Al final, se declararon poco menos de 600 millones de dólares. Cuando el Ministerio de Finanzas de la India puso en marcha una ventana de tres meses para que los evasores fiscales declarasen su riqueza ilícita, esperaba una respuesta contundente.
Durante décadas, India ha luchado contra la creación y la transferencia de fondos ilícitos hacia paraísos seguros. Gran parte de esos fondos se mantiene dentro del país en múltiples clases de activos, entre ellos bienes raíces, oro, varias cuentas a nombre de distintas personas e incluso algo de efectivo.
Una cantidad enorme se envía al extranjero a través de canales financieros. Global Financial Integrity (GFI), entidad de investigación con sede en Washington D. C., calculó que más de 439 000 millones de dólares de fondos ilícitos salieron de India entre 2002 y 2012. Los fondos ilícitos pueden proceder de la evasión de impuestos o de controles de capital, de sobornos y comisiones ilegales, o de los beneficios de delitos como la trata de personas y el tráfico de antigüedades. Nos preocupan los fondos ilícitos porque constituyen un lastre para la economía que, en muchos sentidos, perpetúa la pobreza y la desigualdad en todo el mundo.
Los indios son cada vez más ricos. Algunos, mucho más deprisa que otros. La Hurun Global Rich List de 2015 indica que India se ha colado por primera vez entre los tres primeros países de la lista de multimillonarios; India sumó 27 multimillonarios desde 2014, hasta alcanzar un total de 97. Ha superado a Rusia y se sitúa por detrás de Estados Unidos y China, que siguen liderando la lista con amplia ventaja, con 537 y 430 respectivamente.
La riqueza combinada de estos multimillonarios se acerca a los 266 000 millones de dólares.
Muchos multimillonarios han amasado su fortuna gracias al espíritu emprendedor, a la industria y a una notable habilidad para los negocios, pero algunos habrán obtenido su riqueza mediante actividades ilegales que desgarran los cimientos que mantienen unidas a nuestras sociedades. En ambos casos, la mayoría habrá intentado pagar la menor cantidad posible de impuestos sobre su riqueza mediante estructuras de «gestión patrimonial» legales, dudosamente legales e ilegales. El mundo lucha por distinguir entre las tres y por crear un sistema que funcione para todos los niveles de la sociedad. El Intercambio Automático de Información Financiera entre países de la OCDE es un buen paso adelante, pero existen preocupaciones de que, debido a ciertos requisitos del sistema y a la necesidad de establecer una red significativa de tratados bilaterales para facilitar el intercambio de información, pueda no beneficiar a los países en desarrollo a corto o medio plazo, lo que agravaría la desigualdad mundial.
La legislación india ha quedado, sin duda, rezagada frente al crecimiento de la riqueza y a la magnitud de los flujos de capital hacia y desde el país. El GFI calcula que los flujos financieros ilícitos globales procedentes de países en desarrollo, incluida la India, aumentan a un ritmo medio del 9,4 % anual.
El Gobierno del primer ministro Narendra Modi es muy consciente de la magnitud del problema. Combatir la creación de fondos ilícitos y revelar los detalles de las cuentas secretas de indios en paraísos fiscales fue una promesa que el señor Modi hizo en las elecciones nacionales de 2014, que lo llevaron al poder.
Desde mayo del año pasado, el Gobierno ha solicitado y publicado los datos de numerosos indios que tenían cuentas ilegales en bancos suizos. Ha puesto en marcha programas financieros que permiten a los indios monetizar el oro y las joyas con el fin de dotar de más transparencia a la tenencia de activos.
La amnistía fiscal de tres meses se consideró el último paso benévolo del Gobierno antes de iniciar una ofensiva contra los fondos ilícitos. Hasta ahora, las medidas adoptadas han servido para animar a los evasores fiscales y a los propietarios de fondos ilícitos a regularizar su situación y pasar página.
La escasa cantidad declarada durante el programa es un indicador claro de cuánto más debe hacer el Gobierno para atajar los fondos ilícitos. En un primer paso legislativo, India ha tratado de modificar las leyes que combaten el soborno en cumplimiento de su compromiso con la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC). Lamentablemente, la legislación no llegó a aprobarse. El Proyecto de Ley de Prevención del Soborno a Funcionarios Públicos Extranjeros y de Funcionarios de Organizaciones Públicas Internacionales de 2011 caducó en el Parlamento, ya que los legisladores optaron por no avanzar en su tramitación. Actualmente se está preparando una nueva propuesta de ley para ratificar la UNCAC y combatir el soborno.
El Gobierno indio debe pasar de las buenas intenciones a una acción contundente si quiere obtener resultados, y dichas acciones deben basarse en una evaluación integral de las formas en que un país determinado es vulnerable a la pérdida de capital a través de salidas ilícitas. Aunque la legislación se adopta necesariamente de forma fragmentaria, las piezas deben formar parte de un plan más amplio de los gobiernos para frenar los flujos ilícitos con el fin de revitalizar sus economías.
La Cumbre sobre la Agenda Global 2015 se celebra en Abu Dhabi del 25 al 27 de octubre.
Autor: Pranjal Sharma, editor consultor de Businessworld. Miembro del Foro Económico Mundial en el Consejo de la Agenda Global sobre Transparencia y Anticorrupción.
Imagen: Un prestamista cuenta billetes de rupias indias en su tienda de Ahmedabad (India), el 6 de mayo de 2015. REUTERS/Amit Dave





