Las ventajas que ofrece China no estarán disponibles más cerca de casa y los costos de relocalizar la producción son elevados y, a menudo, prohibitivos.
Las oportunidades del comercio mundial serán un área clave para el crecimiento empresarial después de la pandemia.
La tecnología es fundamental para resolver la falta de transparencia en las cadenas de suministro mundiales.
Diez meses después, la pandemia sigue amenazando la vida y los medios de subsistencia en muchas partes del mundo. Entre sus numerosos efectos están las fisuras en nuestras cadenas de suministro internacionales, esenciales para que las economías globalizadas sigan funcionando.
En algunos casos, la preocupación por el riesgo de transmisión ha reavivado los llamamientos a adoptar economías más proteccionistas y orientadas hacia el interior. Sin embargo, si creemos, como creemos, que la prosperidad económica depende de facilitar el movimiento de bienes y servicios desde los lugares donde se producen hasta aquellos donde más se necesitan, también sostenemos que esto solo puede lograrse mediante la acción colectiva, no el aislamiento.
La continuidad de la globalización, centrada en una distribución equitativa, y el libre comercio sostenible son factores fundamentales para avanzar hacia una recuperación colectiva.
Los desafíos
¿Qué hemos aprendido de la pandemia? La interrupción del ritmo habitualmente fiable de las cadenas de suministro mundiales ha hecho que la relocalización de la producción —el regreso de la fabricación desde el extranjero— surja como una solución popular. El cierre de fronteras a raíz de la pandemia ha agravado la situación y, en ocasiones, ha interrumpido el suministro de productos esenciales a muchos países.
Las cadenas de suministro más cortas deberían reducir el riesgo de quedar aislados de proveedores clave. Pero ¿es realmente eficiente que las empresas trasladen cadenas de suministro enteras para acercarlas a casa, pasando por alto las ventajas que ofrecen los clústeres de especialización en la fabricación avanzada o los menores costos de fabricación de las economías emergentes y de frontera?
La Gran Área de la Bahía de China, por ejemplo, es un centro de fabricación para empresas internacionales. Cuando encuestamos allí a fabricantes a principios de este año, casi el 70% consideraba trasladar sus operaciones a otros lugares; sin embargo, al profundizar en el tema, descubrimos que casi la mitad de esos encuestados aún no había tomado una decisión definitiva.
En nuestra opinión, China seguirá siendo fundamental para el ecosistema del comercio mundial y para las cadenas de suministro globales, pese a los cambios. Las ventajas que ofrece no estarán disponibles de repente más cerca de casa y los costos de relocalizar la producción son elevados y, a menudo, prohibitivos.
¿Dónde encontraremos crecimiento?
Cuando finalmente controlemos la pandemia de COVID-19 y las empresas puedan centrarse en recuperarse y reconstruirse, tendrán que buscar nuevas áreas de crecimiento. Una solución será identificar y aprovechar las oportunidades del comercio mundial.
El informe de Standard Chartered, Informe sobre oportunidades comerciales señala una oportunidad conjunta de casi 40.000 millones de dólares para que los exportadores amplíen el comercio bilateral entre India y 10 mercados clave en diversos sectores. Estos mercados abarcan la ASEAN, el noreste de Asia, Europa y las Américas. Solo mediante los mecanismos del comercio mundial pueden estas empresas intercambiar sus bienes y servicios con India, para obtener importantes beneficios mutuos.
Tanto las instituciones financieras como los responsables de formular políticas deben intensificar sus esfuerzos para garantizar que las empresas tengan acceso al capital, a la infraestructura necesaria y al entorno regulatorio adecuado para aprovechar estas oportunidades y contribuir como motores de la recuperación económica mundial.
Facilitar el comercio mundial
Para que el comercio mundial prospere en el futuro, debemos hacerlo más sostenible y resiliente ante las perturbaciones externas. Uno de los mayores problemas que puso de manifiesto el virus es la falta de transparencia en las cadenas de suministro mundiales. Los problemas en un solo punto pueden desarticular todo el proceso interconectado, sin que el fabricante pueda ver exactamente dónde se produjeron.
La tecnología es fundamental para resolver este problema: las soluciones de banca digital pueden ofrecer a las empresas la transparencia que necesitan para minimizar las demoras y las fricciones en las cadenas de suministro, y acceder más fácilmente a financiación. Por ejemplo, los bancos que se han adherido a Contour, una plataforma basada en blockchain, pueden facilitar a las empresas un mayor acceso a la financiación del comercio mediante operaciones comerciales simplificadas y sin papel. Este tipo de plataformas ayuda a las empresas a reforzar la resiliencia de sus cadenas de suministro gracias a una mayor transparencia, una mejor eficiencia de costos y una reducción de los riesgos de liquidación.
En materia de políticas gubernamentales y multilaterales, debemos reconocer los beneficios del libre comercio y comprender que alterar la eficiencia de costos en la producción suele perjudicar al consumidor final. Las políticas deben facilitar, no impedir, que las empresas exporten libremente y que el movimiento de talento y mercancías no encuentre obstáculos.
Singapur, por ejemplo, ha construido parte de su éxito económico gracias a su conectividad global y a los flujos comerciales internacionales. Ante una nueva realidad, el país sigue avanzando rápidamente hacia un ecosistema de comercio digital. Promueve el uso de tecnología digital entre las numerosas instituciones financieras que operan en su territorio; impulsa la adopción del comercio electrónico y respalda plataformas innovadoras de financiación del comercio, como Networked Trade Platform, además de conectarse digitalmente con socios comerciales clave.
Al salir de la pandemia de COVID-19, no podemos volver al pasado. El desafío consiste en dar forma a una nueva realidad en la que se permita al comercio mundial impulsar una recuperación sostenible.
