¿La restricción del crédito bancario provoca pérdidas de empleo?

¿La restricción del crédito bancario provoca pérdidas de empleo?
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Nuevas pruebas sobre la relación entre crédito y empleo

La Crisis Global de 2008 y el consiguiente aumento del desempleo a ambos lados del Atlántico despertaron un nuevo interés por la relación entre las imperfecciones financieras y la dinámica del mercado laboral. Tras la Crisis, una creciente literatura empírica ha estudiado los vínculos entre las condiciones financieras y los ajustes del empleo. La Gran Recesión indicó que el apalancamiento de las empresas y su acceso a la financiación están claramente correlacionados con las decisiones de contratación y despido. Actualmente se acepta, sobre la base de pruebas empíricas, que las fricciones en el crédito bancario están correlacionadas con las pérdidas de empleo cuando se deterioran las condiciones crediticias (véanse las pruebas microeconómicas presentadas por Chodorow-Reich y Bentolila et al., 2014).1 Nuestra investigación reciente (Boeri et al., 2014) confirma estos hallazgos.

La limitada capacidad de comprometer ingresos en el paradigma laboral principal

El modelo de Diamond-Mortensen-Pissarides (DMP) es el principal paradigma para abordar las imperfecciones de los mercados laborales. En el marco de referencia, las finanzas no desempeñan ningún papel. Se llevan a cabo todos los proyectos cuyo valor actual neto es positivo y se supone que los mercados financieros son perfectos. ¿Qué ocurre si los mercados financieros no son perfectos? ¿Un acceso diferente a la financiación influye en las decisiones de contratación y despido de las empresas? Estas preguntas básicas exigen comprender más a fondo la relación entre el trabajo y las finanzas. Nuestra investigación (Boeri et al., 2014) aprovecha el concepto de capacidad limitada para comprometer ingresos, propuesto por Holmstrom y Tirole (2011). La idea es que solo puede ofrecerse como garantía y utilizarse para obtener préstamos una parte de los ingresos del empresario, ya sea porque otra parte constituye un beneficio privado o porque el empresario necesita incentivos. Al incorporar imperfecciones financieras y restricciones al endeudamiento en un modelo de equilibrio del desempleo por lo demás estándar, nuestra investigación contribuye a construir un modelo arquetípico y flexible de trabajo y finanzas.

En nuestra nueva teoría, las empresas están sujetas a restricciones financieras debido a su capacidad limitada para comprometer ingresos e invierten en capital físico dentro de un mercado laboral imperfecto. Las empresas que ingresan atraen a trabajadores publicando vacantes con salarios asociados y contratan hasta alcanzar un tamaño determinado de forma endógena, que depende de su acceso a la financiación. Las empresas prevén que podrían necesitar nuevos fondos durante su ciclo de vida y que quizá no puedan refinanciarse en esos momentos. Si esto sucede, deben recurrir a fondos internos para financiar la reconstrucción de su capital físico. Si no disponen de esos fondos, se ven obligadas a despedir trabajadores y cerrar sus operaciones.

La fusión de dos gigantes

Cuando se despide a trabajadores, la empresa pierde su capital de búsqueda, definido como el costo de atraer y contratar trabajadores. Por tanto, ex ante, las empresas se enfrentan a una disyuntiva: invertir sus fondos limitados en una reserva de fondos líquidos para proteger su capital de búsqueda o invertir en una mayor capacidad (más empleados). Nuestro modelo teórico muestra que, si desaparecen las fricciones del mercado laboral, también desaparece el motivo para que las empresas mantengan efectivo. Esto implica una complementariedad fundamental entre las fricciones del mercado laboral y la tenencia de activos líquidos por parte de las empresas, novedosa en la literatura. En este sentido, nuestro trabajo reúne la investigación de Holmstrom y Tirole (2011) sobre liquidez con el modelo tradicional de Mortensen-Pissarides (1994) de equilibrio del desempleo.

Nuevos resultados

Nuestro trabajo teórico arroja distintos resultados.

  • En primer lugar, nuestra teoría revela una complementariedad clave entre la tenencia de efectivo por parte de las empresas y las imperfecciones del mercado laboral.

En nuestro modelo, el sector empresarial mantiene efectivo para proteger su capital de búsqueda, definido como el costo total de contratación asociado a las imperfecciones del mercado laboral. El modelo también predice que las empresas no mantienen efectivo cuando desaparecen las fricciones del mercado laboral. Aunque sabemos que hay muchos motivos precautorios para que las empresas mantengan efectivo, la complementariedad entre los activos líquidos y las imperfecciones del mercado laboral es novedosa y debería investigarse en futuros trabajos empíricos.

  • En segundo lugar, nuestra teoría predice que las empresas que mantienen más efectivo deberían estar más protegidas frente a los shocks adversos que afectan a sus prestamistas.

Las pruebas empíricas recientes sugieren que las empresas más apalancadas despidieron a más trabajadores durante la Gran Recesión.

  • En tercer lugar, nuestra investigación predice que, en promedio, las empresas integradas en sectores financieros que funcionan mejor deberían estar más apalancadas y tener menos propensión a mantener efectivo.

Además, la teoría predice que, en condiciones financieras adversas, un sistema más integrado financieramente despediría a más trabajadores. Creemos que, a este respecto, resulta reveladora la dinámica del mercado laboral estadounidense a principios de 2007, en comparación con la experiencia europea tras el shock financiero. Podría decirse que el sector empresarial estadounidense está más integrado financieramente que el europeo. Cuando los shocks financieros golpearon en 2007, el desempleo en Estados Unidos subió rápidamente del 5 al 9 %, mientras que en Europa aumentó solo modestamente. Sin duda, las instituciones del mercado laboral en Europa redujeron la destrucción de empleo, pero es probable que el drástico aumento del desempleo en Estados Unidos fuera la contrapartida de su orientación financiera. Las pruebas de Boeri et al. (2013) son coherentes con esta interpretación.

Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Tito Boeri es profesor de Economía en la Universidad Bocconi de Milán; director científico de la Fondazione Rodolfo Debenedetti y fundador de LaVoce. Investigador del CEPR. Pietro Garibaldi es italiano, actualmente es profesor de Economía en la Universidad de Turín y director del Collegio Carlo Alberto. Investigador del CEPR. Espen R. Moen es profesor de Economía en BI Norwegian Business School.

Imagen: Maniquíes motorizados sostienen carteles que dicen «Contrátenme». REUTERS/Mark Blinch

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