Los gobiernos deben planificar de forma continua con un horizonte de 20 a 50 años para abordar los complejos problemas actuales, afirma Mohammed Al Gergawi, ministro de Asuntos del Gabinete, Emiratos Árabes Unidos.
Los gobiernos deben cultivar el mejor talento y adaptarse al cambio con mucha rapidez para lograr una buena gobernanza.
Esta entrevista sirvió como aportación para The Great Narrative, nuevo libro de Klaus Schwab y Thierry Malleret.
Los Emiratos Árabes Unidos siempre han tenido una visión de futuro y Mohammed Al Gergawi, ministro de Asuntos del Gabinete, Emiratos Árabes Unidos, afirma que este enfoque futurista debería ocupar un lugar más central en la elaboración de políticas gubernamentales, en lugar del habitual ciclo de cuatro a cinco años.
Al adoptar enfoques más ágiles y atraer al mejor talento, como hace el sector privado, los gobiernos podrán abordar las cuestiones más críticas de nuestro tiempo, sostiene.
Esta entrevista con Mohammed Al Gergawi, ministro de Asuntos del Gabinete de los Emiratos Árabes Unidos, sirvió como una de las 50 aportaciones de líderes de pensamiento globales para The Great Narrative, el nuevo libro de Klaus Schwab y Thierry Malleret que describe cómo podemos crear un futuro más resiliente, inclusivo y sostenible tras la COVID-19.
Usted es el único responsable político de este grupo de personas brillantes. Durante las entrevistas que he realizado hasta ahora, me he dado cuenta de que generar ideas es fácil, mientras que establecer políticas es difícil. ¿Está de acuerdo?
El papel del gobierno, incluso antes de la elaboración de políticas, es diseñar; el diseño en la administración pública es muy importante para el futuro.
Hoy vivimos en una era diferente, en la que las empresas han evolucionado más rápido que los gobiernos. Las empresas actuales tienen una orientación al futuro muy marcada, mientras que, hace 50 años, el pensamiento del gobierno y del sector privado eran similares.
Los líderes gubernamentales y los responsables políticos deben considerarse diseñadores del futuro. La carencia de la mayoría de los gobiernos es que su horizonte temporal suele ser a corto plazo: de cuatro a cinco años. En los Emiratos Árabes Unidos (EAU) miramos al futuro y planificamos para los próximos 20 a 30, incluso 50 años. No es posible resolver los problemas actuales con una visión a corto plazo. Por ejemplo, abordar el calentamiento global debería formar parte del plan de 50 años de un gobierno. Los gobiernos deben tener una previsión y una planificación a largo plazo, anticipándose y resolviendo simultáneamente los posibles desafíos, incluso antes de que se produzcan.
Solo estamos en el primer minuto del primer día del primer año en lo que respecta a la tecnología moderna. El progreso tecnológico acaba de empezar, y todavía no hemos visto nada. En cierto modo, estamos llevando a la humanidad, la economía, la sociedad y la educación a otro nivel, pero los gobiernos siguen rezagados, cuando deberían estar a la vanguardia del cambio.
Los EAU, por ejemplo, han definido 10 principios para los próximos 50 años, en los que nuestra economía, sobre todo, será el pilar fundamental.
Para construir y progresar en el corazón de Oriente Medio, una de las regiones más propensas a los conflictos y con una complejidad social y política notable, hay que diseñar una sociedad que se adapte al futuro, cuyo núcleo sea la convivencia. El objetivo de nuestra hoja de ruta y de nuestro diseño para los próximos 50 años es llevar a la sociedad al futuro de forma pacífica, porque, en [ese periodo], el mundo experimentará muchos altibajos: pandemias, riesgos nucleares y biológicos.
No estamos corriendo una carrera de 100 metros, sino un maratón completo en el que afrontaremos obstáculos y barreras sin precedentes. Hoy en día, un ciberataque puede paralizar todo un sistema sanitario; hace 30 años, eso simplemente era inconcebible.
El pilar más importante del gobierno es, como indica la palabra, la gobernanza. Gobernar un país de la manera correcta significa utilizar su talento de la manera correcta. La labor del gobierno es cultivar el talento y situarlo en primera línea. En los EAU, nuestro objetivo es atraer a las personas más brillantes y capacitadas para trabajar en la administración pública y en los sectores prioritarios.
Ritmo de la carrera
Muchas personas sostendrían que los países muy grandes se enfrentan a efectos de escala y problemas de complejidad, mientras que los países que actualmente mejor se adaptan a las tecnologías son países pequeños o ciudades-Estado, como Singapur, los EAU, Estonia, Israel y Taiwán. ¿Está de acuerdo en que ser pequeño es una ventaja competitiva?
Ser un país pequeño tiene sus ventajas: permite margen para experimentar y cambiar de rumbo con rapidez, pero no es el único factor. La clave no es lo grande que sea una nación, sino la velocidad con la que adopta el cambio.
La rapidez y la comprensión del futuro son muy importantes. Cada ministerio necesita contar con un futurista. También es importante crear un diseño de gobierno integral. Formamos a todos los altos cargos para que sean diseñadores dentro de la administración. La vida gira en torno al diseño. A veces, el gobierno se olvida de esto y, cuando lo hace, se vuelve burocrático y desconectado de la realidad.
La innovación en la administración pública también es crucial; actualmente, la brecha entre el gobierno y la sociedad es considerable. Muchos países se enfrentan a malestar social porque el gobierno no está en sintonía con el lenguaje de la sociedad o de las empresas.
Mientras la información se mueve con rapidez, los gobiernos se enfrentarán a desafíos mayores, con las redes sociales determinando qué ideas triunfan. Por eso los gobiernos deben prepararse y adaptarse al futuro, situándose a la vanguardia y no quedándose atrás.
Tras entrevistar a 45 personas, la sensación es que quienes están fuera del mundo occidental tienen una actitud de «basta»: están hartos de que Occidente les diga qué hacer, y el modelo occidental es totalmente inadecuado para los desafíos que usted ha subrayado sobre cómo adoptar tecnologías y el horizonte corto que impone el ciclo electoral.
¿Está de acuerdo en que, para gobernar en el mundo de mañana y tener la visión a largo plazo que ha destacado, se necesitan nuevos modelos de gobernanza? ¿Y que las democracias probablemente no están en la mejor posición para lograrlo, porque el ciclo de una democracia es de cuatro a seis años como máximo y después cambia?
No creo que exista un único modelo. Lo importante es tener principios, no necesariamente el sistema. Los países pueden tener sistemas diferentes [en todo el mundo]. Otros sistemas se adaptarán a las sociedades de diversas formas en distintos periodos, pero hay ciertos principios que todo gobierno debería tener: uno es una visión a largo plazo, no solo una visión a corto plazo sincronizada con los ciclos electorales.
El segundo principio es que la forma misma del gobierno debe ser ágil. La estructura gubernamental con ministerios existe desde hace casi 200 años. En los EAU entendemos que el conocimiento ha cambiado. Hoy en día, el conocimiento y la forma en que evoluciona la información son enormes. El gobierno debe prestar atención y adaptarse.
Otro ejemplo es la educación, que cambiará en el futuro porque obtenemos el conocimiento y la educación de forma distinta e instantánea desde nuestra tableta, teléfono u otros dispositivos. También obtenemos una variedad de conocimientos mucho mayor. Sabemos que las universidades cambiarán en los próximos años y que su modelo de negocio se transformará debido a nuevos modelos como el aprendizaje virtual, abierto y permanente.
Las universidades del sector privado están trabajando en estos avances, pero los gobiernos se quedan atrás, en parte porque existe una resistencia natural a alterar el statu quo para mantener el legado de las instituciones. Tenemos que buscar nuevas formas de abordar la educación y creo que la opinión pública acelerará el ritmo del cambio a escala mundial.
Así pues, la forma de gobierno está cambiando, al igual que la edad media de los funcionarios públicos. Las personas que dirigen empresas de varios billones de dólares, como Meta o Google, eran jóvenes, de veintipocos años, cuando fundaron estas empresas. Eso no ocurre en la administración pública.
El gobierno debe ser más joven en edad y en espíritu.
Lo probamos en los EAU: nuestra ministra de Juventud tenía 22 años cuando fue nombrada [porque] no se puede poner a alguien mayor a representar a la juventud. Eso supone un cambio en la administración pública.
Sabemos que la inteligencia artificial es el futuro y que se convertirá en un servicio básico, parte de la vida cotidiana. [Lamentablemente], los gobiernos llegan tarde. En los EAU, nombramos al primer ministro de inteligencia artificial del mundo hace tres años, porque afectará a cada aspecto de nuestras vidas, algo que hoy es evidente.
Para construir y progresar en el corazón de Oriente Medio, una de las regiones más propensas a los conflictos y con una complejidad social y política notable, hay que diseñar una sociedad que se adapte al futuro, cuyo núcleo sea la convivencia.
Mohammed Al Gergawi, ministro de Asuntos del Gabinete, Emiratos Árabes Unidos
Saben hacia dónde se dirige el mundo, y, sin embargo, la respuesta es lenta y reactiva.
Cuando estuve en Silicon Valley, pregunté a mis colegas por qué tenían aceleradoras en estas empresas. Me respondieron que es para generar ideas y para que la política avance con rapidez.
Los gobiernos normalmente no tienen aceleradoras, pero creamos una en la Oficina del Primer Ministro. Damos a las personas entre 24 y 48 horas para determinados desafíos, y funciona, lo que demuestra que el gobierno necesita operar de forma algo distinta a como lo ha hecho en el pasado. Hemos empezado a compartir nuestro modelo con el mundo: hay aceleradoras gubernamentales en Uzbekistán y Jordania, lo que significa que se están compartiendo ideas de un gobierno a otro, algo de lo que el gobierno necesita más.
Otro ejemplo es el alto desempleo. ¿Cómo se resuelve en Oriente Medio? Una forma es enseñar programación a los niños, porque la programación puede realizarse desde cualquier lugar. En Chennai (India), una persona puede prestar servicios de programación a alguien en Ontario (Canadá). Enseñamos programación a los jóvenes de la región, donde tenemos la iniciativa One Million Arab Coders. Los gobiernos deben pensar ahora de forma diferente y centrarse en las competencias del futuro.
El gobierno necesita un futurista
¿Qué le da más optimismo hoy en día respecto a los desafíos a los que nos enfrentamos y a cómo se resolverán?
Estamos en una nueva frontera para la raza humana. Pasamos de descubrir el fuego hace millones de años a la rueda, que conectó ciudades y pueblos hace un par de miles de años.
Hoy estamos en una nueva frontera, con todo lo que está sucediendo con las nuevas tecnologías, y eso me da esperanza, pero también me preocupa: ¿cómo usaremos estas nuevas herramientas como raza humana? Creo que el bien prevalecerá y prosperará, y que la humanidad las utilizará de la manera correcta. Como gobierno, creo que resolveremos muchos de nuestros problemas mediante la tecnología. Un ejemplo es la COVID-19: ha sido un desafío, sin duda, pero es posible aprovechar una situación difícil de forma positiva.
Como gobierno, dimos un salto adelante: hemos implementado muchas ideas que pensábamos aplicar dentro de cinco años porque la tecnología evolucionó. Lo logramos en educación, por ejemplo. No cerramos nada y la enseñanza se volvió híbrida: una combinación de aprendizaje presencial y a distancia. Utilizamos la telemedicina, que funcionó a la perfección, y trasladamos al 50% nuestros centros de servicios al entorno en línea.
También descubrimos que había muchas cosas que no hacíamos en línea y que podríamos haber hecho. Actualmente, el 80% de todos nuestros cursos son en línea, al igual que más del 80% de nuestros casos judiciales, y nos acercamos al 90%. Eso supone dinero y energía ahorrados. Vimos que, incluso en condiciones adversas y situaciones difíciles, debemos adaptarnos, ser ágiles y utilizar la tecnología para servir a la humanidad de la mejor manera posible.
Hoy en día, una gran corriente en la literatura económica sostiene que los gobiernos deben tomar la iniciativa, porque, de lo contrario, los problemas globales no se resolverán. Algunos sostendrían que el éxito de un gobierno en la adopción de la tecnología depende en gran medida de la proporción del PIB destinada a investigación y desarrollo.
Supongo que estaría de acuerdo con eso. Dejando de lado las cuestiones de agilidad y mentalidad en la adopción de tecnologías, ¿estaría de acuerdo en que los gobiernos lideran en términos de I+D y que necesitan ayudar a las empresas privadas a florecer?
El gobierno se dedica a liberar potencial. Nuestra función es liberar el potencial humano en la sociedad. Eso es lo que hicimos en los EAU. Nuestra labor es crear un entorno que brinde el potencial para que las empresas, la filantropía y las personas prosperen. En cuanto a la correlación entre el PIB y la adopción de tecnología, Estonia puede servir de ejemplo. No es realmente un país rico, pero tiene una mentalidad y un liderazgo particulares. Se necesita a alguien en la cúspide que empuje los límites, abra la puerta y diseñe el rumbo del país. Pocos líderes lo hacen. Estonia es un excelente ejemplo. Tenía una visión y trabajó muy duro para implementarla. El liderazgo gubernamental cambió, pero sus esfuerzos se convirtieron en parte del ADN del país.
¿Cuál es su gran idea central como persona, responsable político y funcionario?
Nuestra gran idea como gobierno es crear esperanza. Las personas sin esperanza son un gran obstáculo para la sociedad. Nuestra sonda a Marte se llamó «Esperanza» porque queremos dar esperanza a los jóvenes de Oriente Medio, para que sepan que personas como ellos pueden llegar a Marte.
Nuestra labor como gobierno es crear un paraíso en la tierra y una sociedad mejor. Diseñar una ciudad hermosa en la que las personas puedan convivir requiere tener una vocación en la vida. Los jóvenes de esta parte del mundo deben creer que la vida es buena, que tienen las mismas oportunidades de generar un impacto positivo y dejar un gran legado.
Ese es mi trabajo, esa es mi motivación y donde me siento más realizado. Hay que tener una vocación firme en la vida. Vivimos en Oriente Medio, donde debemos construir un futuro mejor para las generaciones venideras y desarrollar el modelo adecuado.
Al final del día, nuestra labor es crear las condiciones adecuadas para la sociedad, diseñar la mejor ciudad y los mejores barrios, sentirnos orgullosos de lo que hacen nuestros ciudadanos y tener esperanza en el futuro. Una persona sin esperanza es una persona sin vida. Los jóvenes deberían despertar cada día con la esperanza de que el cielo es el límite, de que conocerán a grandes personas, de que trabajarán duro y lograrán lo que quieren. Ese es el entorno que el gobierno debe crear.
Esta entrevista sirvió como aportación para The Great Narrative, el nuevo libro de Klaus Schwab y Thierry Malleret que recoge la Visión de Davos y explora cómo podemos dar forma a una narrativa constructiva y común para el futuro.
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