En una serie de publicaciones de blog seleccionadas por la Partnering Against Corruption Initiative (PACI) del Foro Económico Mundial, en la que diversas voces destacadas presentarán sus perspectivas sobre la anticorrupción de cara al Día Mundial contra la Corrupción, que se celebra el 9 de diciembre. En la siguiente publicación, Sophal Ear, profesor adjunto de Asuntos de Seguridad Nacional de la US Naval Postgraduate School y un Joven Líder Global del Foro Económico Mundial, explica cómo la ayuda exterior y la corrupción podrían estar relacionadas.
¿Es la perenne aspiración de Camboya de convertirse en miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un intento del actual régimen de proyectar legitimidad? Sin duda. Es la culminación de dos décadas de reintegración de Camboya en el mundo. Es un proceso que comenzó en 1991 con los «Acuerdos sobre un Arreglo Político Global de la Cuestión de Camboya», también conocidos como «Acuerdos de Paz de París», y que continuó con la adhesión a la ASEAN y a la OMC en 1999 y 2004.
Vinculado a la búsqueda de legitimidad del régimen por parte de Phnom Penh, existe otro problema igualmente importante: la presencia constante de corrupción, favorecida por la ayuda exterior y la intervención durante las últimas dos décadas. Téngase en cuenta la posición sistemáticamente baja de Camboya en el Índice de Percepción de la Corrupción. En 2008, Camboya ocupaba el puesto 166 de 180 y en 2011 el país ocupaba el puesto 164 de 182; una tendencia de alta corrupción en el sector público. La corrupción en Camboya es generalizada y un obstáculo importante para el desarrollo social y económico.
Las implicaciones sociales de la dependencia de la ayuda se evalúan mejor comparando cuánta ayuda recibió el país durante un periodo de tiempo y cuánta corrupción y mortalidad materna e infantil existe. Cabría pensar que, tras recibir más ayuda, la mortalidad materna, por ejemplo, habría disminuido significativamente; pero no fue así. Según datos obtenidos de los Indicadores del Desarrollo Mundial (WDI) del Banco Mundial en febrero de este año, a pesar de los miles de millones de dólares que el país recibió en ayuda exterior, la incidencia de mortalidad materna aumentó de 440 muertes por cada 100 000 nacidos vivos en 2000 a 472 en 2005, descendiendo solo ligeramente a 460,8 en 2008 (aunque todavía por encima de la cifra de 2000).
Por otro lado, si se combinaran los ingresos nacionales actuales y las estimaciones de corrupción, Camboya dispondría de los recursos necesarios para desarrollarse por sí misma. Sin embargo, es probable que la afluencia constante de ayuda esté alterando la relación entre los ciudadanos y la administración. Con datos de 2002-2010 del WDI, por cada dólar gastado por el gobierno central se recibieron más de 94 centavos de ayuda exterior neta. En esencia, por cada dólar que gastaba el gobierno, recibía casi un dólar. La motivación para desarrollarse de forma independiente se pierde.
El departamento de impuestos, por ejemplo, no se molesta en recibir pagos en efectivo. Contar el dinero no reporta ningún beneficio privado al personal, y el contribuyente tardará todo el día en ser atendido. La alternativa es pagar a un intermediario (que a menudo también hace de casa de cambio) para que realice una transferencia bancaria a la cuenta bancaria del departamento de impuestos (algo que solo los intermediarios pueden hacer).
Ante la ausencia de ingresos nacionales sólidos y de divisas, la ayuda exterior se convierte en una maldición, como el petróleo o los minerales, en una versión de la maldición de los recursos.
Autor: Sophal Ear es profesor adjunto de Asuntos de Seguridad Nacional de la US Naval Postgraduate School y un Joven Líder Global del Foro Económico Mundial. También es autor de Aid Dependence in Cambodia: How Foreign Assistance Undermines Democracy. Asistencia en la investigación para la publicación de blog a cargo de Dimitri Randall.
Las opiniones expresadas son exclusivamente suyas y no representan las de la Armada de los Estados Unidos ni las del Gobierno de los Estados Unidos.
Imagen: Reunión del Consejo de Seguridad en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York REUTERS/Keith Bedford




