Con la proximidad del fin de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), se ha producido un intenso interés global por establecer una nueva agenda de desarrollo y diseñar un marco de indicadores que la acompañe. Si bien los ODM han sido muy criticados por no captar todos los aspectos clave del desarrollo humano y por no aportar datos sobre las metas que establecieron, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos se enfrentan a un desafío diferente. Según la propuesta del Open Working Group (OWG), existen más de 169 metas que representan una agenda mucho más amplia, cada una acompañada de varios indicadores específicos. Estos indicadores son principalmente nacionales (informados por cada país).
Una lista tan larga de indicadores ha sido criticada por ser difícil de comunicar y demasiado compleja de gestionar, aunque lo cierto es que se siguieron nada menos que 69 indicadores como parte de los ODM, muchos más han quedado consagrados en acuerdos respaldados internacionalmente, y las nuevas agendas de desarrollo, como la del cambio climático, incorporan indicadores clave nuevos que expresan las aspiraciones de desarrollo emergentes de numerosos ciudadanos. Aunque el seguimiento de más de 300 indicadores propuestos por la Comisión de Estadística de la ONU puede suponer una carga adicional para las oficinas estadísticas de los países, muchos de los cuales ya siguen varios de ellos, y deberían hacerse esfuerzos para apoyar el seguimiento de los nuevos. Pero las negociaciones sobre la lista de indicadores de los ODS se centran actualmente en cómo reducir su número, en lugar de en cómo medir realmente lo necesario.
En un artículo reciente publicado en The Lancet, los autores sostienen que la solución a este callejón sin salida es un enfoque de doble vía para el marco de indicadores (véase el gráfico siguiente). Dicho marco constaría de un conjunto limitado de indicadores políticos de alto nivel, a modo de «paraguas», así como de una serie de indicadores técnicos más detallados que puedan captar la amplitud de la nueva agenda sin olvidar los ODM no alcanzados. Podría elaborarse una lista de unos treinta indicadores políticos para evaluar el progreso de las naciones y del planeta. Por otra parte, indicadores técnicos adicionales podrían evaluar los avances en ámbitos específicos de implementación e incluir una lista detallada de 300 o más indicadores, principalmente a nivel nacional. Además, los países y las agrupaciones de varios países podrían desarrollar indicadores subnacionales y regionales.
Figura: El enfoque de dos vías para medir los ODS.
Fuente: The Lancet (2015)
Un marco de indicadores de este tipo permitiría tanto una comunicación eficaz con los responsables de políticas nacionales e internacionales y con los grupos de defensa, como una medición sólida de los avances en ámbitos específicos del desarrollo socioeconómico. Este enfoque debe considerarse en el contexto de los debates más recientes sobre la Financiación para el Desarrollo (FfD) y de los compromisos consagrados en The Addis Ababa Action Agenda of the Third International Conference on Financing for Development, como parte de las iniciativas sobre la revolución de los datos. La implementación eficaz de un marco de ODS de dos vías de este tipo requeriría alinear estrechamente las prioridades de desarrollo clave a nivel nacional con la agenda global de desarrollo sostenible, así como establecer mecanismos claros de seguimiento y rendición de cuentas encargados de monitorizar los avances.
¿Ya lo ha leído?
¿Qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible?
5 formas en que los Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden tener éxito
Autores: Sylvia Szabo, Research Fellow, University of Southampton; Zoe Matthews, catedrática de Salud Global y Estadística Social en la División de Estadística Social y Demografía de la University of Southampton, y asesora de la Sección de Salud Sexual y Reproductiva del UNFPA.
Imagen: Un empresario baja por la escalera de un edificio de oficinas en Tokio el 14 de febrero de 2011. REUTERS/Toru Hanai





