¿Qué significa el Internet de Todo para la seguridad?

¿Qué significa el Internet de Todo para la seguridad?
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Hay dos tipos de empresas: las que han sido víctimas de un ataque informático y las que aún no saben que lo han sido.

Los principales actores de todos los sectores se vieron afectados por brechas o incidentes de seguridad en 2014, aunque solo los ataques de mayor repercusión llegaron a los titulares. Descubrimos que el 100 % de las redes empresariales registran tráfico hacia sitios web que alojan malware, y que el número de incidentes de ciberseguridad que implicaron a organismos del Gobierno de EE. UU. aumentó un 35 % entre 2010 y 2013. Nada indica que esta tendencia vaya a remitir, y las tendencias muestran que los ataques siguen evolucionando en sofisticación y frecuencia. Por eso, ya no se trata de preguntarse si los ciberdelincuentes accederán a nuestras redes o centros de datos, sino cuándo lo harán.

El año pasado, en el Foro Económico Mundial, escribí sobre cómo el Internet de Todo (IoE) —un sistema nervioso global de redes que conecta a personas, procesos, datos y cosas— cambiaría el mundo. Ahora, un año después, ya hemos visto su impacto. Los monitores portátiles de salud y rendimiento, los automóviles inteligentes, las redes eléctricas inteligentes, las plataformas petrolíferas conectadas y la fabricación conectada han comenzado a revolucionar nuestra forma de trabajar, vivir, jugar y aprender.

Un nuevo enfoque de la seguridad

El Internet de Todo representa una oportunidad global de 19 billones de dólares para crear valor. Sin embargo, en la era de la conectividad ubicua, la seguridad será una preocupación aún mayor. No bastará con extender las estrategias de seguridad informática existentes al Internet de Todo. Es fundamental adoptar un nuevo enfoque de la seguridad, un pensamiento disruptivo y la innovación.

Insto a los líderes de hoy a considerar lo siguiente:

Por diseño, las amenazas se aprovechan de la confianza en los sistemas, las aplicaciones, las personas y las empresas. La realidad es que no existen redes ni dispositivos de confianza y, a menudo, las personas son el eslabón más débil cuando se trata de amenazas que penetran en un entorno. Aunque esto pueda parecer insuperable, en realidad es una oportunidad para que las empresas aborden la seguridad como un motor de crecimiento, diseñando estrategias que aprovechen la tecnología y los conocimientos especializados en seguridad. Debemos analizar la seguridad a lo largo de todo el continuo de ataque: antes, durante y después de un ataque.

Todas las empresas son empresas de seguridad

Para mantener un alto nivel de confianza con clientes, socios y empleados en este entorno, las empresas deben considerarse empresas de seguridad. Aunque no existen redes ni dispositivos de confianza, una estrategia centrada en el problema fundamental de la seguridad —las amenazas— permitirá a quienes defienden las redes ir más allá de las capacidades de los atacantes y hacer frente a una red más amplia y a entornos empresariales en evolución.

Los buenos líderes deben ser implacables al evaluar su propia seguridad: ¿Qué controles tenemos establecidos? ¿En qué medida se han probado? ¿Contamos con un proceso de notificación? ¿Qué más deberíamos saber?

La seguridad ya no es solo una cuestión tecnológica: nos afecta a todos. Es necesario que los responsables de tecnología y de negocio se coordinen, debatan los posibles riesgos y colaboren para encontrar soluciones que protejan tanto la propiedad intelectual como las finanzas.

Vigilancia global

La vigilancia global y la inteligencia colaborativa son fundamentales. Al no existir un conjunto común de normas, el debate sobre la seguridad de Internet se intensifica en todo el mundo. La ciberdelincuencia ya está prosperando en zonas con una gobernanza cibernética débil, como Europa del Este. A la larga, este enfoque desigual de la seguridad podría restringir el flujo de datos entre fronteras. Un diálogo global entre gobiernos, sociedad y sector privado puede ayudar a alcanzar un acuerdo sobre cómo proteger la economía de Internet. Los avances del Internet Engineering Task Force (IETF) y de otros organismos de normalización hacen que el futuro parezca prometedor gracias a la colaboración; pero, en última instancia, corresponde a los líderes de hoy unirse para resolver los problemas de gobernanza cibernética.

El Internet de Todo puede transformar nuestro mundo, pero para lograr un cambio significativo debemos replantearnos cómo garantizar que todos puedan aprovechar las oportunidades de forma segura. Debemos hacerlo de manera que la seguridad se posicione estratégicamente como un motor de crecimiento, no solo para cada empresa, sino también para la economía global. Si todos los integrantes de la comunidad mundial consideran la seguridad una causa común capaz de acercarnos, también podremos avanzar unidos para abordar los problemas tecnológicos y económicos de nuestro mundo.

Autor: John Chambers es presidente ejecutivo y exdirector ejecutivo de Cisco.

Imagen: Se ve a operadores en sus puestos en la bolsa de Fráncfort el 12 de julio de 2011. REUTERS/Alex Domanski

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