mike Hutchings.

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