¿Amplificaron la Gran Recesión los altos niveles de deuda de las empresas estadounidenses?

¿Amplificaron la Gran Recesión los altos niveles de deuda de las empresas estadounidenses?
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Una de las narrativas dominantes sobre la Gran Recesión destaca el importante papel de la deuda de los hogares estadounidenses en la intensidad y duración de la contracción económica entre finales de 2007 y mediados de 2009, y en la posterior y lenta recuperación. La investigación de Atif Mian, de la Universidad de Princeton, y Amir Sufi, de la Universidad de Chicago, documenta el papel crucial de la acumulación de deuda hipotecaria por parte de los hogares estadounidenses en la posterior y masiva reducción del consumo, una vez que los precios de la vivienda comenzaron a desplomarse en 2006 y 2007.

Sin embargo, los hogares estadounidenses no fueron los únicos actores económicos que aumentaron su deuda en los años previos a la Gran Recesión. Una nueva investigación de Xavier Giroud, de la Escuela de Administración Sloan del Instituto Tecnológico de Massachusetts, y Holger Mueller, de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, muestra que el apalancamiento financiero de las empresas también fue decisivo para la duración y gravedad de la brusca contracción económica. El nuevo artículo sostiene que, aunque la deuda de los hogares, como subrayan Mian y Sufi, es muy importante para entender la última recesión, los balances de los empleadores también fueron fundamentales para la recesión económica. Como dicen Giroud y Mueller: «Los hogares no despiden trabajadores. Las empresas sí».

Los dos autores concluyen que la forma en que los hogares respondieron al desplome de los precios de la vivienda fue importante, pero solo en la medida en que afectó a las empresas, cuando los consumidores de sus productos y servicios redujeron el consumo. Sin embargo, el efecto de esa persistente caída del gasto de los consumidores en la economía en general, a través de las tendencias del empleo, depende de cómo reaccionaron las empresas ante esa caída. Giroud y Mueller examinaron ese vínculo analizando los cambios en el empleo por establecimiento entre 2007 y 2009. (Un breve recordatorio: un establecimiento es un lugar físico donde se desarrolla una actividad empresarial, y una empresa puede tener uno o varios establecimientos).

En síntesis, concluyen que los establecimientos de las empresas que aumentaron su deuda en los años previos a la Gran Recesión respondieron a la recesión económica despidiendo a más trabajadores que los establecimientos de empresas con bajo apalancamiento. La diferencia entre la respuesta de los establecimientos de las empresas muy endeudadas y la de las más prudentes fue tal que todos los empleos perdidos a causa del desplome de los precios de la vivienda correspondieron a establecimientos de empresas con alto apalancamiento. Además, las comunidades de todo el país con más establecimientos de empresas muy apalancadas registraron mayores pérdidas de empleo.

Una forma de interpretar los hallazgos de Giroud y Mueller es que estas empresas más endeudadas no pudieron acceder al crédito durante la recesión, por lo que su única opción para responder a la caída del consumo fue despedir trabajadores. En otras palabras, el endurecimiento de las condiciones de crédito durante la Gran Recesión contribuyó a las pérdidas de empleo a gran escala de aquel periodo.

Pero ¿por qué asumieron tanta deuda estas empresas? Los autores no abordan esa cuestión, pero existen posibles motivos para esta acumulación: compras apalancadas, recompras de acciones o fusiones y adquisiciones con un elevado nivel de deuda. Podrían explicar por qué muchas empresas no estaban preparadas para soportar el gran impacto cuando se produjo.

Una posible lección de este nuevo artículo es que los efectos de la deuda de los hogares y del endurecimiento de las condiciones de crédito están más interrelacionados de lo que suelen considerar los economistas y los responsables de formular políticas. El estallido de la burbuja inmobiliaria pudo ser el principal factor que inició la secuencia de acontecimientos que desembocó en la Gran Recesión, pero los mercados de crédito y los balances de las empresas desempeñaron un papel importante en la propagación de ese enorme impacto. En definitiva, la deuda en sentido amplio tiene una importancia considerable en nuestra economía.

Este artículo se publica en colaboración con Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.

Imagen: El edificio Pierre se ve a través de una escalera mientras los clientes entran en la tienda Apple de la Quinta Avenida, en Manhattan, Nueva York. REUTERS/Adrees Latif

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