En vísperas de la Reunión Anual de 2012, la comunidad empresarial se enfrenta a una oportunidad única: demostrar el papel positivo que puede desempeñar en todo el mundo y definir su nuevo pacto con la sociedad. Este pacto es necesario, en parte, porque el papel de las empresas ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Sus repercusiones no solo se hacen sentir en un número cada vez mayor de personas en todo el mundo, sino que también han aumentado las expectativas de la sociedad respecto de las empresas. De hecho, en el mundo actual, limitado por la escasez de recursos, el reto de brindar prosperidad a 7.000 millones de personas solo podrá afrontarse si las empresas desempeñan un papel positivo en la creación de nuevos modelos de crecimiento sostenible. Las empresas deben ser parte de la solución.
Hoy, el Consejo de la Agenda Global sobre el Papel de las Empresas publica un informe que insta al sector privado a ampliar su perspectiva: pasar de centrarse en los rendimientos a corto plazo para los accionistas a generar valor para un conjunto más amplio de partes interesadas. Nunca ha sido mayor la necesidad de renovar la licencia de las empresas para operar, mientras persisten la frustración y la incertidumbre respecto de los efectos de la actividad empresarial en las comunidades de todo el mundo.
Definir el pacto es solo una parte del reto. También es esencial determinar el «cómo». ¿Qué mecanismos pueden cambiar el comportamiento? ¿Qué medidas concretas pueden adoptarse para recompensar a las empresas que aplican estrategias a largo plazo con el fin de generar valor para una amplia variedad de partes interesadas?
El documento, «Defining the New Business Covenant», describe medidas que pueden ayudar a propiciar este cambio. Por ejemplo, las estructuras de incentivos pueden recompensar a los accionistas que mantengan participaciones en empresas durante períodos prolongados. Los sistemas de presentación de informes pueden medir todas las externalidades de las actividades corporativas en términos de factores ambientales, sociales y de gobernanza, tanto a corto como a largo plazo. Los consejos de administración pueden garantizar que las empresas aborden los riesgos sistémicos que podrían generar sus nuevos productos, servicios o tecnologías. Las alianzas entre gobiernos, empresas y sociedad civil pueden aprovechar la creatividad, la capacidad y el capital de las empresas para abordar necesidades sociales cruciales de formas nuevas y económicamente sostenibles.
Las estrategias aquí descritas distan mucho de ser exhaustivas. Son el punto de partida de un debate más amplio que estamos iniciando en Davos y más allá. Les invitamos a seguir la conversación participando en nuestro World Economic Brainstorming: Business, Governance and Leadership – New Pressures and Realities el miércoles 25 de enero. Inscríbanse para ver la sesión en directo en: http://www.livestream.com/worldeconomicforum?rsvptoeventid=426265, y participen en el debate en Twitter con #WEFbrainstorm.
¿Qué mecanismos concretos proponen para incentivar a las empresas a cumplir este pacto? Envíenme sus opiniones por Twitter a @RobertGreenhill o dejen un comentario a continuación.


