El gobierno es el sector más grande y quizá el más importante, pero durante demasiado tiempo la tecnología lo ha descuidado. Casi todos los demás ámbitos han experimentado en las últimas décadas un crecimiento y una creatividad explosivos, pero el gobierno estatal y local sigue relativamente sin explotar. En la próxima década, esto cambiará a medida que se desarrollen nuevas tecnologías que fomenten la transparencia, la eficiencia y la inteligencia.
El sector público actual se parece un poco a la industria de consumo de 1995 y al ámbito empresarial de 2005: se encuentra al inicio de una metamorfosis digital a gran escala. El resultado neto serán años de tiempo ahorrado, mejores decisiones y comunidades más sólidas.
Estas son cinco tendencias que definirán esta transformación en la próxima década:
Operaciones en tiempo real
Muchos sectores de la economía mundial ya funcionan en tiempo real. Los flujos de datos informan a las empresas sobre todo, desde su fabricación y sus cadenas de suministro hasta los perfiles de sus clientes y sus hábitos de gasto. Las compañías que tienen datos actualizados al alcance de la mano pueden atajar pequeños problemas antes de que se conviertan en grandes problemas. Incluso los particulares se benefician de los datos en tiempo real. Mint.com, por ejemplo, permite a las personas ver y gestionar sus finanzas personales en tiempo real.
Los gobiernos son distintos. Con frecuencia solo acceden a datos precisos con periodicidad mensual o trimestral, aunque toman decisiones críticas a diario. Esto cambiará con el despliegue de software que ayude a los gobiernos a liberar y utilizar datos actualizados para tomar decisiones más informadas sobre cómo asignar los recursos públicos de manera eficaz.
Ciudades más inteligentes
Los estudios sobre los patrones de migración humana indican que cada vez más personas se trasladan a las ciudades. Para 2025, se estima que el 60 % de la población mundial vivirá en un núcleo urbano. Las altas tasas de urbanización obligarán a las ciudades a utilizar sus recursos existentes de forma más eficiente. Las infraestructuras en red, incluidas las carreteras, las líneas telefónicas, las redes de cable, los satélites e internet, serán partes importantes de la solución a este desafío.
Las ciudades de todo el mundo ya aprovechan las oportunidades que ofrece la tecnología de la información para conectar redes dispares. Por ejemplo, el MIT y Copenhague colaboraron recientemente en una rueda híbrida eléctrica para bicicleta que supervisa la contaminación, el estado de las carreteras y el tráfico. La rueda permite a las ciudades supervisar su entorno a un nivel que antes era inviable con sensores baratos y trabajo manual, lo que supone un salto cualitativo en la capacidad de interconexión sin consumir más recursos humanos ni de capital. Otras redes conectadas podrían incluir chips RFID en los contenedores de basura para supervisar la recogida, transpondedores en las casetas de peaje para medir el flujo de vehículos y sensores en las plazas de aparcamiento para reducir el tiempo que se tarda en aparcar y la congestión resultante.
Mayor participación ciudadana
Las redes inteligentes son algo maravilloso, pero las ciudades deben protegerse de convertir la eficiencia en una vaca sagrada. Existe una tensión inherente entre los ideales de la democracia y la eficiencia, y entre la apertura de las plataformas que fomentan la participación y los sistemas centralizados. En lugar de centrarse únicamente en hacerlo todo inteligente, las ciudades tendrán que centrarse en ralentizar el ritmo y mejorar la calidad de vida.
Estas consideraciones llevarán a las ciudades a aumentar la participación ciudadana. La transparencia es un componente de este objetivo. Las plataformas de datos abiertos, como data.gov y data.gov.uk, albergan enormes repositorios de información gubernamental legible por máquina que permiten a las comunidades abordar y resolver problemas para los que los gobiernos no tienen capacidad. Las plataformas de financiación colectiva, como neighbor.ly, permiten a la ciudadanía participar en el proceso cívico al posibilitar que inviertan en proyectos de capital local. Este tipo de plataformas de tecnología cívica seguirá creciendo y será fundamental para la salud de las democracias del futuro.
Software de elaboración de informes del siglo XXI para gobiernos
La tecnología de la información que impulsa a los gobiernos es notoriamente anticuada. Muchas plataformas parlamentarias tienen bases de código que no se actualizan desde hace una generación. Extraer datos de los sistemas contables de la mayoría de los gobiernos puede resultar bastante complicado. Estos bloqueos técnicos impiden que los gobiernos difundan información con rapidez, colaboren en proyectos y se comparen con otros gobiernos.
Las nuevas tecnologías de elaboración de informes, como el sistema de OpenGov, extraerán y mostrarán automáticamente datos de los sistemas contables de los gobiernos. Estas capacidades permiten a los empleados encontrar en segundos información que antes habría requerido horas, días o incluso semanas. Asimismo, ampliarán la colaboración entre departamentos en funciones básicas, como la elaboración de presupuestos. Y también permitirán a los gobiernos compararse con otros gobiernos. En la próxima década, el software avanzado de elaboración de informes ahorrará miles de millones de dólares al agilizar los procesos, mejorar la toma de decisiones y ofrecer información inteligente en todo el espectro del gasto.
Comunicación intergubernamental
Internet fue concebido como una plataforma para compartir conocimiento. Durante las últimas décadas, los tecnólogos han desarrollado herramientas como Google y Wikipedia para facilitar el flujo de información en la web y permitir un intercambio de conocimiento cada vez mayor. Hoy en día, es posible encontrar casi cualquier información en cuestión de segundos. Sin embargo, los gobiernos no se han beneficiado del rápido desarrollo de estas herramientas en su sector, y la mayor parte del intercambio de información todavía se produce fuera de línea, por correo electrónico o en pequeños foros de chat. Las herramientas diseñadas específicamente para los datos gubernamentales permitirán a los gobiernos aprovechar la infraestructura inherente al intercambio de conocimiento de internet.
Cuando esto ocurra, los gobiernos no solo podrán compartir información, sino también servicios. En el sistema actual, los proveedores se benefician de una asimetría de información: solo ellos saben cuánto cobran a otros gobiernos por sus bienes y servicios. Cuando los gobiernos puedan ver los gastos de otros gobiernos, se igualarán las condiciones. Los gobiernos podrán negociar mejores precios por los bienes y servicios que adquieren.
Los administradores públicos se enfrentan a innumerables decisiones de forma habitual que afectan al bienestar de sus ciudadanos y comunidades. Son los encargados de administrar el dinero público y destinarlo a las prioridades de la comunidad. Para un tecnólogo, ayudar a los funcionarios en su trabajo supone muchos retos, como entornos operativos complejos, sistemas heredados y procesos de contratación difíciles. Las recompensas que supone rediseñar los flujos de trabajo empresariales clave, contribuir a una administración pública mejorada y construir una empresa que fortalezca la sociedad merecen con creces el esfuerzo.
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Autor: Zac Bookman, director ejecutivo y cofundador de OpenGov
Imagen: Peatones cruzan el puente de Westminster frente a las Casas del Parlamento en Londres, el 11 de junio de 2009. REUTERS/Luke MacGregor



