¿Un nuevo comienzo para la ATCI?

¿Un nuevo comienzo para la ATCI?
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Discurso de Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio, en el taller de Bruegel sobre la ATCI celebrado el 12 de marzo de 2015

Señoras y señores:

No es exagerado decir que he estado pensando mucho en esta negociación desde noviembre pasado.

Y que he estado pensando específicamente en la pregunta que plantean hoy aquí.

Y a veces me acuerdo de un viejo chiste. Ese en el que uno se detiene en el campo para pedir indicaciones y le responden: «Bueno, yo no empezaría desde aquí».

Pero luego recuerdo que no es en absoluto sorprendente que la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión sea un desafío.

Sabíamos desde mucho antes de empezar que sería largo:

· Sabíamos demasiado bien cuáles eran nuestras diferencias.

· Sabíamos que, como las dos mayores economías del mundo, nuestros negociadores comerciales no estaban acostumbrados a hacer muchos compromisos.

· Y sabíamos que un proyecto tan ambicioso contaría tanto con un gran apoyo político como, sí, con cierta preocupación.

Y aun así aceptamos el desafío.

Lo hicimos porque sabíamos que este acuerdo merecía el esfuerzo; valía la pena desde el punto de vista económico y estratégico.

Lo hicimos porque sabíamos que, a pesar de nuestras diferencias transatlánticas, en realidad estamos de acuerdo en la mayoría de las cosas, desde principios fundamentales como los derechos humanos hasta su aplicación más compleja mediante una regulación de alta calidad.

Lo hicimos porque sabíamos que esta base de principios compartidos, combinada con la magnitud del premio, nos ayudaría a encontrar el camino a seguir cuando fuera necesario.

Y por eso me complace decir que este nuevo comienzo que ustedes reclaman no solo está bien encaminado, sino que ya está teniendo lugar.

En primer lugar, un elemento clave de lo que quería lograr al usar la expresión «nuevo comienzo» era dar un nuevo impulso al debate político dentro de la Unión Europea.

No cabe duda de que el debate continúa, pero nuestras iniciativas empiezan a dar frutos, sobre todo en materia de transparencia. Se reconocen las medidas que hemos adoptado. Incluso nuestros críticos más acérrimos tienen que admitir que ahora hay mucha información disponible públicamente.

¿Tenemos que hacer más en materia de transparencia? Es posible. Creo que probablemente hemos llegado al límite de lo que la UE puede hacer por sí sola. Pero, a medida que avancen las negociaciones, quizá decidamos hacer más junto con Estados Unidos.

¿Tenemos que hacer más labor de divulgación? Sin duda. Seguiré escuchando y hablando sobre la ATCI con quien lo desee, aquí en Bruselas y durante mis visitas a los Estados miembros. Y animo a todos los que creen que este acuerdo importa a hacer lo mismo, especialmente a los ministros nacionales y los eurodiputados, pero también a las empresas, los centros de estudios y la sociedad civil. Disponer de información en línea ayuda. Pero los mitos perduran en la mente de la gente mucho después de haber sido desmentidos.

En segundo lugar, el nuevo comienzo también es una realidad en lo que respecta al ritmo de las negociaciones. Tras reunirnos a finales de enero, Mike Froman y yo dimos instrucciones claras a los negociadores para que intensificaran el trabajo y avanzaran todo lo posible este año.

· Esto ya empezó con la octava ronda de conversaciones en Bruselas el mes pasado. Fue el conjunto de debates más amplio que hemos tenido desde el verano pasado.

· También hemos acordado celebrar otras dos rondas exhaustivas antes del receso de verano.

· Tenemos previsto organizar una serie de reuniones específicas sobre temas concretos entre las rondas, por ejemplo, sobre algunos asuntos regulatorios.

· Y el embajador Froman y yo seguiremos muy de cerca el proceso. Nos reuniremos en Bruselas dentro de poco más de una semana. Y viajaré a Washington en mayo.

En tercer lugar, puedo asegurarles que también avanzamos en los aspectos sustantivos.

Tomemos la cooperación regulatoria, la parte más importante de estas conversaciones. Durante la última ronda alcanzamos un hito: ahora ambas partes tienen propuestas sobre la mesa para lo que llamamos el componente horizontal de esas conversaciones. Estados Unidos está examinando ahora la propuesta que ha presentado la UE sobre todas estas cuestiones, que, por cierto, ya está disponible en línea:

· Abarca buenas prácticas regulatorias: formas de garantizar que ambas partes elaboren regulaciones de alta calidad, por ejemplo, mediante evaluaciones de impacto y consultas públicas.

· También abarca formas de alentar a los reguladores a trabajar juntos en el futuro, incluso mediante un órgano de cooperación regulatoria. Queremos hacerlo de una manera que no comprometa en absoluto nuestra libertad para formular políticas en aras del interés público.

Volveremos a debatirlo en la próxima ronda, en Washington, en abril.

También avanzamos en los componentes sectoriales del trabajo de cooperación regulatoria. Por ejemplo, ahora disponemos de datos mucho más detallados sobre toda la cuestión de la seguridad de los automóviles. Eso enriquece los debates entre los reguladores y los ayuda a avanzar. Las conversaciones progresan en los demás sectores, incluidos los medicamentos, los dispositivos médicos, la ropa, los cosméticos, la maquinaria y otros.

Estas son áreas fundamentales para la ATCI y estamos avanzando en ellas… buscando formas de hacer más compatibles las regulaciones, sin rebajar los estándares de protección de la salud, la seguridad, el medio ambiente ni los consumidores.

Se observan los mismos buenos avances en el componente normativo del acuerdo. Nuestra idea es establecer disciplinas que fijen estándares de referencia…

… y que, en muchos casos, sirvan de punto de partida para futuras negociaciones sobre normas mundiales.

Abarcan cuestiones como la facilitación del comercio, la propiedad intelectual, las normas de origen y la energía y las materias primas. Pero permítanme hablar de dos temas sobre los que estamos conversando con mucha intensidad:

En primer lugar, el desarrollo sostenible. Espero que pronto estemos listos para intercambiar propuestas. Aún no hemos llegado a ese punto, pero ambas partes están de acuerdo en que, como principio, necesitamos normas sólidas tanto sobre los derechos laborales como sobre el medio ambiente. Y ya hemos mantenido conversaciones detalladas sobre cómo aplicarlas.

En segundo lugar, estamos logrando avances reales en el capítulo sobre las pymes. Sabemos que las empresas más pequeñas —y las comunidades en las que operan— figuran entre quienes más pueden beneficiarse de este acuerdo. Las pymes sienten más barreras comerciales que las grandes empresas porque tienen que repartir costes fijos, como las aprobaciones de productos, entre un volumen de ventas menor. Los aranceles elevados también se concentran en sectores importantes para las pymes, como la alimentación, los textiles y la cerámica. Por eso tenemos que pensar en pequeño a lo largo de todas las negociaciones.

Pero también estamos de acuerdo en que las pymes necesitan ayuda para aprovechar este acuerdo. Por eso coincidimos en la necesidad de un capítulo específico:

Debería exigir más actividades conjuntas de divulgación de los gobiernos de la UE y Estados Unidos dirigidas a la comunidad de pymes…

… crear un Comité de Pymes para garantizar que sigamos pensando en pequeño una vez que la ATCI esté en vigor…

… y, lo que es más importante, proporcionar a las pymes información clara sobre todas las normas y regulaciones aplicables a sus productos. La UE quiere que esto se haga mediante un sitio web exhaustivo.

El último ámbito que quiero mencionar es el acceso al mercado de bienes, servicios y contratación pública. Hablamos de los tres durante la ronda y ahora tenemos una idea mucho más clara de nuestras prioridades y sensibilidades.

Desde entonces seguimos manteniendo esas conversaciones. Y hay algo muy claro: sabemos que ambas partes quieren resultados muy ambiciosos. Basta con ver lo que hemos logrado en otros acuerdos, como el que tenemos con Canadá, por ejemplo, para comprobarlo. Así que tengo plena confianza en que, al final, alcanzaremos un resultado de muy alto nivel en todos los pilares del acceso al mercado. Es solo cuestión de tiempo.

Y esto me lleva a la cuestión de cómo abordamos las diferencias.

Pues bien, señoras y señores, como dije al principio: hay diferencias.

Si no las hubiera, no habría negociación.

Y esta sí que es una negociación.

Lo que significa que sigue el curso propio de una negociación.

Y ese curso consiste en que no se resuelve todo al principio y se dejan los asuntos difíciles para el final.

Para cualquier estudiante aplicado, eso resulta un poco contrario a la intuición. Pero sabemos que así funcionan las cosas.

Y eso deja muy clara nuestra tarea.

Sigamos avanzando en todo el complejo trabajo técnico, que consume mucho tiempo y aún queda por hacer. Hay mucho.

Busquemos, en el plano político, los compromisos que podamos alcanzar a corto plazo.

Preparemos el terreno para las difíciles negociaciones finales cuando llegue el momento.

Sigamos hablando con nuestros ciudadanos y partes interesadas sobre los avances que estamos logrando, así como sobre sus deseos y preocupaciones.

Y recordemos que todos buscamos un buen acuerdo. Un acuerdo que esté a la altura de nuestras ambiciones. Y un acuerdo que justifique todo el esfuerzo que estamos haciendo.

Perder la paciencia no es, desde luego, una opción. Mantener la cabeza fría y el ánimo alto es obligatorio.

Espero que los debates de hoy les ayuden a hacerlo.

Y les agradezco mucho su atención.

Este artículo se publicó originalmente en el sitio web de Bruegel, el centro de estudios con sede en Bruselas. Lean el artículo allí.

La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Cecilia Malmström es la comisaria europea de Comercio.

Imagen: Se ve un buque de carga en las esclusas de Miraflores, en Ciudad de Panamá. REUTERS/Carlos Jasso

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