La visión de un mundo superpoblado y posapocalíptico ha sido durante décadas una de las pesadillas favoritas de los escritores y cineastas de ciencia ficción: pensemos en Blade Runner y Soylent Green.
Pero los datos de una variedad de fuentes —entre ellas, la ONU y el Banco Mundial— indican que el número total de nacimientos está disminuyendo en todo el mundo, también en los países en desarrollo.
Algunos comentaristas han sugerido que el descenso de las tasas de fecundidad es una buena noticia para nuestros descendientes, que se librarán de muertes espantosas provocadas por la escasez de alimentos y el hambre, como en las películas.
En generaciones anteriores, las tasas de natalidad eran altas porque la población adulta tenía hijos para asegurarse de que alguien cuidara de ella en la vejez, y los padres solían tener muchos hijos como protección frente a las elevadas tasas de mortalidad infantil. Sin embargo, factores como el desarrollo de medicamentos más eficaces y un mejor acceso a la educación para las mujeres pueden estar contribuyendo al descenso de las tasas de fecundidad.
A pesar de ello, algunas regiones siguen experimentando un crecimiento demográfico significativo. La ONU señaló, por ejemplo, que, aunque las tasas de fecundidad en África disminuyeron de 5,1 nacimientos por mujer entre 2000 y 2005 a 4,7 entre 2010 y 2015, es probable que la población de 26 países africanos «al menos se duplique» para 2050.
Aunque las tasas de fecundidad están disminuyendo en todo el mundo, la ONU señala que es probable que la población mundial alcance los 9.800 millones para 2050.





